La rotura de un vidrio de un local partidario acabó en una tragedia
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La muerte de Michel Suárez (20) comenzó a ventilarse en el Juzgado Correccional Nº 1
Un juicio oral dilatado en el tiempo, tuvo un primer capítulo con la declaración de un testigo considerado “clave” para la Fiscalía que investigó los hechos acontecidos hace más cinco años y ocho meses.
Un “daño en flagrancia”, como lo caratularon la Policía y la Justicia, perpetrado en el local partidario de Quequén, acabó en una tragedia que pudo haberse evitado. La muerte de un chico de 20 años, que fue aprehendido cuando se desplazaba en muletas hasta parece absurda.
Michel Alberto Suárez que apresado la noche del viernes 5 de diciembre de 2014, acusado de participar en la rotura de un cristal del inmueble situado en calle 550 entre 519 y 521.
Los demás individuos que estaban con él, lograron escaparse al ver la llegada de los efectivos policiales al lugar. Suárez fue trasladado a la Seccional Segunda y alojado en un locutorio (no un calabozo común), puesto a disposición de la Justicia.
Esto ocurrió alrededor de las 23.15 de la citada noche, pero a la 1.20 de la madrugada del sábado 6, el adolescente fue hallado ahorcado del cuello en el interior de la comisaría de Quequén.
Muerte “instantánea”
Utilizó los cordones de las zapatillas y se colgó de una pared del sitio en el que lo dejaron los oficiales a cargo del operativo y de la custodia. Rápidamente, ante semejante cuadro de situación, la ayudante de guardia abrió la puerta del locutorio y cortó el cordón.
El chico fue retirado del lugar y comenzaron a efectuarle tareas de reanimación con RCP. Según el informe policial, tenía leves reacciones y movía sus brazos, por lo que se solicitó vía radial la presencia de una ambulancia en la dependencia de calle 527.
Según lo dijo el médico forense Carlos Rodríguez en su declaración, el joven murió en “forma instantánea” cuando se colgó del cuello, ya que sufrió la rotura del mismo.
Los agentes pidieron que arribe un patrullero a la Comisaría de Quequén debido a la tardanza de la ambulancia y debido a que los efectivos observaron que el aprehendido presentaba “movimientos”, se decidió esposarlo para llevarlo al Hospital Irurzun, el más cercano a la dependencia.
El otro capítulo
El chico cuando llegó al nosocomio estaba sin vida y la misma médica de guardia lo confirmó en el informe que consta en el expediente por la muerte de Michel Suárez.
La segunda parte de la historia se ventilará en noviembre venidero, según lo prometió la jueza Mariana Giménez, quien subroga en el Juzgado Correccional, tras la excusación de su titular, Ernesto Juliano.
Son cuatro los policías imputados en el caso y se aguarda que otros testigos, además del propio médico forense que realizó la autopsia, presten declaración en la continuidad del juicio oral.
Entre los testigos, se escucharían las declaraciones de quienes estaban detenidos en la Seccional Segunda cuando se produjo la llegada de Suárez a la dependencia y su alojamiento en el locutorio. ////