La previa y los adolescentes
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Por Carlos Gabino*
Para Ecos Diarios
Se ha incorporado un nuevo vocablo en la jerga popular: “la previa”. Significa la deambulación en la profundidad de la noche de una multitud de niños con el alcohol etílico circulando por sus arterias, esperando la apertura, a las tres de la mañana, del sacrosanto boliche bailable.
Recordemos que el cerebro humano se desarrolla hasta los 20-22 años. Superado ese período las lesiones son de difícil recuperación.
En el nuevo Código Civil , como en el anterior, se considera menor de edad a toda persona que no ha cumplido los 18 años. La novedad es que se incorpora el concepto de adolescente que incluye a todo niño que supere los 13 años y hasta los 18. A partir de los 13 años, se presume la capacidad de toma de decisiones, con acompañamiento de los padres, o sin ellos. Es aquí cuando comienzan las distintas interpretaciones y controversias. Desde los 16 años el adolescente es considerado como un adulto para las decisiones atinentes al cuidado de su propio cuerpo. Algunos han planteado que se ha legislado en forma confusa y peligrosa al considerarlos como adultos permitiendo actos perjudiciales para su salud
Los cambios biológicos y espirituales de la adolescencia preparan al joven para la tarea de decidir qué quiere ser en la vida, tarea que caracteriza a la crisis de la identidad juvenil.
El joven tiene que asumir la responsabilidad por su propia vida, frente a sí mismo, al universo de valores y a la sociedad. En este arduo trance el joven debe tener el coraje de ser fiel a si mismo y asumir al mismo tiempo la obediencia a un orden libremente consentido, evitando el doble peligro del sometimiento o de la rebelión anárquica, la magnanimidad ( el ánimo grande),el coraje y la humildad, son las virtudes propias de este comienzo de la edad juvenil.
Para cumplir con tal difícil tarea el joven necesita de adultos maduros y responsables, que sepan respetarlo y guiarlo, pues precisamente es de esto de lo que carece, de experiencia y lo que necesita son guías y modelos, ejemplos vivientes de ideales de vida probados y de valores encarnados . En el ciclo de las generaciones ,la crisis de identidad juvenil se corresponde con la crisis de la mitad de la vida de la generación adulta en la que ésta tiene asumir la responsabilidad definitiva por lo que ha engendrado y llevarlo a su cumplimiento. En la crisis de la experiencia el idealismo natural del joven, su exigencia de lo absoluto, su rechazo de los compromisos ,choca con la resistencia de la realidad, de su propia realidad y de la que lo rodea. El adolescente aprende dolorosamente a conocer sus limitaciones y la miseria propia y ajena. Los ideales y determinaciones abrazados al comienzo de la juventud deben pasar por la crisis de la experiencia para adquirir forma estable y vida duradera. El carácter alcanza entonces su primera configuración definida.
Los peligros que acechan al joven en esta crisis son la rebelión estéril o el abandono al flujo cambiante de las circunstancias. Puede perder el sentido de la realidad, transformándose en un fanático absolutista o en un eterno revolucionario. O puede perder el sentido de la realidad, volviéndose un frívolo, un escéptico, un apático o un cínico al flujo cambiante de las circunstancias,
Es oportuno destacar la responsabilidad que le corresponde a los adultos respecto de los jóvenes, que deben desarrollarse dentro de un ambiente hostil y en condiciones adversas
La educación del joven se apoya en un trípode representado por la familia ( primera educadora), la escuela y otro elemento insoslayable: los grupos juveniles que lo acompañan, fortalecen y sustentan.
Los buenos amigos, nobles y bien formados, constituyen un formidable escudo protector para nuestro hijo y ocupan posiciones para nosotros, los padres, inaccesibles.
El Círculo Médico de Necochea ha convocado a prestigiosos médicos locales para la meritoria tarea de luchar contra este flagelo que representa la adicción al alcohol en épocas tan tempranas de la vida.
La venta de alcohol a los adolescentes está severamente penada por nuestras leyes. Las autoridades tienen los recursos legales para actuar rápida y eficazmente.
Debemos actuar ya. Mañana es tarde.
* Miembro del Consejo de Bioética de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas