“La periferia de la ciudad está abandonada”
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Daniel Veiga se mostró preocupado por las necesidades y falta de oportunidades que sufren muchas familias. “No hay un programa contundente desde el Estado para contener”
Julieta Moreno
Redacción
“Veo algunas mejoras en el casco urbano de la ciudad, pero la parte periférica está en un abandono bastante importante”, opinó el músico Daniel Veiga, al analizar la situación que atraviesa Necochea. “Me preocupan los barrios periféricos porque también son habitantes de Necochea y Quequén”.
Daniel Marcelo Veiga nació en la Ciudad de Buenos Aires, en Caballito, aunque vivió gran parte de su niñez, adolescencia y juventud en el barrio de La Boca, pero también en Wilde, Ranelagh y La Plata. Tuvo muchos empleos diferentes: fue peón de albañil, relacionista público de una empresa, cadete y empleado en una agencia de turismo, encargado de una estación de servicio, entre otros; aunque su gran pasión siempre fue la música. En forma autodidacta, de muy chico aprendió a tocar varios instrumentos y luego empezó a estudiar. Pasó por el Conservatorio “Carlos Morell” y el “Gilardo Gilardi” de La Plata. Se recibió de profesor de música y, de a poco, empezó a dedicarse exclusivamente a lo que es su gran vocación. En 1987, se vino a vivir a Necochea junto a su esposa -porque ella era de Juan N. Fernández- y su pequeña hija. Si bien al principio tuvo que realizar diversos trabajos para mantenerse, en determinado momento le llegó la oportunidad para volver a vincularse con la música. Primero dirigió un coro de padres en el Jardín de Infantes N° 903 y luego, a través de Ecos Diarios, se enteró de un llamado a concurso para cubrir el cargo de director del coro municipal. En 1991, ganó el concurso y dirigió el coro durante tres años e inmediatamente después ingresó como profesor de la Escuela de Arte Municipal. En forma simultánea, dio clases en otras escuelas e integró varias bandas, entre ellas, Sinapsis, Macanudo Trío y formó el grupo coral Amadeus en forma particular. En 2011 se reflotó el coro municipal y volvió a dirigirlo hasta que se jubiló el año pasado, después de 32 años como empleado municipal. Actualmente, dirige el Coro Italia Viva.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre el distrito e hizo hincapié en la situación social y la falta de un plan estatal que apunte a la contención. Habló de las necesidades y la falta de oportunidades que sufren muchas familias, principalmente la juventud. La discriminación y la falta de empatía, características de la época actual, dos cuestiones que también le preocupan.
La crisis que se siente
“Veo algunas mejoras en el casco urbano de la ciudad, pero la parte periférica está en un abandono bastante importante”, fue lo primero que dijo Daniel Veiga, al pensar en la ciudad. Su actividad con la música, lo ha llevado a trabajar en muchos barrios, algunos considerados –según contó- como “peligrosos”. Sin embargo, aclaró que “son puros prejuicios” y expresó que encontró “gente maravillosa, chicos geniales, pero con muchas necesidades”.
Sobre el abandono en sí que nota en estos sectores más periféricos, se refirió al estado de las calles. “Hay gente que queda trabada que no puede salir a trabajar o chicos que no pueden ir a la escuela porque las calles están encharcadas”, relató. Además, dijo que también nota precariedad en las casas o en la forma de vivir. “A través del programa Envión, les di clases a unos chicos fantásticos, pero se notaba la carencia en lo afectivo, pero también en lo alimentario”.
“Me preocupa lo periférico porque también son habitantes de Necochea o de Quequén”, indicó, recalcando que “esto pasa a pocas cuadras de las avenidas”.
Para él, hay personas empáticas que coordinan merenderos o comedores, donde brindan alimentos y se enseñan oficios, pero “no hay un programa desde el Estado fuerte y contundente para contener”.
