La rica historia del Hotel Marino y un futuro aún indefinido
Inaugurado en 1910 alojó a un turismo aristocráticos y a varios famosos. Su estructura sigue imponente en 4 y 79 y está a la venta
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RAÚL JÁUREGUI
Redacción
El historial del Hotel Marino, uno de los símbolos turísticos en la Necochea del ayer, fue tema de la columna semanal basada en el archivo de Ecos Diarios, que forma parte del programa radial “Desde temprano”.
En primer orden se habló de la gestación de este emprendimiento, que se hizo realidad a partir de la idea y esfuerzo del matrimonio compuesto por José Marino y Genoveva Piloni, que llegó desde su Génova natal a “conquistar la América”.
La incursión hotelera de la pareja empezó en 1887, cuando la ciudad de Necochea tenía apenas seis años.
Primero abrieron el Gran Hotel de la Amistad en 59 y 64, y ante el éxito alcanzado dos años después alquilaron el hotel “El San Sebastián Argentino”, que había fundado Don Julián Azúa, hoy considerado el pionero del turismo en nuestra ciudad.
En plena expansión, en 1896 los Marino compraron La Perla General Díaz Vélez, un hotel de madera ubicada en la avenida 2 y 79 y luego adquirieron el amplio terreno de la esquina estratégica, de 4 y 79 para levantar el establecimiento al que le puso su nombre.
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Todo el confort
El edificio se construyó en tres etapas. La primera perteneciente al estilo “neoclásico francés” se inauguró en 1910, contando por entonces con una sola planta.
Con el tiempo se completó esta edificación a una cuadra del mar, disponiendo de un comedor exclusivo con vajilla de plata y capacidad para 300 personas, un amplio salón de fiestas, solárium y hasta un balneario propio en 2 y 79, que fue regenteado por décadas por los herederos del matrimonio Marino.
En 1930, se construyó el primer piso del hotel, igualmente con detalles lujosos que reflejaban el gusto de la élite de la época.
Finalmente, en 1950 se amplió para contar con 100 habitaciones, cocina propia, panadería. El lugar se transformó en uno de los epicentros de la vida social necochense, con eventos de relieve.
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Huéspedes reconocidos
En la continuidad de la columna en Ecos Radio se mencionó que familias de cierto linaje, como los Güemes, Santamarina, Lavalle, Irigoyen, Anchorena y Cobo, entre otros, eligieron para vacacionar este hotel de lujo en la primera mitad de siglo 20.
Con el correr del tiempo pudo empezar a gozar de las bondades del lugar una clase social no tan exclusiva, aunque por largo tiempo el Hotel Marino alojó a figuras de otros ámbitos culturales como Mercedes Sosa, Sandro, Alberto Cortez, Estela Raval, Carmen Flores, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, y deportistas como el tenista José Luis Clerc y el histórico arquero de River Plate, Amadeo Carrizo, entre otros.
Planteles de fútbol
El establecimiento de la familia Marino, en la década del 70 sobre todo, cobijó a planteles de prestigiosos clubes. Por caso en el lugar se alojó en 1976 el Boca de Juan Carlos “Toto” Lorenzo, que a partir de ese verano en Necochea ganaría la Libertadores y posteriormente la Copa del Mundo
Integraban ese plantel Hugo Gatti, Vicente Tano Pernía, Marcelo Trobbiani, Jorge “Chino” Benítez, César Tarantini y Ernesto Mastrángelo, entre otros.
El “Toto” Lorenzo volvería en 1980 con Racing Club, que entre sus figuras tenía a Gabriel Calderón y Julio Olarticoechea.
La UATRE y su gran proyecto
La parábola turística, que cada vez dejó más distantes los tiempos de oro del turismo en el país también impactaría a Necochea y por ende a su hotelería, que no pudo sostenerse y fue achicándose en el número de establecimientos. El Hotel Marino no fue la excepción y terminó cerrando sus puertas en la década del 90.
Luego de haber permanecido cerrado por largo tiempo y con una apertura temporal como hotel temático en 2004, en el año 2011 lo adquirió la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), con el fin de restaurarlo en forma completa y recuperar el brillo de sus comienzos. Prometía una inversión de más de 60 millones de pesos de entonces. El proyecto contemplaba la preservación de la fachada, la ampliación de los ambientes existentes, la construcción de una torre de habitaciones, además de cocheras, spa, gimnasio, pileta climatizada y un microcine, entre otros adelantos.
En su momento se colocó un cerco perimetral del inmueble con antiguas imágenes necochenses y comenzaron los trabajos, con la reparación de los techos y recupero de parte del interior del edificio.
Sin embargo, la muerte en 2017 del conductor del gremio, Gerónimo Venegas, dejaría de lado el proyecto y con el avance del deterioro las viejas instalaciones se pusieron en venta, a través de una red internacional de negocios inmobiliarios. Un cartel en la parte superior de la fachada así lo atestigua y el portal web de la empresa muestra una cotización de 950.000 dólares
La fachada del ex establecimiento, que guarda en su interior grandes recuerdos y que tiene en su ingreso una enorme escalera de mármol, muestra un estado de abandono. Lejos de los tiempos de esplendor y a la espera de una nueva etapa en el corazón de la Villa. Tiene hoy 116 años y su momento fue nominado Patrimonio Histórico del Distrito de Necochea.
La nota completa se puede escuchar en el Spotify de Ecos Radio.
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