“La payasa despierta cosas lindas, todos necesitamos reír”
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Carolina Otero. Con su personaje Anilina conjuga su experiencia de clown y de danzas
Durante varios años, junto a una compañera, Carolina Otero viajó por América latina haciendo circo fusionado con danza, con este proyecto que se llamaba Colectivo Xibalba Itinerante hizo presentaciones callejeras, escuelas y otros espacios en Brasil, Venezuela y Colombia”.
La artista tiene más de diez años de experiencia circense y luego de tres años de esta enriquecedora experiencia, se radicó en nuestra ciudad. En 2018 hizo una función para el día del niño y en el transcurso de este año, tomó su valija de payasa y le dio vida a la payasa Anilina.
Carolina se presentó en el Centro Cultural de Niños, hizo algunas funciones durante las vacaciones de invierno y está preparándose para otro show el próximo 12, en el Teatro Municipal.
“Cuando volví me instalé en la Villa del Deportista y frené todas actividades para cuidar de mi hija y de a poco retomé con una fusión de danza acrobática, un trabajo que permite mover el cuerpo con libertad y fluidez”, explicó la artista.
Hasta el año pasado estuvo brindando un taller de esta disciplina, “ahora arranqué con esta nueva producción que es el resumen de muchos años de experiencia y retomé la payasa Anilina con la que trabajé, en diferentes grupos, durante muchos años”, relató.
De este modo Otero comenzó a delinear un proyecto de trabajo individual que va creciendo, “armé nuevo vestuario, nueva función y de apoco me van conociendo. Hice funciones en escuelas, animé cumpleaños y participé en el Centro Cultural de Niños”, dijo.
Alegría
Se siente a gusto en su rol de payasa, con un show que hace divertir a público de todas las edades, “despierta cosas lindas, todos tenemos la necesidad de reírnos, para los adultos la evocación del payaso genera alegría y sonrisas”, destacó Carolina.
Su espectáculo está pensado para toda la familia, trabaja fusionando la magia de las raíces de la danza con las técnicas de circo “todo está hilado con la danza, es un show participativo, es el clown que juega y da risa, buscando la complicidad del otro”, afirmó.
El resultado es un número de humor sano que disfrutan tanto los grandes como los chicos, “estoy en contra del payaso que deja mal parado al otro para hacer reír”, puntualizó.
Ha hecho funciones en Claraz y San Cayetano y actualmente, dicta clases de circo en el espacio Osadía. Este verano tiene proyectado hacer temporada en la plaza San Martín y contó que “el año pasado con mi compañero nos fuimos al Sur e hice funciones en escuelitas rurales mapuches, en la plaza central de Bariloche, entre otros lugares”.
Luego de más de 10 años de viajar con su show, Anilina puede llegar a cualquier lugar con su valija donde lleva todo su circo, vestuario y sonido.
Respecto a esta experiencia de actuar sola explicó que “llegué a un momento de autogestión, puedo presentar mi producto en cualquier lado pero también me puedo acoplar a otros”.///
RETRATO
Carolina Otero nació en Necochea, y a los cuatro años su familia se radicó en Buenos Aires, donde creció. Volvió a nuestra ciudad hace unos cuatro años y aquí lleva adelante su proyecto de vida en contacto con la naturaleza. Con su pareja construyeron una casa de barro y su hija nació por parto humanizado.
Participa en proyectos colectivos como Encuentros del buen Nacer y el autogestivo de experimentación de Danza Afro.
Respecto a este ritmo contó que “es una danza ancestral y la mayoría tienen origen en africano, y la magia es que cada ritmo tiene un sentido profundo, hay una danza es para la siembra, la cosecha, cuando la niña se hace mujer, o para pedir al agua”.
Además, los movimientos son similares a los de los animales, “generan mucha energía en el cuerpo y lo lindo es que en Africa lo bailan grandes y chicos”.
Cabe destacar que para Carolina la danza es muy importante, “une la mente con el cuerpo que es el motor, la acrobacia me la adrenalina de tratar de modificar la gravedad y me conecta con el presente”, explicó.
Cuando era pequeña tomó clases de gimnasia artística con una profesora rua y entrenaba diariamente; luego incursionó en el circo.
Todo ese bagaje de conocimientos le ha permitido tener un manejo del cuerpo y del equilibrio que hoy traslada a su actividad y además, para dar un marco formal a lo aprendido, está cursando el profesorado de Expresión Corporal en la Escuela Provincial de Arte “Orillas del Quequén”.
En ese sentido afirmó que “la magia es que desarrollé una inteligencia física que cuando me encontré con el circo, me permitió entender lo que estaba pasando” y en referencia a su rol de clown destacó que “me gusta porque puedo despertar sonrisas, es una fusión que viene de la acrobacia, hay danza, malabares y payaso de risa”.