“Una cosa es hablar de crisis en el país y otra cosa es la crisis cuando se tiene frío, hambre y se carece de las mínimas condiciones de higiene”.
Además, manifestó que le llama la atención el nivel de discriminación que hay hacia las personas que viven en esos barrios y la falta de empatía. “La ciudad está dividida socioculturalmente”.
Con relación al rol de la política sobre esta situación, afirmó que “hay muchos enunciados entusiastas de mucho índice sacudido en el aire y con firmeza, que carecen de contenido”, y agregó que “dicen que van hacer esto o lo otro, pero no dicen cómo ni tampoco lo hacen. Faltan planes escritos de lo que se quiere hacer”.
La importancia del arte
Para Veiga, también se debería aprovechar el arte para integrar y dar oportunidades y, en este aspecto, se preguntó: “¿Por qué la Escuela de Arte tiene que ir a los barrios en lugar de que los chicos vayan a la escuela?” En su opinión, está bien que la escuela salga, pero “¿por qué no pueden venir los chicos?”. En este sentido, consideró que debería establecerse alguna modalidad para que los adolescentes pueden concurrir a la escuela a participar de las clases periódicamente.
Contó experiencias que se han hecho en otros países en los que el Estado ha propiciado la formación de orquestas con chicos de barrios periféricos. “Se lo rescata de lugares oscuros, dándoles oportunidades y haciéndoles sentir que tienen una vida por delante”.
Se refirió al crecimiento que ha tenido el ámbito de la cultura y el arte en nuestra ciudad y a los espacios que se han desarrollado con fines artísticos. Sin embargo, lamentó la pérdida del Auditórium del casino, donde él ha actuado en varias oportunidades y advirtió que habría que recuperar la sala teatral. De todas maneras, reconoció que “uno a veces se desalienta porque no rescatan ni siquiera los centros de atención médica que están cerrados –en referencia a las clínicas que han cerrado- ¿y van a recuperar un teatro?”.
Sobre la posibilidad de que se venda el complejo, indicó que “si tiene un destino que tenga que ver con la cultura y con el arte y que sea un atractivo para los necochenses, para la gente de la zona y los turistas, perfecto”, pero se mostró en desacuerdo con la venta, si la idea es hacer edificios.
“Debería hacerse algún tipo de esfuerzo comprometido para tratar de rescatar esa estructura de alguna manera”.
Falta de compromiso del vecino
Sobre la ciudad en sí, contó que una amiga suya que llegó de La Coruña (España) se mostró sorprendida por el estado de abandono que se ve en algunas casas, los desperdicios de los perros que nadie junta y el pasto que crece en las veredas. Además, esta persona notó una gran diferencia entre la zona del centro y la Plaza y el sector de la Villa, de la avenida 10 hacia el mar. “Ella notó dos ciudades distintas: el centro lo vio en una situación de abandono y, por otro lado, se maravilló con el sector de la costa”. Al respecto, indicó que “muchas de las cosas no tienen que ver directamente con el municipio sino con el frentista” y habló de la falta de compromiso por parte del vecino.
Se mostró preocupado por la inseguridad, entendiendo que es “un tema que hay que atender”, pero cree que “hay que atacar los orígenes” y se refirió también al crecimiento del consumo de drogas.
Con respecto al gobierno de Arturo Rojas, contó que esta gestión fue “muy conflictiva” con la Escuela de Artes en sus inicios. Además, se quejó de que, en general, la mayoría de los gobiernos nunca se han acercado a la escuela, salvo uno o dos intendentes que iban asiduamente”.
Para terminar, se mostró optimista y advirtió que “siempre tiene que haber una salida”. No obstante, insistió en que “lo más grave es el sufrir de la gente; no puede suceder”.
“Yo descreo en los megaplanes porque no son posibles; la única posibilidad es hacer las cosas desde abajo, multiplicando la labor y entendiendo los factores que llegaron a desencadenar esta situación económica, de inseguridad y de consumo”.///