La “Promo 2020”, entre la desilusión, la resignación y la mente ya enfocada en el futuro
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- Vivencias de los estudiantes del último año del Secundario, afectados por la cuarentena
Ponerse en el lugar del otro no es tarea sencilla. Pero la propuesta para el lector antes de continuar con las próximas líneas es viajar en el tiempo y buscar dentro suyo qué significó el final de la Secundaria, el viaje de egresados o la “Bajada” en su propia vida. Es una buena manera de entender lo que están atravesando los chicos de la Promoción 2020 en este año que vivimos en pandemia, que entre tantas limitaciones, les ha modificado ese momento único, tan esperado; quizás la bisagra para dejar atrás la etapa de estudiante y comenzar la del adulto. Alumnos de sexto año compartieron esas sensaciones, entre la desilusión, la resignación y la mente ya enfocada en el futuro.
Lo perdido
“La pandemia nos hizo el año imposible”, descarga Victoria “Vicky” Jáuregui quien ejemplificó su desilusión contando que “espere un montón para este año. Ya habíamos diseñado la campera de la Promo 2020 el año pasado, nos llevó tiempo, y la usé tres días nomás en el Colegio. Ahora lo hago en casa, porque no tengo donde usarla”. Lo mismo le ocurrió a la división de Micaela Maruca: “Las tenemos desde el verano pasado y al menos las usamos para las reuniones virtuales”.
El viaje o la fiesta de egreso pesan más fuerte en el debe. Manuel Ignacio, apuntó que “en este momento debería estar en Bariloche, ya teníamos todo pago”. Ignacio Diez, su compañero en el Pío XII, agregó que cuando “arrancó la cuarentena pensamos que era algo de dos semanas o un mes, pero se fue alargando y nos dimos cuenta que no íbamos a poder hacer nada de los eventos que teníamos previstos”. Con un baño de realidad, “Nacho” apuntó que pensar en concretarlos el año que viene “es complicado. Para viajar no sabes en qué situación va a estar cada uno. No veo tantas expectativas con eso, sí quizás la bajada, que puede ser un evento más chico para que sea más posible”.
Por su parte, Francisco Ruiz Reynoso afirmó que “tengo la esperanza de que a principios del año que viene se pueda hacer el viaje. O quizás algún evento para que se pueda cerrar el ciclo”.
Detrás de la pantalla
Cursando, por Zoom, su último año en la Secundaria Nº 2, Victoria contó que “los profesores y auxiliares del colegio nos mandan mensajes diciendo que no bajemos los brazos. Y aunque no queda otra, hay que tratar, pero no es lo mismo. Al principio arranqué con muchas ganas, trataba de despejarme con la tarea que nos mandaban, pero ahora sabiendo que esto va a durar hasta que llegue la vacuna, no hay las mismas energías. Muchos piensan que este año nadie puede repetirlo y con esa idea, dicen ‘ya está, hago cualquier cosa’. Otros se lo toman más en serio. Igual es un año perdido y hay que aprovecharlo buscando carreras”.
A Micaela, quien estudia en el Instituto Nuestra Señora del Rosario, la posibilidad de volver a cursar el año le pareció “injusto, por todo lo que hemos hecho en la virtualidad”. Y ante la chance de volver al salón de aquí a diciembre opinó que “sería muy distinto, no como estábamos acostumbrados. Tendríamos distanciamiento, barbijo y nada sería igual. Ya se habló de una vuelta en agosto y no lo veo seguro tampoco para noviembre. Hemos hablado con profesores y directivos y coincidieron en que el título nos lo tienen que dar, que nadie repetía. Pero la acreditación no será instantánea porque nos tienen que calificar de algún modo y no sabemos si habrá algún examen virtual. Se habla mucho pero en concreto no hay nada”.
“Hay cosas peores”
Dentro de la tristeza por la situación, buscaron abordarla con una mirada más amplia. Micaela agregó que “nos adaptamos a la virtualidad, nacimos en la era tecnológica. No nos podemos quejar de nada. Hay gente que la está pasando muy mal por la enfermedad o aquellos con bajos recursos que no pueden acceder a la virtualidad”. En ese sentido, Manuel apuntó que “trato de que no me moleste mucho, hay cosas peores. No la estoy pasando tan mal, trato de no quejarme”. Para Victoria hasta hubo espacio para iniciar un emprendimiento comercial a través de las redes sociales (Viola Accessoires), ofreciendo aros, anillos o pulseras, algunas de confección propia.
El futuro ya llegó
Como todos en este aislamiento, es inevitable hacer planes para 2021 antes un presente tan limitado. Manuel aspira a poder irse a La Plata a estudiar medicina, por lo que ya comenzó a prepararse con un curso “de nivelación, en un instituto privado. Me lo recomendaron algunos amigos que están estudiando allá, porque mi colegio (Pío XII) tiene orientación económica”. Ignacio Diez ya comenzó con el curso de ingreso a la Facultad de Ingeniería en La Plata: “Estoy con eso más que nada, hace un mes empecé. Este curso es siempre a distancia pero dicen que el primer trimestre del año que viene también va a ser así. Tenía ganas de irme pero habrá que esperar un poco más”.
Victoria se encuentra haciendo test vocacionales buscando canalizar sus gustos en una carrera. En tanto, con carreras a seguir en Mar del Plata, Francisco, en administración de empresas, y Micaela, en medicina, también han comenzado por videoconferencia las reuniones sobre ofertas académicas y para interiorizarse del modo de trabajo de sus facultades para el año próximo. “Ya estoy pensando en el año que viene pero espero cerrar este, aunque sea el viaje, porque no creo que devuelvan la plata”, entendió Micaela. “Hay que aceptarlo y listo, no queda otra, aunque se nos rompieron las expectativas de este año”.
El lugar “odiado”, que se extraña
Cuando somos alumnos, la escuela o la Secundaria es ese lugar “odiado” que nos hace sufrir con exámenes y responsabilidades, quitándonos tiempo de ocio. Siempre tarde nos damos cuenta que no apreciamos a tiempo varios de los mejores momentos de nuestra vidas rodeados de amigos, protegidos del mundo por un salón del clase. Se valora cuando eso se pierde.
Todos los consultados coincidieron que perderse ese momento, sin poder ir a clases ese año, es tanto o más doloroso que postergar el viaje o la “Bajada”.
“Uno la pasaba bien en la escuela con los amigos. Quizás nunca más los vas a volver a poder ver. Eso te molesta un poco, te perdiste un año entero en la escuela con tus amigos”, reflexiona Ignacio Diez. Y coincide Manuel Ignacio: “La pasábamos bien en el colegio, no la sufríamos. Lo que más molesta es no estar con mis compañeros”.
Victoria Jáuregui asegura que “las amistades siguen en pie. Tratamos de vernos de vez en cuando, en alguna casa o salimos a caminar, cada uno con su mate. Mucho más no se puede hacer porque si queres ir al Parque te saca el personal de Tránsito. No es lo mismo que antes, pero al menos estás con amigos un rato”. Asimismo, Micaela apuntó que “era la último año para aprovechar juntos. El año que viene, cada una se va a otras ciudades. Era compartir y terminarlo lo mejor posible”.