La obstinación por sobre la razón
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Se cuenta que en 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, un jerarca nazi le pregunta a Pablo Picasso, mostrándole una postal del famoso cuadro realizado entre los meses de mayo y junio de 1937, por el pintor y escultor español cuyo título alude al bombardeo de Guernica, ocurrido el 26 de abril de dicho año, durante la guerra civil española. La pintura refleja el bombardeo alemán al pueblo vasco en apoyo al régimen franquista. El diálogo de referencia fue: ¿”Esto lo ha hecho usted…”? A lo que Picasso simplemente respondió…»No. Han sido ustedes». Algo que siempre tiene vigencia, cuando se intenta matar al mensajero que simplemente trae, en forma metafórica, la carta. Culpar a quien sólo lleva las noticias o las difunde.
La imprudente charla que mantuvieron el Intendente y el presidente del Concejo, antes de la apertura de sesiones ordinarias el martes 3 y que trascendió a través de un video filmado por Concejo TV en sí, podría considerarse de relativa importancia en cuanto a su contenido, pero al haber tomado estado público y el mismo Mancino tratar de aclarar la situación planteada, no hizo más que correr el telón para una comedia de enredos, entre él y concejales, que le valió la interpelación del viernes, con un costo político muy alto.
Lo que sucedió en el Concejo Deliberante, que tuvo como actor protagónico al presidente del cuerpo, podría obtener la misma respuesta, a la referencia de Picasso que hacemos al iniciar este comentario. Lo que pasó no lo ha hecho ni la oposición, ni el periodismo, ni las llamadas intrigas palaciegas. Todo está a la luz del día tan claro que, el propio Mancino con voz y presencia es el afirmante de frases como «el concejal Medina es un….» ( no vale la pena la continuación del concepto) hice tabla rasa con el presupuesto y se lo di a unos pocos medios que vienen el Concejo” en alusión a pautas publicitarias.
Como si fuera escaso, con el correr de los días fue un mar de nuevos traspies, hasta la empalagosa y en exceso disculpa, poco creíble, para con el edil Francisco Medina. A su vez acusó sin fundamento al Departamento Ejecutivo Municipal de aportar fondos al partido Justicialista, algo que le valió recibir una carta documento con la firma del presidente del PJ, Marcelo Rivero, intimando al presidente del Concejo a que ratifique o rectifique esos dichos en un plazo de 24 horas.
Redoblando la apuesta, se manifestó refiriéndose al periodismo «los que me critican reciben dinero para eso». Temeraria aseveración de quien preside un cuerpo de 20 concejales.
Respuesta soberbias y “clases de periodismo”
Lejos de respuestas claras, la soberbia goleó a la humildad y autocrítica, frente a los ediles y ante la sociedad, el presidente del legislativo volvió a ratificar resbalones cuando tuvo la oportunidad de rectificar rumbos, en la interpelación que le efectuó un concejo en comisión, convocado a raíz de los acontecimientos de la semana pasada.
Recibió del concejal Francisco Medina un golpe fino. Casi sin levantar la voz Mancino pidió disculpas por aquel exabrupto, el joven contador simplemente le contesto: «Acepto las disculpas… como hombre de fe católica… aclarando que no avalo hipocresías. No se puede ser un día pelo…y al otro el mejor padre de familia y gran hombre». Es posible que en su intimidad el concejal Medina aceptara la disculpa de Mancino como vecino de Necochea, pero no la del presidente del cuerpo al remarcar la hipocresía.
La altanería se hizo presente en todo su esplendor al hablar del aporte de presupuesto a algunos medios de comunicación. Una persona que maneja el dinero de los contribuyentes, por escaso que sea el monto para pautas o “abonos” publicitarios, debería conocer que en un fallo que tiene alcance nacional, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ratificó que “el Estado debe omitir criterios discriminatorios y mantener un equilibrio razonable entre las distintas publicaciones, como garantía de la libertad de expresión”.
Desconociendo esto, e intentando dar una clase de periodismo, marcando faltas, diciendo lo que se debe hacer, como hacerlo, cuándo y dónde y manifestándose sobre la actividad de diversos medios periodísticos, dejando la impresión que existieran “amigos o bandidos”. Afirmó asimismo, que no lo deben hacer con opinión, sino replicar el trabajo del concejo. Sin tener en cuenta que el compromiso que tiene la prensa con la sociedad, es informar, opinar y orientar.
Pretendiendo aclarar y oscureciendo aún más las cosas, no supo contestar su afirmación que existen hombres de medios pagados, sin decir por quién, para atacarlo, dejando el camino de la duda sobre lo más importante que tiene cualquier profesional, la dignidad en el ejercicio de su trabajo.
Ante la pregunta sobre el ingreso de personal esbozó «son los mismos cargos que se renovaron». Verdad a medias, son los mismos los renovados, porque rápidamente hizo ingresar personal de reemplazo, pero también incorporó otros como estables.
La obstinación no es buen camino
«Estemos siempre dispuestos para contradecir sin obstinación y dejarnos contradecir sin irritación» (Marco Tulio Cicerón, jurista, escritor, político y enjundioso orador romano).
La obstinación es mantener una idea, opinión, análisis general, sin tener en cuenta la realidad.
Eso suele pasarles a muchos dirigentes, no sólo en la política donde aparecen con mayor visibilidad estos hechos, sino en el plano general de conducción.
Por otro lado está la razón. Capacidad de la mente humana para establecer relaciones entre ideas o conceptos, defendiendo con convicciones lo propio pero sabiendo que enfrente puede haber otras verdades.
Salvo una hora de diálogo con el diputado Martín Domínguez Yelpo, que a esta altura comienza a preocuparse por los desaciertos frecuentes de un hombre perteneciente a su estructura, Mancino no ha tenido apoyo de ningún sector, hubo un mutis por el foro de sus colegas de bancada de Cambiemos. Otros que prefirieron salir de escena silbando por lo bajo y una mayoría que sotto voce, café por medio, dice «lo más simple era renunciar a la presidencia” evitando interpelaciones en el concejo en comisión, no dañar a Cambiemos que, aunque es un mosaico lleno de diferencias no puede aparecer ante la opinión pública de una manera anárquica. En el caso del presidente del Concejo, nada ha sido ilegal, pero esto es la política.
Un análisis que realizaba un experimentado hombre del periodismo, quien ha asistido a mucho de la vida política de los últimos 50 años del distrito «esto con un Venegas no pasaba». Es cierto. También es cierto, que muchos deberán adquirir capacidad de adultos dirigentes, como impone la hora. Hay poca experiencia.
El Concejo Deliberante en su conjunto también tiene su cuota de responsabilidad cuando elige a sus miembros. En el momento actual luego de los hábiles manejos de los últimos presidentes imponía otro nivel de conducción. Un dialoguista amplio, entendedor del mundo deliberativo, una persona que armonizara los sectores, alguien con conocimiento general de todas las aristas del poder. Pero Mancino no lo entiende. El que no sabe puede aprender, pero el que no entiende no aprende.
La pregunta final sería ¿cómo manejar un Concejo tan disidente, con tantas divisiones en los partidos, por alguien que no goza de la confianza de propios y no propios, con escaso poder. Que ya lo era poco antes de asumir y teniendo por delante un camino al andar comprendiendo el complejo 2019, con elecciones por medio con todo lo que esto conlleva.
por Miguel Abálsamo
Para Ecos Diarios