La playa como centro comercial
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Además de disfrutar del sol y del mar, algunos aprovechan para vender sus productos lo cual es un servicio al que pocos pueden resistirse, sobre todo a la hora de los mates de la tarde
Llegar a la playa, pisar la arena húmeda, cerrar los ojos y sentir el viento en la piel mientras se escucha el sonido del mar es una muy buena forma de desconectarse de la rutina, del asfalto y de las corridas del día a día.
Sin embargo, si hay algo de lo que es difícil desconectarse es de los servicios y del hecho de tener a los comerciantes dispuestos a vender siempre lo que uno necesita. Por eso, nunca faltan sobre la arena los vendedores ambulantes que ofrecen distintos objetos, prendas, comidas y bebidas.
De todo un poco
En las playas de Necochea, y de a poco en las de Quequén, se pueden encontrar vendedores de ropa de playa para hombres y mujeres, anillos, relojes, y hasta calzados informales de todo tipo y color. Aunque no todos compren, los coloridos motivos llaman la atención e invitan a levantarse a mirar.
Por otro lado, a la hora del mate es difícil resistirse ante el ofrecimiento de churros, donas o pasteles y, los días de mucho calor, una gaseosa o agua fresca nunca viene mal cuando no se tiene cerca una conservadora con bebidas.
Incluso, hasta los olvidadizos que no llevan lentes pueden comprarlos en la misma playa.
Esto se ve sobre todo en la playa de Necochea aunque los últimos veranos se ha empezado a ver más movimiento de vendedores en la costa de Quequén. Esto se debe al crecimiento turístico que ha tenido la costa de la vecina ciudad.///