La problemática del mal uso de las pantallas en los niños
No se puede no convivir en forma continua con la tecnología. la cuestión radica en regular su utilización
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Una de las grandes preocupaciones que existen, últimamente, entre las familias es cómo poder manejar el uso de los dispositivos móviles y tablets entre los más chicos. Las reacciones que tienen éstos ante circunstancias de límites que tratan de poner los padres, terminan en caprichos, llantos y gritos que dejan sin respuestas de los progenitores ante tamaña respuesta por parte de sus hijos e hijas.
Verónica Esteve, psicopedagoga, explicó por qué no se aconseja a algunos menores darle un celular. “Según la Organización Mundial de la Salud está totalmente prohibido, hasta los 2 años, darles pantalla a los niños, ni un ratito, ni 5 segundos, ni nada. Ellos están construyendo su psiquismo, la construcción con el otro, la mirada y conexión. El bebé necesita de otra persona, y ese otro tiene que estar conectado con bebé, por eso también el adulto debe dejar un ratito las pantallas”.
Superado los dos años tampoco es aconsejable que usen este tipo de tecnologías, aunque tampoco se puede desconocer que existen y que los niños y las niñas van a tener más accesos a ellas. Entonces ¿Qué hacer? “En lo que son las primeras infancias, desde los 3 a los 6 años hay que regular mucho el tiempo, sobre todo el contenido, porque lo que a veces veo en las consultas que los papás son un poco ingenuos, porque no creen dónde puede llegar un video con contenidos aptos para ellos, pero que salta una publicidad o un video lleva a otro y termina en otra cosa”, afirmó Esteve.
Para la profesional de la salud, quien a trabaja con los chiquitos que van a los jardines maternales y de infantes municipales, existe una falsa creencia respecto a lo que es el concepto de “inteligencia” en algunos familiares al decir que “hay mucha desconexión del niño con respecto a la mirada del otro, en cuanto a la inteligencia, porque creemos que lo son porque saben manejar el celular y no es así. La inteligencia se va construyendo desde lo sensorial, desde el tacto”.
Poner el cuerpo
Una de las situaciones más difíciles, se dan a la hora de establecer un límite, quitarle horas de uso del dispositivo o bien quitárselo durante un tiempo.
“Es súper importante que se marquen pautas, esto ayuda a la regulación de sueño y al tema de la frustración”, comentó Esteve al tiempo que entendió por lo que pasan los padres ante esta situación, por eso manifestó que “yo sé que es difícil, porque cuando le sacas el celular, tenes que poner el cuerpo, por eso hay que volver al juego con los chicos. La construcción de los niños es a través del juego y de la inteligencia”.
La entrevistada en “Desde Temprano” por Ecos Radio fue clara en la recomendación a las familias, al decir que “sí pueden pasar el primer tiempo de las infancias sin celular, van a notar la diferencia que hay. Hay una sobreexcitación que tienen los chicos, por poca actividad física y poca descarga. Por eso cuando salen del celular les agarre un berrinche”.
Las reacciones que desarrollen los niños y niñas al no tener un celular o una tablet llegan a ser incomprendidos por sus padres, por ello se resaltan los dichos de la psicopedagoga que dijo que “hay chicos, muy chiquitos, que no están preparados cerebralmente para recibir estos estímulos de colores y de sonidos” y sostuvo que no hay que tenerle miedo al aburrimiento ya que este trae creatividad, pero debe ser el adulto el que sostenga con el cuerpo, proponiendo actividades. “Es importante y, a su vez, difícil leer un cuento con los chicos, pero ayuda mucho que ellos puedan ver las letras, las imágenes. El cerebro es el encargado de mandar las señales, por eso cuando estamos con el celular mientras comemos no prestamos atención. El chico cuando es pequeño tiene que poder saborear la comida, tocar la textura”.
Consecuencias
●Baja tolerancia a la frustración por los tiempos de espera;
●Alteración del sueño;
●Falta de concentración (esto se ejercita);
●Retraso en el lenguaje;
●Sobreestimulación cerebral (conlleva a que el niño todo el tiempo se aburra)
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