La pandemia les cambió la rutina, pero los sueños siguen intactos
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Alumnos que cursan el sexto año del secundario compartieron sus experiencias y sentimientos de estar en cuarentena el último año, siendo el más esperado, por todos los festejos que implica culminar esta etapa de estudios, pero que ahora se ven opacados por el Covid- 19
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La etapa del nivel secundario significa muchas cosas en la vida de los estudiantes, ya sea porque forjan nuevos vínculos, amistades, descubren cosas nuevas, aprenden experiencias, comienzan a descubrir su personalidad, a sentirse identificados con un grupo o logran formar parte de una escuela, entre otras tantas. Pero este año, es muy particular y lo que esperaron por largo tiempo, finalmente llegó, están en sexto año. Son los más grandes del colegio, siendo todo un orgullo, un logro alcanzado, pero la pandemia del Covid-19, ha opacado todos los festejos que tenían previstos.
Sin poder salir a la calle y mostrar sus buzos de egresados siquiera, ni pensar todavía en la posibilidad de que los alumnos de quinto les hagan la “despedida”, esta situación de encierro y sin poder tener contacto directo con sus amigos, les genera angustia, bronca e incertidumbre. Sin embargo, se permiten soñar y pensar en su futuro, lo que pueden llegar a estudiar el año que viene, siendo una oportunidad y un desafío personal.
Llegar a sexto año también incluye la posibilidad de viajar con sus compañeros a algún destino turístico, en algunos casos. Por supuesto que no todos podrán concretarlo, teniendo en cuenta la difícil situación económica o por otras razones, pero las familias que hicieron un esfuerzo para que sus hijos puedan disfrutarlo, esperan que este capítulo tenga un final feliz, sabiendo que los viajes comenzarán a concretarse a partir de septiembre.
Los futuros egresados esperan con gran ansiedad el viaje y la bajada, siendo dos momentos muy especiales para compartir con sus amigos.
La psicóloga Ana Cavalcanti afirmó que “los jóvenes están con mucha ansiedad primero porque están terminando el ciclo secundario, además porque no saben si les llevará un semestre más o medio año más del año que viene para terminar todo lo que tienen que rendir, inclusive algunos están perdidos con la modalidad de clases virtuales”.
Por supuesto, que cada alumno es único y todo depende de la forma de ser y el carácter de cada uno, pero todos necesitan de la contención de la familia, sobre todo en este momento donde hay una sensación general de incertidumbre.
Asimismo, el hecho de estar tanto tiempo encerrados al igual que los adultos, teniendo que convivir todo el tiempo con las mismas personas, genera conflictos y los adolescentes necesitan mucho del prójimo, de sus pares en especial. La psicóloga recalcó que “están pendientes si los amigos los buscan o no y quienes están de novio se aferran mucho a la pareja, empezando a tener una simbiosis, de tal manera que cualquier pelea o discusión puede ser un tremendo problema para el adolescente”.
No tener a los amigos que den un consejo o no poder salir a caminar y despejarse genera irritabilidad y la incertidumbre del futuro, permite que empiecen a aparecer patologías, depresiones, inclusive algunos pueden sentirse sin ganas de hacer las tareas del colegio. Aunque ahora, con los nuevos permisos de las caminatas recreativas, probablemente cambie este panorama.
Analizándolo desde un punto de vista más positivo es recomendable que los jóvenes se enfoquen en el día a día, que se concentren en terminar el secundario y luego habrá tiempo para proyectar, sin que se sientan frustrados.
En este sentido, Cavalcanti mencionó que hay chicos que proyectan a largo plazo, planifican y se preocupan mucho por el futuro, su imagen frente a los demás, su rendimiento académico, y tienen muchas expectativas del futuro.
En este sentido, Ignacio Indart proyecta irse a estudiar Ingeniería mecánica a Buenos Aires, su hermano Agustín también piensa iniciar la carrera de medicina, la cual tiene decidida hace tiempo.
Micaela Maruca también planea estudiar medicina, mostrándose enfocada en terminar el secundario, pero al mismo tiempo segura, de que en algún momento estará lista para comenzar sus estudios universitarios.
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Sensaciones
Ignacio Indart es alumno de sexto del Instituto Humboldt y aseguró que no le es fácil estar encerrado pero no está mal ni desesperado. Trata de mantenerse ocupado haciendo trabajos para el colegio, jugar a la computadora y charlar con sus amigos.
