“La perspectiva de género también atravesó al tango”
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Así lo afirmaron Agustina Russo y Matías Álvarez, que recorren Sudamérica llevando una nueva mirada
Agustina Russo y Matías Álvarez proponen una mirada diferente del tango. Ellos quieren dejar de lado la idea que tiene gran parte del mundo, en la cual ese baile solo parece poder hacerlo un hombre con traje y una mujer con vestido y tacos, y donde el hombre es quien lleva a la mujer. “Queremos que la gente sepa que se puede llegar de la playa, con bermuda y zapatillas, y bailar”, aseguran.
Además, difunden en cada lugar al que van la idea de que la perspectiva de género ha atravesado a la disciplina, como lo ha hecho también en muchos otros ámbitos.
Tanto Agustina (27), como Matías (22), son nacidos en Necochea, pero a los 18 años se fueron a estudiar a Buenos Aires y La Plata, respectivamente. Ella estudió artes combinadas e hizo cursos de teatro y expresión corporal. En 2016 empezó a descubrir el tango. Él está transitando la etapa final de la carrera de artes visuales y conoció a Agustina en 2017, durante un verano en Necochea, cuando coincidieron en una milonga. Desde ese entonces, son compañeros de vida y de baile.
Con su propuesta de “Tango Itinerante” ya han recorrido Brasil, Uruguay, Chile y gran parte de la Argentina. Si bien su idea es seguir llevando su propuesta por el mundo, desde que empezó la pandemia tuvieron que parar y están de nuevo en nuestra ciudad, aprovechando para capacitarse y para difundir su forma de hacer tango pero a través de Internet.
Ahora están impulsando una propuesta llamada “El tango late en el interior”, donde convocan bailarines de Buenos Aires para hacerles entrevistas y hacer del género algo más visible en el resto del país.
Nueva era
“No es que nosotros estamos innovando completamente, sino que nos sumamos a otras corrientes que están apareciendo”, explicaron, y afirmaron que “si bien estas propuestas innovadoras todavía son las menos, están y son las propuestas que nos movilizan”.
“El tango, como cualquier disciplina o manifestación del arte, es imposible separarla del contexto que la atraviesa. Entonces todas las luchas y perspectivas de género que empezaron a atravesar al mundo, también atravesaron al tango”, indicaron.
“Los que nos sentimos identificados con estas luchas, queremos meterlas en la disciplina. El tango está en una transición y, en este caso, apuntamos a un tango mucho más inclusivo”, dijo Matías Álvarez.
Por su parte, Agustina Russo recordó que “el tango nació en un contexto machista, porque nació en una sociedad a la que hoy podemos clasificar como machista”. Por eso es que hoy deciden poner su granito de arena para acompañar la lucha feminista y correrse de las formas duras que por años catalogaron al género y al baile como machistas.
Al verlos bailar, queda claro que estos jóvenes innovan en la forma de entender los movimientos, porque combinan la disciplina clásica con otros lenguajes como la expresión corporal y hasta con algunos conceptos del Yoga.
“En el tango, generalmente el que propone es el hombre y la que sigue es la mujer. Por eso lo empezamos a ver de otra forma. Lo que hacemos es algo más descontracturado, donde el enfoque está en la transmisión desde un lugar armónico y respetuoso”, concluyeron.///