La noche en que Serrat conquistó Necochea
En febrero de 1971, el cantautor catalán actuó en la confitería Rimini, donde cautivó al público y concedió una extensa entrevista a Ecos Diarios para la sección "Tu Verano", antecesora de "Hola Verano"
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JUAN JOSÉ FLORES
Redacción
El jueves 18 de febrero de 1971, Necochea fue escenario de una de las presentaciones musicales más recordadas de aquella temporada estival. Joan Manuel Serrat, que con apenas 27 años ya se había convertido en una de las figuras más importantes de la canción en español, ofreció un recital en la confitería Rimini ante un salón completamente colmado.
Su paso por la ciudad quedó reflejado en la edición del 20 de febrero de Ecos Diarios, a través de la sección "Tu Verano", espacio dedicado a registrar la intensa actividad turística y cultural del verano necochense y que años más tarde daría origen a la tradicional "Hola Verano".
La expectativa por la llegada del artista era enorme. Según relató el cronista, "todo Necochea dentro o fuera de Rimini" parecía resumir el clima que se vivía aquella noche. La capacidad del salón estaba colmada y cientos de personas permanecían en las inmediaciones con la esperanza de verlo de cerca.
Un fenómeno de la canción
Cuando llegó a Necochea, Serrat atravesaba uno de los momentos más importantes de su carrera. Después de iniciar su trayectoria artística en Cataluña durante la década de 1960, había logrado trascender las fronteras españolas gracias a canciones que combinaban poesía, sensibilidad y una mirada profundamente humana sobre la vida cotidiana.
Temas como "Penélope", "Tu nombre me sabe a hierba", "Poema de amor" y "Poco antes de que den las diez" ya integraban el repertorio que lo había convertido en un referente de la nueva canción en lengua española.
Su actuación en Rimini confirmó ese fenómeno. Durante unos cuarenta minutos, el silencio del público acompañó cada interpretación. El periodista de Ecos Diarios describió un ambiente inusual para una confitería: el respeto y la atención de los asistentes hacían pensar "más en un templo que en un salón de espectáculos". Al finalizar cada canción, los aplausos estallaban con intensidad.
Una entrevista de madrugada
Antes del recital, Serrat había participado de una conferencia de prensa junto a periodistas locales y enviados de distintos medios nacionales, entre ellos Radio Belgrano, Canal 9 de Buenos Aires y corresponsales de Córdoba.
Pero la conversación más extensa llegó después del espectáculo.
Ya entrada la madrugada, el cantante recibió al cronista de Ecos Diarios en la habitación del hotel donde se alojaba antes de partir rumbo a Mar del Plata. Eran las 2.15 cuando comenzó una charla que se prolongó durante más de una hora.
El periodista describió con detalle la escena: camisa bordó, pantalón vaquero, un apretón de manos cordial y un modo pausado de hablar. Lo retrató como un hombre reservado, de respuestas meditadas, voz suave y el inconfundible acento catalán que acompañaba cada frase.
"Hago lo que siento"
Durante la entrevista, Serrat repasó sus comienzos musicales. Recordó que empezó a hacer música en 1963 junto a un grupo de amigos, aunque reconoció que aquella primera experiencia no prosperó por el espíritu bohemio de sus integrantes. Más tarde comenzó a escribir canciones "por placer" y luego integró el grupo Los 16 Jueces, hasta iniciar su carrera como solista recorriendo pueblos de Cataluña.
También explicó que nunca buscó seguir una temática determinada.
"Hago lo que siento, lo que me gusta, lo que necesito transmitir", respondió cuando fue consultado sobre el contenido de sus canciones.
Esa necesidad de comunicarse aparecía como el eje de su obra. Por eso confesó que lo más importante para él no era cantar, sino sentirse escuchado.
Al recordar la actuación en Necochea, no ocultó su entusiasmo.
"La recepción fue maravillosa. Jamás pensé que en el interior se me recibiría así", afirmó. Y agregó que necesitaba al público "no por la voz, que sé que no es del todo buena, sino para poder comunicarme".
Un artista fiel a sus convicciones
La entrevista también abordó cuestiones personales. Consultado acerca de si existía un mensaje de protesta en sus canciones, Serrat respondió que prefería hablar de amor antes que de confrontación.
"Amo a la gente", aseguró. "Soy un ser humano de 27 años que todavía tiene ganas de hacer muchas cosas."
Cuando el periodista le preguntó si se consideraba un artista comercial, la respuesta fue contundente.
Dijo que nunca había pactado para obtener beneficios económicos y que su mayor interés era conservar la honestidad consigo mismo. Afirmó que prefería renunciar a ganar más dinero antes que comprometer su independencia artística y expresó su deseo de que, al final de su vida, la gente pudiera recordar que había trabajado con honestidad.
Una despedida entre admiradoras
La entrevista concluyó cerca de las 3.25 de la madrugada.
Mientras el automóvil aguardaba para trasladarlo hacia Mar del Plata, un numeroso grupo de admiradoras esperaba frente al hotel. Entre pedidos de autógrafos, saludos y besos, Serrat dejó Necochea luego de una visita que había despertado una convocatoria poco habitual incluso para una temporada repleta de espectáculos.
Aquella presentación quedó registrada en las páginas de Ecos Diarios como uno de los acontecimientos culturales más importantes del verano de 1971. Más de medio siglo después, la entrevista permite recuperar no sólo el paso de un artista que ya era una figura internacional, sino también el clima de una época en la que Necochea recibía con frecuencia a los grandes nombres de la música popular y la sección "Tu Verano" se encargaba de dejar testimonio de esos encuentros que hoy forman parte de la memoria de la ciudad.
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