La polarización en números: Macri mejoró respecto de 2015 pero Fernández logró más votos que Scioli en todo el país
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El Presidente además perdió en cuatro de los seis distritos donde gobierna un dirigente de Juntos por el Cambio
Alberto Fernández derrotó de forma contundente a Mauricio Macri, pero más allá del resultado, y tal como lo planificó el oficialismo, las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) giraron en torno a la polarización. En todos los distritos de los que la Dirección Nacional Electoral (DINE) difundió datos del escrutinio provisorio (en Corrientes, el conteo se estancó apenas empezó) la suma de los votos logrados por los candidatos del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio superó, al menos, el 66%, y en algunos casos alcanzó el 80% (provincia de Buenos Aires, La Pampa, La Rioja, Misiones, Santiago del Estero y Tucumán) y el 90% (Formosa).
Sin embargo, a diferencia de lo que creían en el oficialismo, profundizar la grieta no fue funcional a Macri. Todo lo contrario. Sí, el Presidente mejoró sus resultados en el 60% de los distritos respecto de 2015, y particularmente en cuatro de los cinco principales (en estas PASO logró más votos que en las de 2015 en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y solo empeoró en la ciudad de Buenos Aires), pero la fórmula de Juntos por el Cambio fue derrotada por el Frente de Todos en cuatro de los seis distritos donde el gobernador es del oficialismo nacional (provincia de Buenos Aires, Jujuy, Mendoza y Neuquén) y solo ganó en la ciudad de Buenos Aires (no hay datos de Corrientes).
En contraste, luego de que en 2015 Cambiemos triunfara en cuatro distritos (ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y San Luis), en 2019 Macri solo ganó en Córdoba (48,18% a 30,39% con el 97,54% de las mesas escrutadas) y en el territorio porteño (44,65% a 33,09% con el 96,81% de las mesas escrutadas).
A quien sí le le sirvió la polarización fue a Alberto Fernández, pero en el sentido inverso al que esperaba el Gobierno. El rechazo a la gestión de Macri fue más fuerte de lo que imaginaba el oficialismo y la estructura de alianzas que armaron Cristina Kirchner y Alberto Fernández evidentemente convenció a casi la mitad del país.
La fórmula del Frente de Todos además se quedó con tres de los cinco distritos más importantes del país. La victoria Fernández en la provincia de Buenos Aires, donde el peronismo se hace más fuerte de la mano del conurbano bonaerense, estaba casi asegurada. El tema era el porcentaje final y la distancia entre los candidatos. Entonces, cuando en el centro de campaña del Frente de Todos vieron que Fernández alcanzaba el 50,58% y que Macri se quedaba estancado por debajo del 30%, probablemente hayan empezado a festejar.
Pero, además, Fernández se quedó con Santa Fe y con Mendoza, dos distritos donde Juntos por el Cambio apuntaba, como mínimo, a pelear la elección voto a voto. No fue así. En la provincia del Litoral el Frente de Todos llegó al 43,62% contra un 33,88% de Macri, mientras que en territorio cuyano Fernández superó a Juntos por el Cambio por tres puntos (40,46% a 37,34% con el 95,84% de las mesas escrutadas).