“La música y el baile unidos es algo que me llena de alegría”
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Ani Sironi. Es instructora de Zumba y se capacita para seguir creciendo
Ani Sironi hizo actividad física toda su vida, practicó vóley, gimnasia deportiva y rítmica pero en determinado momento de su vida hizo una pausa porque no encontraba nada que la motivara hasta que conoció el programa de acondicionamiento físico Zumba.
Hoy se ha convertido en instructora de esta disciplina y respecto a sus comienzos contó que “iba a los gimnasios, hacía spinning y musculación pero me aburría, hasta que un día escuché música en una clase y me acerqué”.
Entre sus pasiones se encuentra la música y la danza así que, casi sin querer, en zumba tiene todo lo que necesitaba y no encontraba en otro lado.
Vale señalar que Zumba es una programa de acondicionamiento físico creado en los años 90 por el bailarín y coreógrafo colombiano Alberto “Beto” Reyes.
“Une baile con ejercicio y era un programa nuevo en la ciudad cuando me incorporé a las clases de Mónica Knudsen”, contó la instructora.
Luego de la primera clase seguía sin tener definido si era todo lo que quería pero a la siguiente “me di cuenta que había dado con lo que buscaba y me enganché definitivamente”, contó con entusiasmo.
Elección
La actividad involucra la danza y elementos aeróbicos acompañados de música principalmente latina, también adaptando diversos géneros de música y asociando movimientos, “tener las dos cosas en una era para mí y quiero hacer esto toda mi vida, hasta que no pueda más”.
Se apasionó desde el principio y disfruta del trato con la gente por lo que hace dos años decidió hacer el instructorado, “empecé dando clases en el Club Danés con Mónica y luego decidí abrirme camino sola”.
Actualmente, da clases en el gimnasio de 57 y 54 y además, como hizo la capacitación para chicos, también enseña a niños de 6 a 11 en el espacio cultural de 46 entre 57 y 59. “El año pasado, con los chicos, hicimos una pequeña muestra en el Teatro Municipal”.
Podría afirmarse que zumba es un ejercicio disfrazado y que por eso a la gente le gusta tanto. Complementa varias cosas, la coordinación, la actividad cardiovascular, muscular y la flexibilidad, “además se llenan de energía y se van felices a su casa”, puntualizó Ani.
Según se opinión, otro de los beneficios es que nadie se frustra “porque van trabajando de acuerdo a sus posibilidades pero desde el escenario yo puedo apreciar sus progresos”, destacó.
Hizo mención a la importancia de tomar clases con personas certificadas para lo que pueden consultar la página oficial de Zumba. Por segundo año consecutivo está dictando Zumba kids, una actividad adaptada a los movimientos de los niños en cuanto a música y contenidos.
Es una mujer llena de energía que trata de innovar en sus clases, “en particular con los chicos jugamos y nos disfrazamos para que no se aburran”, dijo sonriente.
La gente me llena de energía
Sironi combina su labor como instructora con un empleo en relación de dependencia y la atención de su familia, compuesta por su marido y su hija.
Le gusta mantenerse actualizada y actualmente está haciendo un curso que tiene relación con su trabajo pero también asiste a capacitaciones de zumba y ha hecho diseño coreográfico.
“Aunque este año estoy trabajando en otro lado, zumba ocupa toda mi vida, estoy todo el día planificando”, relató la instructora que acostumbra a escuchar y buscar música para innovar sus rutinas.
En sus clases predomina la alegría y la buena onda, “se dice que es una fiesta de acondicionamiento físico, la gente se va feliz y yo me lleno de la energía de ellos”.
Sus alumnos agradecen su predisposición y, en muchos casos, le hacen saber que la actividad les ayudó a salir de situaciones difíciles porque se forman grupos de amigos entre los que ha personas de 16 a 60 años.
Además, Sironi participa de eventos solidarios que hacen sus colegas y próximamente hará el suyo para colaborar con el CAAN.
Ani Sironi nació en Claromecó y su familia se radicó en Necochea cuando tenía seis años, hizo la primaria en la Escuela Capuchinos y culminó el nivel secundario en el ex Comercial.
Luego, cursó dos años y medio de educación especial; es intérprete en lengua de señas y ha hecho capacitaciones en el instituto de Anabella Ciancia, en Buenos Aires, entre ellas de liderazgo.
Respecto a su inclinación por la docencia dijo que “siempre fui por el lado de los chicos y disfruto mucho esa hora que estoy con ellos”.
Está conforme con el camino recorrido y con los grupos que ha ido consolidando y aunque su proyecto a futuro sería contar con un espacio propio, hoy se siente a gusto en los lugares donde se encuentra, “estoy cómoda y me cuidan mucho”.
