La necesidad de mantener los edificios públicos
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Esta semana la Escuela Municipal de Artes estuvo cerrada dos días debido a un problema eléctrico que se produjo en las instalaciones donde alguna vez funcionó la estación del ferrocarril de Necochea.
Una empleada sufrió una descarga eléctrica en el sector de la cocina, al tocar una canilla, y debió ser trasladada al Hospital, donde se recuperó rápidamente. Si bien el hecho no pasó a mayores, deja en evidencia un problema que afecta a varios edificios públicos que es la falta de mantenimiento.
A raíz de este episodio, un artista que concurre a diario a la escuela, que funciona en 62 y 45, comentó a Ecos Diarios que es un problema de larga data y que, incluso “los días de lluvia o humedad se siente la electricidad en las paredes”. En varios sectores del inmueble, aún hay cables recubiertos en tela, con un lógico desgaste tras tantos años.
El edificio es de 1894, fecha en que llegó el tren por primera vez a Necochea, y casi 100 años después, en 1983, se convirtió en la Escuela Municipal de Artes o llamada Centro Cultural municipal.
Se trata de un inmueble de 124 años que, por lo menos en los últimos años, no ha tenido una obra profunda de mantenimiento y ni siquiera por lo que se ve, recambio del sistema eléctrico. En el último tiempo, se ha pintado el interior de distintos colores, mostrando una imagen renovada del espacio, pero aparentemente no fueron más que trabajos superficiales.
Lamentablemente, los gastos son muchos para el municipio y lo mismo sucede en el orden nacional y provincial y siempre hay otras prioridades. Esto hace que el mantenimiento de los edificios siempre quede para el final, lo que implica que nunca se concrete.
En la misma situación se encuentra el Centro Cívico, aunque se trata de un inmueble mucho más nuevo en el tiempo, pero también deteriorado. En este caso, no sólo funcionan oficinas municipales sino también provinciales. No obstante, el mantenimiento es casi nulo. Desde hace años se rompió la puerta de vidrio y colocaron una placa de madera, que aún está puesta, desentonando con el resto de la estructura. De la misma forma, están los techos, los pisos, las paredes, todo en malas condiciones. La Provincia arregla sus dependencias y la Municipalidad, las suyas, pero nadie se hace cargo de los espacios comunes.
El Complejo Educativo Jesuita Cardiel, otro ejemplo. El predio donde alguna vez funcionó el Liceo, requiere una cantidad de obras de refacción y acondicionamiento que se esperan desde hace años, pero lo único que ha habido son algunas reparaciones menores que no han cambiado la realidad de fondo del lugar. Sin ir más lejos, el último piso del Consejo Escolar, donde funcionaba la sede de inspecciones, está clausurado por el mal estado de los techos.
Y así se puede seguir con una serie de inmuebles que están en las mismas condiciones. Quizás el ejemplo más simbólico de lo que significa dejar caer un edificio, es el Casino, pero de éste ya hemos hablado en innumerables oportunidades.
Es de esperar que se tomen los recaudos necesarios para poner en condiciones la Escuela de Artes Municipal principalmente para garantizar la seguridad de todas las personas que concurren a la institución, pero también para recuperar un edificio histórico, de los más antiguos que existen en nuestra ciudad.