La problemática de los residuos tecnológicos
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La reducción y la reutilización, dos pasos previos al reciclaje para disminuir los problemas medioambientales
María José Abásolo y Sebastián Barbieri (*)
Colaboración
El tiempo de vida de los dispositivos tecnológicos se reduce notablemente a medida que pasa el tiempo. Esto no se produce sólo porque los aparatos dejan de funcionar, sino que se vuelven obsoletos por las mismas exigencias impuestas por el mercado. Así, la obsolescencia programada se refiere a que algunos productores, pese a disponer de la capacidad tecnológica de fabricar productos duraderos, a la hora de crear un producto estudia cual es el tiempo óptimo para que el producto deje de funcionar y necesite reparaciones o sustitución sin que el consumidor pierda confianza en la marca, y se implementa dicha obsolescencia en la fabricación. Este resulta ser el motor de la actual economía lineal de crecimiento infinito, la cual es incompatible con los recursos naturales limitados del planeta. Por su parte, la obsolescencia percibida se refiere a la sensación del consumidor de tener un aparato de diseño anticuado que debe ser renovado aunque le funcione a la perfección. Más específicamente, la obsolescencia tecnológica se ve representada en los equipos de informática y comunicaciones, los cuales generan la necesidad de recambio por el hecho de que aparece una nueva versión del mismo, incluso aunque los cambios no sean significativos. El desarrollo del software también afecta, a medida que se desarrollan y publican nuevas versiones de los sistemas operativos o de las aplicaciones que tienden a dejar máquinas obsoletas, aunque su hardware siga funcionando.
Basura electrónica
Los Residuos de Artefactos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), también llamados Basura Electrónica, incluyen grandes electrodomésticos (heladeras, aires acondicionados, calefactores eléctricos, lavavajillas, cocinas, lavarropas, secarropas), pequeños electrodomésticos (aspiradoras, tostadoras, batidoras, cafeteras, etc.), electrónicos de consumo (radios, televisores, videos, equipos de música, instrumentos musicales, etc.), equipos informáticos y de telecomunicaciones (computadoras, notebooks, celulares, impresoras, teclados, escáneres, copiadoras, proyectores, etc.), pilas y baterías, y aparatos de iluminación.
El recambio constante de electrónicos genera grandes cantidades de RAEE. Según un informe reciente de la UNU-IAS [1], América Latina generó en el año 2014 unas 3,9 millones de toneladas de RAEE, el 9% de los generados a nivel mundial. Argentina está en el tercer lugar, después de Brasil y México, con una generación de 292 kilotoneladas. Esto significa 6,9 kg de RAEE por habitante, superior a la media de Latinoamérica de 6,6 kg y la media mundial de 5,6 kg.
La fabricación desmedida representa por un lado un consumo excesivo de energía y recursos no renovables, así como la producción de gases de efecto invernadero al utilizarse combustibles fósiles. Según el referido estudio de la UNU-IAS, para fabricar una computadora estándar con monitor se necesitan 240 kilos de energías fósiles, 22 kilos de productos químicos y 1.500 litros de agua. Además, son conocidos los problemas sociales generados por la extracción de algunas materias primas. En particular, la extracción de coltán, un mineral utilizado en casi la totalidad de los dispositivos electrónicos, es motivo de conflictos geopolíticos, sobre todo en el Congo. El principal problema de los electrónicos radica en que se componen de metales pesados y sustancias tóxicas como plomo, cromo, selenio, cadmio, litio, mercurio, arsénico, etc. El problema se origina cuando estos aparatos dejan de sernos útiles y se disponen de forma incorrecta: se arrojan a basureros, se queman, o se desarman utilizando procesos insalubres para recuperar ciertas componentes. Estas situaciones causan que se liberen al ambiente los componentes químicos con los que fueron construidos contaminando el suelo, las aguas subterráneas y el aire, lo cual causa daños directos o indirectos a la salud de los seres vivos.
Tratamiento
Los RAEE presentan un peligro para el ambiente y por esto deben ser tratados adecuadamente. Además la falta de tratamiento de los RAEE representa una gran pérdida de recursos económicos. Si bien el 90 % de los materiales presentes en una computadora pueden ser reciclados, los procesos no son simples debido a la complejidad con los que fueron construidos estos productos. Entre los materiales reciclables que poseen los dispositivos electrónicos se encuentran sustancias de muy alto valor económico en el mercado como el oro, plata, platino, cobre, aluminio, etc. En países del primer mundo existe la denominada minería urbana consistente en la extracción de los metales valiosos que tienen los RAEE. Esta recuperación de metales puede reducir procesos que generan un gran impacto ambiental como la minería a cielo abierto.
La Unión Europea (UE) establece medidas destinadas a prevenir la formación de residuos eléctricos y electrónicos y a fomentar su reutilización y reciclaje. Además, la UE también establece medidas sobre la limitación del uso de sustancias peligrosas en dichos aparatos para contribuir a la valorización y a la eliminación de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, así como a la protección de la salud humana. En Argentina, existió un proyecto de Ley de Basura Electrónica cuyo expediente caducó en abril de 2015. El objetivo era impulsar un sistema de gestión a nivel nacional de la basura electrónica que permita a los consumidores deshacerse de manera segura de sus aparatos una vez finalizada su vida útil. A la vez, incentivar a los productores de aparatos electrónicos y eléctricos a producir aparatos cada vez más fáciles de reciclar, reutilizar, libres de sustancias tóxicas y con una mayor durabilidad. Además establecía la “Responsabilidad Individual del Productor”, lo que significa que los productores (fabricantes, importadores, comercializadores, etc.) son responsables legal y financieramente del ciclo completo de sus propios productos, incluyendo el reciclado y reutilización de los residuos de sus aparatos una vez que el consumidor los desecha.
Reutilización y reducción
En base a buscar opciones más sostenibles para el tratamiento de RAEE, existen dos pasos previos al reciclaje que resultan fundamentales: la reducción y la reutilización. Estos dos pasos contribuyen a reducir considerablemente la generación de residuos tecnológicos y el consumo de materias primas y combustibles fósiles utilizados en su producción. La reducción apunta a un consumidor consciente que ajuste su consumo a sus necesidades reales, ignorando las tentaciones de un mercado que actualmente lo guía al constante descarte y renovación. El consumidor debe entonces informarse para comprar adecuadamente el producto más amigable con el medio ambiente que satisfaga su necesidad real, extendiendo su vida útil y reparándolo cuando sea posible. Por su parte, la reutilización del hardware que ha sido descartado por considerarse tecnológicamente obsoleto en cierto contexto, consiste en recuperarlo y adecuarlo para que sea útil en otros contextos diferentes. Por ejemplo, las computadoras que renueva una empresa bien pueden servir para una escuela u otra institución.
(*) Dra. en Informática Universidad de las Islas Baleares (España) e Ingeniero en Sistemas y Profesor en Informática ((Unicén)