“La productividad mejora mucho con bioestimulantes en cultivos”
Dijo Juan Pablo Gorgojo, investigador del Conicet
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Juan Pablo Gorgojo es investigador del Conicet y profesor de la Universidad Nacional de La Plata. Desde 2019 integra un proyecto científico orientado al desarrollo de bioestimulantes para el agro, con el objetivo de mejorar la productividad de los cultivos y avanzar hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles.
“El proyecto nació dentro del ámbito académico, pensando en generar herramientas biotecnológicas que ayuden a remediar situaciones que hoy están afectando a los cultivos”, explicó el profesional necochense durante su participación en el programa “Ecos Agro”.
Entre esos problemas mencionó las sequías, las altas temperaturas y el impacto del uso intensivo de agroquímicos sobre el suelo.
Características del producto
El producto desarrollado por el equipo es un bioestimulante rico en aminoácidos y péptidos bioactivos. Según detalló el investigador, estos componentes cumplen funciones clave en el metabolismo vegetal. “Los aminoácidos son los ladrillos estructurales de las proteínas, y aplicados al cultivo hacen que la planta necesite menos energía para crecer”, señaló.
Por su parte, los péptidos actúan como fitohormonas. “Estimulan mecanismos de defensa y de tolerancia al estrés, como sequía, altas temperaturas o heladas”, agregó. Esta combinación permite mejorar el desarrollo vegetativo, la floración y la producción de frutos.
Resultados a campo
Los ensayos ya superan las 10.000 hectáreas y se realizaron en distintas regiones productivas del país, como General Belgrano, Carmen de Areco y el sur de Santa Fe, además de pruebas en Brasil y Paraguay. “En soja obtuvimos rendimientos entre un 12 y un 15 por ciento superiores a los testigos”, destacó Gorgojo.
Las aplicaciones pueden realizarse de manera preventiva o correctiva. Las primeras se aplican antes de que ocurra el estrés, anticipándose a eventos climáticos adversos. Las segundas se utilizan luego de un daño concreto. “Probamos el producto en maíz afectado por granizo y vimos una recuperación superior respecto a los lotes no tratados”, explicó.
De la ciencia al mercado
A partir de los resultados obtenidos, el proyecto avanzó hacia una articulación entre el sistema científico y el sector privado. De ese vínculo surgió “Nam Biotech”, la empresa creada para escalar la producción del bioestimulante. Actualmente, el producto se comercializa bajo el nombre OGO a través de la empresa “Kioshi Stone”.
“El desarrollo es del Conicet y de la Universidad Nacional de La Plata, y hoy estamos en proceso de aprobación por Senasa y de licenciamiento de la tecnología”, indicó el investigador.
Gorgojo remarcó que los bioestimulantes forman parte de un cambio más amplio en el modelo productivo. “No existe una única herramienta que genere el cambio. La agricultura sostenible se construye con paquetes tecnológicos que cuiden el suelo y permitan producir a largo plazo”, afirmó.
En ese sentido, señaló que estas tecnologías ya están muy difundidas en países como Brasil y que en Argentina su adopción comienza a crecer, impulsada tanto por los resultados productivos como por las exigencias de los mercados. “La productividad mejora mucho cuando se aplican bioestimulantes, y eso ya se ve claramente en el campo”, finalizó
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