La pandemia fue devastadora para los clubes
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El Club de Observadores de Aves (COA) de Necochea continuó su trabajo durante la pandemia, pero se prepara para renovar autoridades y retomar las salidas grupales durante 2023
En la última semana de septiembre, el Club de Observadores de Aves (COA) de Necochea, a través de su coordinador, Ricardo Doumecq Milieu, estuvo presente en Puerto Madryn en la 19a reunión argentina de ornitología.
“En ese encuentro, el coordinador Aves Argentinas, nos decía que la pandemia fue devastadora para la actividad de los clubes de observadores”, dijo Doumecq Milieu, uno de los fundadores del club local.
Explicó que muchos de estos grupos, de los que llegó a haber 120 en todo el país hasta la pandemia, deberán ser “refundados, porque todos los trabajos que se estaban llevando a cabo, muchos de protección ambiental y de formación, fueron suspendidos por el aislamiento”.
No fue el caso de Necochea, donde los integrantes del COA siguieron realizando algunas actividades, aunque desde 2020 dejaron de realizar sus habituales salidas grupales.
“Aunque no seguimos saliendo grupo, continuamos trabajando. Melisa Gago ha sido el nexo de comunicación con Aves Argentinas y Nahuel Aguirre trabaja en coordinación. Ellos estuvieron haciendo el censo de aves playeras en Costa Bonita”, precisó Ricardo.
Precisó que otros miembros del club también estuvieron realizando actividades, algo que diferenció al grupo de Necochea de otros quedaron paralizados por la pandemia.
“Estamos por reunirnos para designar nuevas autoridades. Hay mucha gente joven que tiene que empezar a trabajar y tomar la posta”, precisó Doumecq Milieu.
Desde 2005 él se dedica a tomar fotografías de aves y fue en una exposición realizada en la Municipalidad, donde surgió la idea de formar un club de observadores.
Con el apoyo del gobierno municipal de ese momento se comenzó a recibir capacitación de Aves Argentinas, entidad que coordina los clubes de observadores a nivel nacional.
El grupo local comenzó a realizar tareas de difusión en la región y así surgió también el COA de Lobería, con un importante apoyo del Museo de Ciencias Naturales “Gesué Pedro Noseda”.
Ricardo recordó que la primera salida de observación en nuestra ciudad se realizó en el parque un día de sudestada. Fue el 14 de septiembre de 2008.
“Fuimos uno de los primeros diez grupos COA del país. Luego se llegó a 120. Ahora habrá que ver, cuando comience la actividad de nuevo, cuántos quedarán, porque el impacto de la pandemia fue terrible”, lamentó.
Registro de la fauna
El trabajo del COA permite ver los cambios que ha registrado la fauna avícola en los últimos años.
Si bien el calentamiento global ha provocado algunos cambios, debe decirse que fue la fundación de la ciudad, a fines del Siglo XIX, lo que modificó definitivamente el entorno natural.
Antes de la fundación, explicó Ricardo, “Necochea era un gran pastizal y tenía un fuerte contenido de especies de ese ámbito, es decir ñandú, perdices, copetonas, etc.”.
“Con la llegada de la agricultura y cuando la población comenzó a plantar árboles, sobre todo eucaliptus, empezó a cambiar la composición de la fauna avícola”, precisó.
“Ninguna de las palomas eran de acá. La cotorra tampoco, apareció a medida que fueron brotando árboles”, indicó.
Doumecq Milieu dijo que las cotorras se han convertido en un problema en la provincia, porque “es una especie autóctona, pero es invasora”.
“España tiene un grave problema con la cotorra argentina, porque está extinguiendo al gorrión”, agregó.
Respecto al calentamiento global, dijo que “han aparecido en los últimos 20 años un montón de especies que vienen bordeando la costa, algunas de ellas desde la selva paranaense”.
“Hay algunas de estas especies ya radicadas, anidando acá. Otras vienen desde el Sur. Por ejemplo, no había zorzales, ahora hay tres en Necochea. También hay un par de fruteros que no había”, indicó.
Doumecq Milieu indicó que si bien a simple vista Necochea es una ciudad verde, en cuanto a fauna avícola, “necesitamos biodiversidad”.
“Hay una abundancia de muy pocas especies: cotorra, paloma doméstica, paloma ala manchada, torcada, gorrión. Eso ha corrido a las aves originarias”, afirmó.
Por otra parte, dijo que también hay más observadores, “por eso también hoy se ven aves que antes no se veían, no es que no estuvieran presentes en la ciudad”.
Y con respecto al parque, el trabajo del COA ha permitido derribar cierta creencia popular respecto a que la masa arbórea atrae a nuevas especies. “Salta a la vista que la masa forestal no ayuda en lo absoluto a la biodiversidad. Hay muy pocas especies dentro del parque”.
“Donde hay más especies es donde hay más biodiversidad de árboles”, precisó, algo que en Necochea ocurre sólo en algunos lugares, como las riberas del río o sectores muy precisos del parque.///