“Cuando me pongo a pensar en todas las cosas que podríamos haber hecho es fea la sensación de saber que no podemos hacerlo”, dijo.
El viaje a Bariloche continua en pie, pero no tiene una fecha cierta. “El entusiasmo por el viaje sigue intacto y me gustaría hacerlo lo antes posible porque después vamos a tener que empezar a estudiar”.
En cuanto a la despedida que le realiza quinto a sexto, recordó que la tendrían que haber tenido en marzo, pero quedó trunco; aunque el Último primer día, pudieron celebrarlo, teniendo lindos recuerdos de ese día.
Agustín Indart, quien también cursa el último año señaló que “uno espera que sea el mejor, con muchas expectativas, todo el verano esperamos para empezar sexto, pensando en la bajada, el viaje de egresados, la despedida y con la pandemia de por medio es un bajón, pero hay que adaptarse”.
De tener una rutina que empezaba muy temprano para ir al colegio, ahora ha tenido que organizarse con los horarios de estudios. “Al principio me costó acostumbrarme a las herramientas digitales, ver a mis compañeros y profesores por una pantalla es medio raro, pero después de todo este tiempo, lo llevo mucho mejor. Si bien me adapté rápido a las nuevas metodologías, me costó aceptarlo porque el cambio fue muy de golpe, no me lo esperaba”.
Agustín se define como una persona sociable que le gusta juntarse con amigos, ir a lugares donde haya gente, reconociendo que le cuesta estar en cuarentena. “Ya estamos hablando con mis amigos todo lo que vamos a hacer cuando podamos salir”, comentó, afirmando que la ansiedad es mucha y no ven la hora de juntarse y verse las caras.
Para los hermanos estar presentes en el colegio era muy importante y más este último año. “Durante toda la secundaria uno mira a los más grandes y espera que llegue el momento para disfrutar y ahora no podemos hacerlo y da bronca”.
Los profesores y equipos directivos acompañan a los alumnos y ellos mencionaron una sorpresa muy especial que recibieron de sus profesores, quienes les entregaron un obsequio. “Un día apareció la profesora de inglés con un regalo y fue muy linda la sorpresa”, afirmaron.
En este sentido, coincidió Micaela Maruca, alumna del Instituto Nuestra Señora del Rosario, indicando que tanto los profesores, preceptores y directivos les brindan apoyo y están presentes ya sea en lo educativo o en lo personal.
Volviendo tiempo atrás, Micaela recordó que tuvo dos días de clase, alcanzando a disfrutar el Ultimo primer día y luego comenzó la cuarentena.
“Nosotros (haciendo referencia a sus compañeros) estuvimos esperando toda la secundaria este año y que de un día para otro pase esto, fue inesperado”, mencionó.
Ahora extraña la rutina, el colegio y juntarse con sus amigas, aunque se mantienen en contacto por video llamadas de WhatsApp, Zoom e Instagram. “Tratamos de llevarlo lo mejor posible, en mi caso me gusta salir, pero con la cuarentena me acostumbré a estar encerrada aunque no me gusta y los días lindos dan ganar de salir a caminar o estar fuera, disfrutar de la naturaleza, por suerte ahora habilitaron las caminatas otra vez”.
El viaje a Bariloche está en su mente y sus padres con esfuerzo, pudieron pagárselo habiendo comenzado hace dos años atrás. “El viaje nos tocaría en septiembre para el día del estudiante, aunque todavía hay incertidumbre con respecto a la fecha y la bajada sería en diciembre pero no tenemos más información”.
Micaela al igual que otros tantos alumnos se tuvo que adaptar a las nuevas tecnologías, asegurando que le costó al principio, sobre todo para organizarse y cumplir con las doce materias y entregar el material en tiempo y forma. “Es algo nuevo para todos pero he descubierto Zoom, Google Classroom, todas las aplicaciones posibles para poder seguir adelante”, recalcó.
Si bien, la pandemia cambió las rutinas y faltarán fotos que reflejen distintos momentos en el colegio, la juventud trasmite un mensaje esperanzador y positivo, asegurando que toda esta situación les ha permitido aprender cosas nuevas, valorar los vínculos, adaptarse para continuar y nunca bajar los brazos, superando los obstáculos. ///