La necesidad de detener la máquina de impedir
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Otra vez un grupo de vecinos que no son más de 30 personas y a quienes se los conoce como los “ambientalistas”, intentaron frenar una obra, en este caso, la remodelación de la avenida 502. Con argumentos inentendibles, pretenden boicotear una serie de trabajos que lo único que buscan es hacer más accesibles y seguras las playas de Quequén.
Tanto el viernes pasado como ayer por la mañana, se presentaron en el lugar para frenar los trabajos, que están a cargo de la empresa que ganó la licitación. En la oportunidad, se hizo presente el delegado de Quequén, Bernardo Amílcar, para tratar de mediar, mientras que ayer directamente estuvo el intendente Arturo Rojas dialogando con los mismos manifestantes, a quienes les aclaró que la obra no se va a detener. Más tarde también fueron recibidos por el secretario de Planeamientos y Obras Públicas, Ricardo Carrera, quien les explicó los detalles más técnicos de la propuesta. Sin duda, no pueden quejarse de que la Municipalidad no esté abierta al diálogo porque han demostrado predisposición.
Lo primero que hay que decir es que la obra, sobre la avenida costanera entre la plaza 3 de Agosto y la calle 541, no pretende más que rehacer veredas donde no existen, colocar iluminación nueva y reparar el asfalto. No se prevé sacar ningún médano, sino que sólo se va a retirar la arena que se ha ido acumulando por años y se van a extraer algunos tamariscos. Con esto, queremos decir que la obra simplemente prevé mejorar el acceso público para que se pueda caminar en forma segura, sin tener que bajar a la calle como se está haciendo en este momento por la falta de veredas. En este sentido, hay que remarcar que no se prevé ninguna construcción que vaya a generar un impacto negativo en el entorno natural de Quequén.
Teniendo en cuenta las características de la obra, son inentendibles los motivos de los ambientalistas -muchos de los cuales ni siquiera viven en el sector-, porque lo único que se va a hacer es acondicionar el espacio público para que más ciudadanos puedan aprovechar el lugar.
Tal es así, que la Asociación Vecinal de Bahía de los Vientos y la Comisión Vecinal Playas de Quequén tuvieron que salir a aclarar, a través de una carta a la Delegación municipal, que los vecinos que ellos representan están de acuerdo con la remodelación y que “no acompañan ni se responsabilizan” por las acciones de otras personas ajenas a su barrio.
No es la primera que este grupo ambientalista pretende impedir trabajos de acondicionamiento o mejoras en algún sector de la ciudad. La fallida instalación de la cancha de hockey en el Parque, es un ejemplo de ello, donde hubo gente que se llegó a abrazar a los árboles para impedir que se pudiera concretar el proyecto. Semanas atrás, la colocación de un cerco perimetral por parte del Club Villa del Parque también despertó toda clase de críticas y manifestaciones alrededor de la entidad deportiva que, por otro lado, estaba autorizado a hacerlo. Y así, podemos seguir enumerando.
En algunos casos, se trata de proyectos de entidades, trabajos menores, remodelaciones de espacios públicos, pero en otros, se obstaculizan o impiden obras que promueven el desarrollo de la ciudad.
Lo peor es que, más de una vez, logran su objetivo. Esperemos que éste no sea el caso. Pareciera que no porque el Intendente y los funcionarios se mostraron firmes en que la obra va a continuar. Además, tienen el respaldo de los mismos vecinos del lugar que, desde hace tiempo, reclaman por las veredas inexistentes y la falta de iluminación.
Desde estas páginas, siempre instamos a los ciudadanos a comprometerse y a participar en la vida comunitaria, pero esa participación debe ser responsable, respetando al otro y, sobre todo, tiene que contribuir al desarrollo de Necochea.