La primavera festejada por todas las generaciones
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Con el paso de los años, la celebración ha cambiado pero siempre sigue vigente. Desde la década del 50 al 2018, algunas costumbres propias de la ciudad
El Día de la Primavera, es un clásico de todos los tiempos y la fiesta de la juventud por excelencia, en parte, porque coincide con el Día del Estudiante.
En nuestra ciudad, al igual que en otros distritos, los festejos han ido cambiando, pero siempre están vigentes. A través de los recuerdos de personas de distintas edades, se intentó recrear algunas costumbres propias de los necochenses de cada época.
Picnic y noche de gala
El picnic ya es una tradición, aunque han ido variando los lugares donde se realizaban, las actividades que se hacían y hasta lo que se consumía.
En la década del 50, por ejemplo, los picnic los organizaban las escuelas y eran los mismos docentes los que llevaban a los estudiantes del secundario a pasar el día a un determinado lugar. Uno de los lugares recordados, por algunos, es la granja Glaxo, que estaba ubicada detrás de los silos subterráneos de la empresa Moreno en Quequén, mientras que otro de los espacios que se utilizaban era la estancia San Lorenzo, que está también en ese sector.
Sin embargo, el festejo central tenía lugar a la noche. Generalmente al fin de semana siguiente al día de la primavera, se hacía una fiesta de gala en el salón de actos de la Municipalidad. Las mujeres se ponían los mejores vestidos y los hombres, de traje, vivían con emoción ese acontecimiento porque iban todos los estudiantes; nadie se lo quería perder.
Fiesta y “velada estudiantil”
Ya en la década del 60, está misma fiesta se empezó a realizar en el Club Rivadavia. Por lo general, tocaban dos orquestas, una de tango y otra de jazz y música popular, y el baile era lo más esperado de la noche. Quienes han participado de estas “tertulias” las recuerdan con emoción y alegría y no dejan de mencionar que todas las veces se formaban varias parejas que luego perduraron en el tiempo.
En esta época también era furor la “velada estudiantil” del Colegio Nacional que se hacía cercana a la fecha de la primavera y que duró hasta 1976, aunque en los últimos años se hacía a fin de año. Tenía lugar en el Teatro París, que se llenaba. En los primeros años de la década del 60, algunos recuerdan que había jóvenes que pasaban la noche anterior en la entrada de algunos de los locales linderos para ser los primeros en comprar la entrada. El festejo consistía en la presentación de sketch por parte de los alumnos del último año del secundario con “cargadas” a los profesores. Los imitaban, hacían canciones y dejaban traslucir –más o menos explícitamente según el caso- los apodos que le habían puesto a cada docente. Era realmente una fiesta para quienes egresaban y, quienes tuvieron oportunidad de vivirla, tienen más de una anécdota para contar de ese momento compartido entre amigos y compañeros en el último año de escuela.
En los setenta, el picnic en el parque era el clásico. Ese día no había clases, igual que ahora, y los adolescentes aprovechaban para pasar la jornada al aire libre. Sándwich de jamón y queso o milanesa y “Coca Cola” de litro no podían faltar. Varios recuerdan, grupos de amigos reunidos en ronda con una guitarra, cantando canciones de Sui Generis o del Flaco Spinetta. Y “el juego de la botellita” era también infaltable y para muchos la posibilidad de besar a la chica o chico que les gustaba.
Una iniciativa de más de 35 años
A principios de la década del 80, el boxeador, oriundo de Quequén, José Saro Georgetti, más conocido como Kid Tutara, que en esa época era taxista, organizó junto a sus compañeros de la parada de la Terminal de Omnibus, una fiesta por el Día de la Primavera, pero en este caso, dedicada a los residentes del hogar García Landera.
El ex campeón de boxeo argentino en peso pesado encabezaba la caravana de taxis, adornados con globos, y llevaba a pasear por el Parque y la playa a los adultos mayores. El recorrido terminaba con una fiesta en el hogar de ancianos, donde no faltaba la música, tortas para compartir y la elección de los reyes de la primavera.
En 1991, Tutara continuó con la iniciativa, asociándose con la Unidad Básica del Barrio de Mataderos, encabezada por Eduardo Broglia, quien en la actualidad sigue adelante con este festejo, después de más de 35 años. Justamente para hoy está previsto el paseo de los residentes del Hogar, aunque ahora no es en taxis sino en autos particulares ni muchos menos con un reconocido boxeador, pero sí se realiza con la misma solidaridad de sus inicios.
En esta época, la juventud seguía con los picnic en el parque y alguna que otra salida a un boliche o bar de moda, tradición que continuó en los 90.
Desde temprano, se llenaba el Parque y años después, el playón del Casino se convirtió en el lugar preferido de los adolescentes.
Los últimos años
En los últimos años de la década 90, se pone de moda el Club Del Valle para festejar la primavera y ya entrado el 2000, era impresionante la cantidad de jóvenes que iban festejar la fecha en el predio junto al río.
El consumo de cerveza creciente durante los festejos, principalmente en el Parque, hizo que el Club Del Valle lanzara la fiesta “Primavera sin alcohol”, que convocaba a una multitud cada año. Los chicos jugaban a la pelota y se bailaba porque ponían música fuerte todo el tiempo.
Cada vez más empiezan a tomar importancia las salidas a la noche, con fiestas especiales en los boliches, y el picnic, si bien se sigue realizando, ha perdido el esplendor de otras épocas. Ahora, los chicos salen a la noche y al otro día no se pueden levantar tan temprano para ir a pasar el día al aire libre.
De todas maneras, se siguen reuniendo en el Parque y en la escollera, que ahora se ha sumado como lugar de encuentro de la juventud. Otros grupos, en cambio, quizás los más chicos buscan reunirse en alguna casa o salen a comer hamburguesas. Ahora se ha cambiado la guitarra por el celular y las selfies están a la orden del día para actualizar las redes sociales que difunden en vivo y en directo cada uno de los festejos.
Más allá de la forma de celebrar, el espíritu del Día de la Primavera es el mismo y, si bien quienes lo viven más intensamente son los estudiantes, se trata de una estación que genera una alegría especial y hasta cierta expectativa en todas las edades.
Fiesta postergada
La fiesta del Día de la Primavera de 1962 fue suspendida por el levantamiento de los azules y colorados, dos facciones de las Fuerzas Armadas. En auquilla oportunidad, el festejo fue postergado para la semana siguiente.