La necesidad de un puente en el puerto
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Desde que se cayó el Ezcurra se espera que se vuelva a generar una unión entre las márgenes de Necochea y Quequén en el ámbito de la estación marítima. Ahora se abren nuevamente las expectativas de que se concrete el proyecto
El próximo miércoles, el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén abrirá los sobres correspondientes a la licitación de los proyectos técnicos para volver a construir un puente en la zona portuaria. De esta manera, también se abre una esperanza de que se pueda concretar un proyecto que se reclama desde hace 39 años, cuando se cayó el puente Ezcurra.
La necesidad de volver a contar con un puente que una las márgenes de Necochea y Quequén en la jurisdicción portuaria, es vital no sólo para la actividad del propio puerto sino también para los barrios que quedaron aislados, tras el derrumbe durante la inundación de 1980.
Una demanda que sigue intacta
Las gestiones por parte de distintas entidades comenzaron desde el mismo momento en que se cayó el Ezcurra, porque era evidente su necesidad y en tal razón nunca se dejó de hacer los reclamos.
El 22 de abril de 1996, por ejemplo, el Club Rotario de Necochea le envió una carta al gobernador de la provincia de Buenos Aires de aquel entonces, Eduardo Duhalde, con el fin de expresarle “la inquietud” de la entidad ante la falencia que tenía Puerto Quequén al no contar con un puente vial que una, dentro de su jurisdicción, ambas márgenes del río. En la nota, se detallaban las características de la estación marítima y se hacía referencia a las catastróficas inundaciones de 1980, que derribaron el puente Ezcurra. Además se destacaban las consecuencias negativas que esto había traído para el trabajo en el sector portuario y, a su vez, la crisis comercial de los barrios de Necochea y Quequén afectados por el aislamiento provocado por el derrumbe.
El 6 de mayo de ese mismo año, la Secretaría Privada del Gobernador respondía la carta al club rotario, para informar que por razones de competencia se había enviado la gestión al Ministerio de Obras y Servicios Públicos.
Sin dudas que la urgencia de un nuevo puente se ha reclamado una y otra vez porque la pérdida generó todo tipo de inconvenientes e incomodidades para el puerto y para la población en general y, pese a que, en su momento, se construyó el Dardo Rocha, la demanda no se cubrió, en lugar.
Tras la caída del Ezcurra, se construyó con asombrosa velocidad el Rocha aguas arriba y no en el mismo puerto. Es de suponer que la Provincia no quiso realizarlo en jurisdicción ajena (en ese momento), desoyendo el clamor de autoridades municipales, entidades e instituciones vinculadas al Puerto, que pugnaban para que se construyera en la zona. Si bien la nueva vía favoreció a una barriada quequenense que creció gracias a la obra, la necesidad de un puente portuario no se cubrió en aquel momento, ni a lo largo de estos 39 años.
Cuestiones técnicas a definir
El pasado viernes, se realizó una charla abierta en el Centro de Acopiadores, con la presentación de una tesis y un proyecto, elaborados por graduados y estudiantes de la carrera de Logística de la Universidad Nacional de Centro con sede en Quequén.
Llamó la atención la cantidad de público que convocó la actividad, entre ellos, varios políticos, además de profesionales y dirigentes de entidades. Durante la presentación de uno de los proyectos, los estudiantes se refirieron a la necesidad de ordenar el tránsito pesado en Quequén para reducir las consecuencias negativas del movimiento portuario en la población, residente en la zona.
En el marco de este estudio, se planteó la necesidad de construir un nuevo puente, pero se propuso hacerlo a la altura de la avenida 542 (conocida como la calle de las torres) y no en el sector donde estaba el Ezcurra. Entre las razones, se adujo que, desde el punto de visto logístico, era mejor y que además esto permitiría que el Puerto siguiera creciendo río arriba. Otros estudios, en cambio, consideran que la zona donde estaba el Ezcurra es más adecuada, aunque no sea específicamente en el lugar del puente anterior, y con respecto al crecimiento portuario entienden que no debería ser río arriba sino mar adentro. En fin, se trata de discusiones técnicas que deberán resolver aquellos que conocen la actividad y estudian la problemática.
De todas maneras, en principio, se podría decir que construir el puente a la altura de la avenida 542, sería un desperdicio teniendo en cuenta que ya existe un puente –el Dardo Rocha- a seis cuadras, a la altura de la 554, y, en cambio, se podría aprovechar la oportunidad para unir las márgenes de otros barrios de Necochea y Quequén.
Otro tema que también ha quedado pendiente en toda esta discusión, son los restos del Ezcurra, que aún están, desde hace 39 años, esparcidos por las orillas del río. El sector nunca se limpió ni se retiraron los escombros sino que quedó como en 1980, tras la inundación. En este sentido, algunos técnicos opinan que las bases del puente Ezcurra están intactas y podrían servir para un futuro puente, pero también da que pensar que, si hubiera estado tan bien construido, quizás no se habría caído. Si bien el puente era sumamente necesario y su caída significó una catástrofe, no hay que olvidar que, el Ezcurra, era un lazo de cemento con notorios errores de ingeniería, curvas, subidas y pendientes de lo más peligrosas, al haber usado, como sustento, las antiguas bases del puente ferroviario, el que ya no había dejado de prestar servicio.
Es de esperar que desde el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén se hagan los estudios necesarios para elegir el lugar más apropiado, en todo sentido, para construir un nuevo puente, que podría llamarse Ezcurra o de alguna otra manera porque, al fin de cuentas, éste ya no existe. Además sería interesante que el proyecto técnico diera cierta seguridad a la nueva construcción y, sobre todas las cosas, no contenga los errores de ingeniería que caracterizaron al anterior que no soportó el embate del Quequén, y terminó bajo el agua.///