La obra operativa en el Puerto más importante de su historia
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«El mundo necesita
soñadores y hacedores.
Pero sobre todo, el mundo
necesita soñadores que hagan «.
(Sarah Ban Breathnach-escritora estadounidense).
Decir que el dragado a cincuenta píes del puerto Quequén es la obra más esperada e importante de su historia, en cuanto a su profundidad se refiere, no es una exageración, es una verdad irrebatible
El 18 de abril de 2018 con la presencia de autoridades nacionales, provinciales y entre ellas el Ministro de la Producción bonaerense Javier Tizado, el titular de Agro Industria, Leonardo Sarquis, junto al Director Nacional de Puertos, Martín Hagelstrom, se suscribía el acta de notificación para la adjudicación de la obra internacional con la finalidad de llevar la profundización del puerto a 50 pies, allí estuvo como anfitrión, el presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, Arturo Rojas, en compañía del intendente Facundo López. Una obra vital, prioritaria para afianzar el futuro de la estación marítima.
Ante una realidad difícil donde los «no» son permanentes, el dragado del Puerto a cincuenta pies es mucho más que un acta firmada meses atrás, con fotos o discursos, es la obra más trascendente y prioritaria que reclamaba su competitividad.
Hemos visto perder muchos cosas en años y en diversas administraciones, el ferrocarril, el servicio aéreo, la caída del puente «Ezcurra» hace 39 años el mes próximo y nunca reconstruido, fábricas de fileteado cerradas, el ocaso de la banquina de pescadores, como postal permanente. Interminables discusiones y ponencias extremas que no han permitido avanzar con la modernización del frente costero, es decir, siempre le damos vuelta a los mismos temas, sólo leyendo la sección “Hace 30 años” de Ecos Diarios, certifica lo antedicho.
La profundización tendrá un impacto directo en el incremento de las cargas mejorando todos los precios a percibir por los productores, del hinterland, con un puerto operativo con más días en el año potenciando la competitividad, seduciendo a inversores privados confiando en la potencialidad que va a posicionarlo como uno de los puertos graneros más importantes de la Argentina. Es una puerta abierta al mundo ávido de alimentos, proyectándose para los próximos años la exportación de ciento cincuenta millones de toneladas de granos a nivel nacional, por eso la necesidad de puertos adecuándose a ese promisorio futuro.
Generador de mano de obra
El puerto será generador a través de esta obra, de numerosos empleos, porque se producirá más, se abaratarán costos y la operatividad se incrementará anualmente en un treinta por ciento de acuerdo a estimaciones. La movida de empresas privadas será otro atractivo, siguiendo en mente la construcción de un complejo pesquero.
Esto ha sido un trabajo conjunto, decisiones muy firmes y necesidades imperantes, pero también ha sido una firme convicción y trabajo del actual Consorcio de Gestión liderado por Arturo Rojas, quien desde el primer momento como titular del ente hizo camino al andar y al andar se vieron los frutos, el ha sido una cuota parte clave en este presente.
No es simple entender técnicamente esta obra de envergadura que a veces no figura en la agenda diaria del común de los necochenses, por eso no es tarea fácil pero, imprescindible y necesaria hablar y dar a conocer los beneficios que se derraman sobre el conjunto de la población. Algo que viene realizando el Consorcio cuando acerca el puerto a la ciudad, ampliando permanentemente su accionar estableciendo una ligazón fundamental con la sociedad.
Hoy, como no ha ocurrido en otras circunstancias, “puerto-ciudad” tiene un acercamiento, que merece ser marcado en el positivismo de esta gestión. No es un dato menor.
Una obra histórica
El refrán «obras son amores y no buenas razones», significa que las buenas palabras deben ser acompañadas de hechos, porque de lo contrario se quedan en promesas.
La obra del dragado profundizará el canal y modernizará todo la actividad portuaria, ingresando buques modernos y de mayor tamaño que los del presente, habrá más capacidad de embarque, se reducirá el costo de estadía con el funcionamiento las 24 horas.
Se afianzará la producción, como dijimos, del hinterland que ha venido privilegiando a Bahía Blanca por sobre Quequén por cuestiones sencillas y entendibles, mayor operatividad, menos problemas sindicales (hecho que se ha mejorado notablemente), costos más bajos que todo empresario aplaude por eso, este presente volverá a cautivar a las zonas de Tres Arroyos, Tandil, Balcarce, por citar algunos lugares y ahora también a predispuestos inversores privados. Se transformará en un puerto multipropósito, agregándole al movimiento tradicional los equipos pesados, insumos para industrias, muelles adicionales para cargas de exportación e importación y la expectativa por el crecimiento de la actividad pesquera.
Técnicamente permitirá el ingreso de buques de 230 metros de eslora, que en la actualidad tienen salida al mar sólo con 42 pies, llegándose a los 48 en un treinta por ciento de los casos con mareas por encima del rango habitual.
La empresa Jan de Nul, ganadora de dicha concesión de obra tiene dos períodos de realizaciones, en primer término la profundidad a los 50 pies y la segunda el mantenimiento del calado en la próxima década.
La reconstrucción del puente Ezcurra
El presidente del Consorcio, Arturo Rojas fue muy contundente al afirmar que «una vez comenzada la obra del dragado pondremos en marcha los pliegos para la realización de los estudios técnicos teniendo como objetivo la reconstrucción del puente Ezcurra. Tan necesario, un puente en el sector, porque las aguas dividen al puerto en dos y las barriadas a ambas márgenes del Quequén murieron comercialmente en 1980.
Se buscará financiamiento privado para dicha construcción, siendo un anhelo del habitante y uno de los principales temas que une a todos los sectores de las dos orillas.
Dicho puente es elemento clave comercial entre ambas localidades, prometido por cuanto gobernador o dirigente nacional pasaba por el lugar, la promesa fue constante, esas muchas promesas incumplidas disminuyeron la confianza del vecino, y con justa razón.
Se terminó el tiempo solamente de recoger firmas, lo que conlleva sólo a una expresión de deseos inconsistente que, cae en saco roto. Ha llegado la hora de las decisiones irrevocables para concretar la reconstrucción del puente Ezcurra todo lo anterior cae en el abismo. Hay que ser realistas, es una obra, como la del dragado que no se hace sólo con escritos al Estado. Su construcción requiere de llegada a altos niveles de decisión, siguiendo el tema, gestionando con firmeza sentados en la mesa final de las realizaciones.