La normalidad vuelve poco a poco a los centros de jubilados
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Luego de meses. Regresaron las actividades recreativas e institucionales. El importante rol de estas entidades para las personas de la tercera edad.
Los centros de jubilados van volviendo poco a poco a la “normalidad” que sus integrantes y directivos han estado esperando durante tantos meses, no solo porque allí pueden hacer distintas actividades recreativas y aprender cosas nuevas, sino porque también son instituciones de gran valor para las relaciones sociales entre los adultos mayores.
Claramente, la pandemia generada por un virus que tenía como principal víctima a personas de avanzada edad, hizo que todos estos centros deban cerrar sus puertas definitivamente. Por eso, esta vuelta fue muy ansiada.
En el Barrio Sur
Carlos Etcheverry, del centro de jubilados Barrio Sur, de 71 entre 48 y 50, contó que el lunes de la semana pasada comenzaron las actividades con los respectivos protocolos de ventilación y capacidad.
En este caso, iniciaron a la tarde con los talleres de folclore y días después con el de tango. “Cuando arrancó la pandemia cortamos todo. No solo cerramos la puerta sino que cortamos la luz, el gas y el agua. Bajamos la persiana y suspendimos todo”, dijo el presidente de la institución, que contó con alegría que ahora están reacondicionando el lugar después de tantos meses cerrado.
“Tenemos que hablar con la contadora para ver en qué situación estamos. Estábamos con muchas ganas y con muchas ansias de empezar de vuelta porque veníamos muy bien y tuvimos que poner el freno de mano. Fue un golpe grande psicológicamente para todos, porque para mucha gente nuestro centro es su segunda casa y se extrañan las bochas, el tejo, las cartas, las reuniones y charlar con otra gente”, indicó Etcheverry, que ya piensa en recaudar fondos para hacer las obras y mejoras que le hacen falta al edificio. “A pesar de la pandemia me lo pasé en la computadora haciendo dibujos de cómo quiero hacer las cosas, porque si bien no lucramos con esto, a las personas mayores nos hace bien, porque estamos ayudando al prójimo”, cerró.
En Quequén
En el centro de jubilados de Quequén, Daniel Argibay señaló que ya empezaron hace dos meses con algunas actividades, sobre todo con yoga, folclore y gimnasia para adultos.
Además, ahora que se habilitaron algunas cosas más a nivel nacional, quieren comenzar a alquilar nuevamente el salón para eventos, con la mitad de la capacidad que originalmente tenía. “De esa manera vamos a poder arreglar la institución, que es muy grande, y pagar los servicios. En la época que cerramos, entre los cinco o seis de la comisión, pagamos de nuestro bolsillo la luz y el gas, que al estar cerrado era lo mínimo”, indicó Argibay.
“La gente necesita socializar con otros, más allá de lo económico y la pandemia, esto es importante también. Por eso ya tenemos varias consultas por almuerzos, y vamos a ir organizando”, aseguró.
En el barrio Norte
“Tuvimos prácticamente dos años el centro cerrado, sosteniéndolo nosotros con nuestros recursos”, contó Zulema Comune, tesorera del centro de jubilados Barrio Norte, situado en la 70 al 230, que se mostró contenta porque el pasado sábado ya hicieron su primer evento tras la vuelta, por el Día de la Primavera, con el aforo correspondiente, y les fue muy bien. “La gente ya conoce que es un lugar tranquilo y por eso nos apoya”, manifestó para luego contar que también organizaron otro festejo por el Día del Jubilado, el pasado sábado 25 de septiembre.
En este caso, arrancaron el mes pasado con las clases de yoga y a los 15 días sumaron folclore. Además, aprovecharon la pandemia y el cierre para hacer varias reformas, como el cambio de puerta para que abra hacia afuera, tirar una pared que impedía una inmediata salida de emergencia, acomodar la alarma, entre otras tareas. “Trabajamos mucho los miembros de la comisión, porque tenemos un grupo de trabajo fuerte”, aseguró Comune.
En el Parque
Por su parte, Horacio Arano, del centro de jubilados del Parque, contó que prácticamente nunca dejaron de tener actividad, pero que los torneos de bochas se hacen con todos los recaudos necesarios. Además, no solo lamentó las importantes pérdidas económicas que les trajo la pandemia, sino también la pérdida de afectos porque el Covid se ha llevado a miembros de la comisión directiva que eran muy importantes en la labor que realiza la institución.
Además, contó que en este tiempo de pandemia han perdido varios socios, por lo que en los próximos días deberán salir a juntar más personas que se sumen, También consideran muy necesario poder volver a alquilar sus salones de fiesta, ya que eso les permitirá tener nuevamente un caudal de ingresos y terminar con las obras edilicias y de ampliación que habían comenzado antes de la llegada del coronavirus.
“Tenemos tres salones para alquilar, porque hemos zafado de todo lo que estaba pasando por lo que pusimos del bolsillo nuestro. Tenemos que empezar a trabajar para recuperar todo lo que hemos perdido. Hace dos años inauguramos un salón de 20 por 15 y tenemos que terminarle el baño de varones, porque tiene dos de mujeres”, contó Horacio Arano.///