La nueva polarización: «moral-corrupcion»
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A sabiendas que perdería la votación, a través de la sesión para excluir a De Vido de la Cámara de Diputados, el oficialismo puso en claro quienes “apoyan la impunidad” y quienes “defienden la moral”
Por Ernesto Behrensen – Agencia DYN
Cambiemos organizó la sesión para excluir a Julio De Vido de la Cámara de Diputados a sabiendas de que iba a una votación en la que perdería, como finalmente sucedió, pero con el convencimiento de que serviría para exponer públicamente a quiénes «apoyan la impunidad» y a quiénes «defienden la moral» y «luchan contra la corrupción».
El resultado de la sesión especial del miércoles, en la que el macrismo se unió al massismo en contra del kirchnerismo, la izquierda y sectores del peronismo, sirvió para que el oficialismo monte una estrategia electoral destinada a instalar una nueva polarización: moral versus corrupción.
Esta nueva lógica repite, sin embargo, la anteriormente ensayada: pasado o futuro.
En ambas, el «pasado» y la «corrupción» están asociadas a Cristina Fernández y su entorno, en tanto que la «moral» y el «futuro» se atribuyen a Cambiemos.
Una estrategia peligrosa, en definitiva, porque un sector político se atribuye la potestad de definir «qué o quién es y qué y quién no es moral». Más allá de la mochila judicial que carga De Vido (cinco procesamientos y más de cien causas), ¿quién en el ámbito de la política puede arrogarse el título de «dueño de la moral» en la Argentina? ¿El partido que sacó más votos en las últimas elecciones? ¿Y si en las próximas elecciones esa fuerza no es la que gana? ¿Le pasa entonces esa potestad al nuevo triunfador? Toda la movida de los últimos días en el Congreso, las declaraciones rimbombantes pronunciadas por oficialistas y opositores deben leerse, no obstante, en clave electoral.
Hábil maniobra política
De lo que se trató fue de una maniobra política, hábil por cierto, pero que lejos está de conformar un comportamiento que trascienda el calendario electoral.
Las pruebas contra la corrupción kirchnerista son abrumadoras, y se sustentan con los ex funcionarios detenidos por esas causas. El enriquecimiento que tuvieron muchos de ellos es obsceno en un país con el 30 por ciento de pobres. Sin embargo es la Justicia la que debe encarar y llevar a término esos procesos. La política, en todo caso, debe arbitrar los medios para que los tribunales puedan cumplir con presteza con su trabajo y dotar de herramientas institucionales necesarias. La sesión especial del miércoles surgió luego de una bochornosa carrera entre macristas y massistas por mostrar quién se deshacía antes de sus fueros (aunque para algunos constitucionalistas no sea su potestad hacerlo) para diferenciarse de De Vido. Y se produjo a días de las elecciones.
El presidente Macri, en una demostración de lo mancomunado de la estrategia con el Congreso, advierte: «Después de octubre, con la nueva composición de la Cámara, lo vamos a volver a intentar». Se refiere a que se impulsarían nuevas sesiones especiales para excluir a De Vido del Congreso. Las encuestas les dicen que no sólo alcanza con denunciar sino que hay que actuar.
¿Qué impediría, así, que lo mismo ocurra en el caso de Cristina Fernández resulte electa senadora en octubre? ¿O que ocurra lo mismo con cualquier otro opositor que no sea del agrado de las mayorías de turno? Está claro que en este caso no es De Vido el destinatario final de la jugada. Es Cristina. La ex presidenta que amenaza con eclipsar los festejos macristas en las noche del 13 de agosto. Por más que desde la Casa Rosada se intente encasillarla en un fenómeno «municipal».
«Mucha gente me reclama que esté presa» Cristina Fernández, avisa el propio Macri. En la Rural, el Presidente dio un paso más: «Este gobierno como nunca antes va a dar la batalla contra las mafias y no vamos a parar hasta echarlos de la Argentina».
La delicada situación económica llevó al oficialismo a profundizar este camino de campaña. Esto ocurre luego del reconocimiento discursivo de las dificultades económicas y de que el «cambio» no llegó a todos.
Para colmo, mientras desde la oposición se taladra sobre la economía, el accionar del Banco Central en la disparada del dólar de los últimos días generó malestar en el Gobierno con Federico Sturzenegger.
«Cómo puede ser que deje que el dólar aumente a 18 pesos a días de las elecciones», se lamentan en el gobierno, donde por un lado dicen respetar la autonomía de la entidad pero por otra parte se lo cuestiona por los efectos de esa devaluación en la economía y en el malhumor social.
A última hora del viernes, cuando el dólar pasaba holgadamente los 18 pesos, el BCRA decidió intervenir y, a través de los bancos oficiales, salió a ofrecer divisas para intentar frenar la escalada. Las presiones políticas no fueron ajenas a esa decisión.
Habrá que esperar para saber cuáles son los efectos que esta nueva suba tendrá en los precios de la economía doméstica.
La tensión cambiaria y la incertidumbre que genera obligó a Macri, Marcos Peña, Rogelio Frigerio y otros a negar la existencia de un «pico inflacionario» y a recomendar «desenganchar» las subas del dólar con el aumento de precios.
Errores no forzados
Los empresarios nucleados en IDEA pusieron el sistema de «prueba y error» del gobierno en el tope de los «desaciertos» oficiales.
En el gobierno, también, cayeron muy mal las declaraciones de Jaime Durán Barba. En la mesa que integran Marcos Peña, Frigerio, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Federico Salvai y Diego Santilli se agarraron la cabeza al ver las reacciones que produjeron las vinculaciones que hizo el ecuatoriano entre los votantes de Cristina y el «narcomenudeo».
«Una cosa es luchar contra los narcotraficantes y otra decir que quienes no nos votan son narcos», afirmaron en esa mesa.
Son errores no forzados que afectan la imagen del Gobierno.
En la Casa Rosada se alegraron cuando vieron, por un lado, las imágenes del Congreso votando por la exclusión de De Vido, y por el otro la del yate que era del detenido ex secretario kirchnerista Ricardo Jaime con la leyenda «recuperado de la corrupción».
Sin embargo, dos accidentes producto de la falta de inversiones en los trenes urbanos y en los pasos a nivel, y la foto de una barrera en el corazón de la ciudad de Buenos Aires sostenida por un palo de madera, desnudaron la gravedad de los problemas actuales y su falta de solución.///