La salud de las víctimas agravada
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El matrimonio asaltado pidió no concurrir a declarar por cuestiones lógicas
La inseguridad es un verdadero flagelo de la comunidad. No sólo por los casos que diariamente se dan y golpean a las personas, también por las consecuencias paralelas que atraen los robos violentos.
En el reciente juicio desarrollado en el Tribunal Criminal Nº 1, el matrimonio Rivero asaltado por un grupo comando en el campo “Santa Isabel”, de Energía, pidió no declarar.
Ambas víctimas quedaron sumamente afectadas por el accionar desmedido de los ladrones y, más allá de lo material, luego provienen las heridas psicológicas, las cuales no terminan nunca de curar.
El trauma es tan profundo que las dos personas no pudieron asistir al debate oral para recordar “la pesadilla” que les tocó vivir.
Estas situaciones son lógicas de entender, quien va a querer narrar con sus palabras ese momento de dolor, angustia y miedo, que se atraviesa con delincuentes armados y dispuestos a cualquier desenvolvimiento.
Se repite la historia
Omar García (86) y Amalia Pérez (71) tienen problemas de movilidad y sufrieron una conmoción cuando los tres individuos ingresaron por sorpresa al domicilio de calles 45 y 68, hace algo más de un año.
Durante la primera jornada pudo saberse que las víctimas no comparecerán para contar la odisea que vivieron en carne propia debido a problemas de salud, los que se agravaron con posterioridad al hecho.
Por tal motivo, la denuncia realizada horas después ante los investigadores acerca de lo sucedido en el interior de la casa del barrio Norte, será incorporada al debate como una prueba más.
Con el accionar de extrema violencia, los delincuentes causan lesiones graves en las personas de bien, que pierden sus pertenencias pero también padecen otros daños psicológicos difícil de superar.