La pasión por los alfajores convertida en una colección
Marcos Guillamón guardaba envoltorios hasta que descubrió que podía convertir esa costumbre en una afición que comparte con coleccionistas de todo el país
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JUAN JOSE FLORES
Redacción
Lo que comenzó como una simple costumbre de guardar los envoltorios de los alfajores terminó convirtiéndose en una colección que reúne decenas de ejemplares y una conexión con aficionados de distintos puntos del país.
A sus 46 años, Marcos Guillamón descubrió hace algunos meses que aquello que hacía casi sin pensar tenía nombre y una comunidad detrás. A través de las redes sociales conoció a integrantes de un grupo dedicado exclusivamente al coleccionismo de envoltorios de alfajores y decidió sumarse.
“Yo los guardaba porque los guardaba, sin un motivo claro, pero un día me invitaron a ver cómo era este mundo y decidí empezar a coleccionar en serio”, contó a Ecos Diarios.
Según explicó, existe una red de coleccionistas distribuida por todo el país que intercambia información, piezas y experiencias.
“Hoy somos una comunidad federal; hay gente de Rosario, Tandil, del norte y del sur. Hay coleccionistas históricos que tienen carpetas y carpetas de envoltorios desde el año 1988”, señaló.
Un archivo organizado al detalle
Como ocurre con cualquier colección que crece rápidamente, el orden resulta fundamental. En el caso de los envoltorios, cada nuevo ejemplar debe encontrar su lugar dentro de una de las carpetas que armó Guillamón.
“Lo que hacemos los coleccionistas, cuando la cantidad empieza a desbordar, es ponerlos por orden alfabético. Eso facilita mucho la búsqueda cuando te regalan uno o encontrás un envoltorio nuevo; así sabés rápido si ya lo tenés o no”, explicó.
La colección de Guillamón no distingue entre productos masivos y elaboraciones artesanales. Cada envoltorio representa una historia, un diseño y, muchas veces, una identidad regional.
“Mi colección abarca desde lo industrial de kiosco hasta lo que es de fábrica artesanal. Tengo ediciones limitadas, como las que salieron en Argentina para la época del Mundial, y cosas del sur del país”, comentó.
En los últimos meses también comenzó a prestar especial atención a la producción local. El interés por rescatar marcas de Necochea lo llevó incluso a contactar fabricantes en busca de ejemplares antiguos.
“Empecé a darle mucha importancia a los productores locales de Necochea. Tengo envoltorios de marcas de acá como Dolche, Kilómetro 1, Lagriffa o Marcelo. Incluso hablé con algunas fábricas para ver si tienen stock de algún envoltorio viejo que les haya quedado”, relató.
Universo alfajor
Lejos de limitarse a los alfajores tradicionales, el coleccionismo permite descubrir la enorme variedad que existe actualmente en el mercado.
“En este mundo hay de todo: alfajores veganos, sin TACC para celíacos y opciones para diabéticos sin azúcar”, explicó.
Entre las piezas más llamativas de su colección aparecen algunas con características muy particulares. Una de ellas corresponde a la marca Bimar.
“Una curiosidad es la marca Bimar, un alfajor económico de kiosco que es fabricado por una pareja evangélica. Ellos ponen frases del Evangelio en el reverso y hay gente que colecciona específicamente esas frases”, contó.
Actualmente, su colección ronda los 180 envoltorios, una cifra que continúa creciendo semana tras semana. Además, comparte parte de ese trabajo en su cuenta de Instagram, @necocoleccionistadealfa, donde registra cada hallazgo.
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