“La seguridad es lo que más nos está preocupando”
Cecilia Gamboa se refirió al robo de vehículos en la temporada. Advirtió sobre la agresividad que se percibe en la sociedad, pero también habló del compromiso y la solidaridad por parte de muchas personas
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Julieta Moreno
Redacción
“Creo que la seguridad es lo que más nos está preocupando a nivel país y a nivel ciudad”, expresó Cecilia Gamboa, al pensar en la situación actual que atravesamos como sociedad y advirtió: “Hace 8 años atrás no estábamos tan asustados como ahora”.
Cecilia Gamboa nació en Necochea y cursó toda su etapa escolar en el colegio Pío XII. Luego, estudió Educación Inicial para ser maestra jardinera y enseguida, después de recibirse, empezó a trabajar en su profesión. En forma simultánea siempre estuvo vinculada a la actividad parroquial y, en ese aspecto, se desempeñó como asesora de grupos juveniles durante 15 años. En 2020 empezó a acompañar a su padre en el proyecto de puesta en marcha del hogar de tránsito “El Samaritano” y en julio de 2021 pudieron inaugurarlo. Actualmente es la presidenta de la comisión del hogar, que funciona como un espacio de contención para personas de la tercera edad. Desde siempre también, ha tenido participación política, durante su adolescencia en la Democracia Cristiana y luego, en la Agrupación Comunal Transformadora (ACT). Después de 28 años como docente, se jubiló y, hoy en día, dedica la mayor parte de su tiempo al acompañamiento de los adultos mayores en el hogar, pero también tiene un pequeño microemprendimiento en el que produce carteras, mochilas y riñoneras.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad. Consideró que, en parte, se ha embellecido, pero todavía queda mucho por mejorar. Se refirió al humor social y dijo que nota agresividad, descreimiento y falta de paciencia en la ciudadanía en distintos ámbitos, pero también mencionó que hay muchas personas que son solidarias y se comprometen para ayudar al otro. Su opinión sobre el casino, el parque y los servicios para la tercera edad.
-¿Cómo ves la ciudad?
-No está mal, pero faltan mejorar muchas cosas, aunque entiendo que siempre va a haber cosas por mejorar. Me parece que la inseguridad es uno de los temas que más preocupan. De hecho, me tocó de cerca, a un familiar mío hace diez días le robaron el auto en plena Villa balnearia. Fue a escuchar a los hijos que estaban tocando en la 85 y cuando volvió a buscar el auto, no estaba más. Y he estado leyendo que siguen robando vehículos en la temporada y, por eso, creo que la seguridad es lo que más nos está preocupando a nivel país y nivel ciudad.
Además, siempre faltan obras de alumbrado, de bacheo, cosas que siempre van a seguir faltando, aunque tengo que reconocer que se ha ido embelleciendo la ciudad, pero hay cosas que siempre faltan mejorar.
-¿En qué aspectos mejoró?
- En la iluminación de la plaza o, por ejemplo, hacia el lado del Puerto hicieron una plaza nueva. Se han hecho algunas obras de bacheo, en zona norte se hizo cordón cuneta. No es que no están haciendo nada, pero siempre faltan.
-¿Y que sería lo más urgente para trabajar?
-Y la seguridad, que entiendo que es difícil de resolver, pero es tremendo. Hace 8 años atrás no estábamos tan asustados como ahora. Por supuesto que uno ve lo que pasa en Buenos Aires y agradece vivir en Necochea, pero se están viendo hechos que antes no se veían.
En mi barrio, que vivo en Mataderos, no se ve vigilancia y debería haber porque además en mi cuadra somos cuatro o cinco casas y enfrente hay un barrio completo. Debería haber patrulleros pasando cada una hora por lo menos.
-¿Y la situación social cómo está?
- La gente está enojada y se nota hasta en el tránsito. Yo recién estaba cruzando una calle y me tocaron bocina. La gente está agresiva, violenta, con falta de paciencia, cansada, descreída. La idea es trabajar para que pase lo contrario.
Yo trabajé con niños chiquitos como maestra jardinera y después con jóvenes durante 15 años en los grupos parroquiales y siempre traté de que el Evangelio se hiciera carne y que estuviéramos donde teníamos que estar, donde más nos necesitaban. Siempre estuve trabajando en el barrio Terminal porque a mí lo social me llama desde siempre y hasta pensé en estudiar trabajadora social.
Y hoy trabajo con la tercera edad y uno ve la vulnerabilidad que hay en ellos, que no es la económica sino la soledad. Ellos mismos nos dicen que tienen familia, pero cada uno está en lo suyo y se sienten solos, es más, no quieren que cerremos por las vacaciones.
-En este sentido, me parece que faltan espacios…
-Totalmente, faltan espacios para la tercera edad gratuitos. Uno de nuestros alumnos quiere aprender italiano, pero donde enseñan cobran $9.000, que no es tanto, pero sí para una persona que tiene una jubilación. Además, nosotros les damos una merienda para que sociabilicen porque es el espacio para compartir.
-¿Con qué apoyo cuentan para mantener el hogar? ¿cómo se puede colaborar?
-Desde la Municipalidad nos dan un aporte de 70.000 al mes, pero no tenemos nada del gobierno nacional y provincial. Del Obispado, sé que a lo largo de los años les han dado ayuda económica y ahora quiero entrevistarme con el nuevo obispo, aunque sé que es difícil porque son muchas instituciones de la Diócesis. Para colaborar, las personas pueden hacerse socias o sumarse como voluntarios para dar talleres o para acompañar.
- Y en lo que respecta a lo económico, ¿qué necesidades hay? ¿cómo está la situación social en ese aspecto?
-Nosotros no estamos asistiendo, por eso pedimos que lleven todo a la parroquia para que lo entreguen en Cáritas. Pero, por supuesto, tengo contacto con todas las Cáritas y, año a año, va aumentando la necesidad. Por ejemplo, cuando se juntó para la cena navideña, se pasó de 80 a 100 familias.
- ¿Y hay compromiso o solidaridad por parte de la ciudadanía?
-Yo creo que sí, incluso muchas personas dan su tiempo que es lo más valioso. El año pasado tuvimos en El Samaritano 41 talleres funcionando y, en total, seremos 70 voluntarios, entre los que vamos a servir la leche y a charlar con los adultos o a limpiar y los que van a compartir conocimiento a través de los talleres. Ellos van y ponen plata. Todo esto me demostró que sí hay gente que se compromete.
- En lo que respecta a la infraestructura de la ciudad, ¿qué te parece que habría que hacer en el casino?
-Yo lo vi cuando era espectacular. Mi papá trabajaba repartiendo mercadería en un kiosco que había ahí y nosotros lo acompañábamos porque era tanto lo que tenía que llevar que íbamos todos. Subíamos las escaleras, estaba el teatro, la lámpara. Y ahora verlo así, me produce y tristeza. Algo hay que hacer.
-¿Crees que hay que venderlo?
- Eso no lo sé. En su momento, pensé que había volver a revivirlo, pero por ahí porque uno se queda con la nostalgia de lo que fue. Pero algo hay que hacer con esta estructura que está en plena Villa balnearia y tan venida abajo.
- Y con respecto al parque, ¿qué posturas tenés? ¿crees que hay que avanzar con intervenciones o sos de las que creen que no hay que tocarlo?
- Yo estoy a favor de lo natural. Hay que cuidar el pulmón de la ciudad. Por ahí, sí algún emprendimiento comercial que ayude a la ciudad como están los artesanos, algún café, una heladería, pero barrios no.
-Y al gobierno de Arturo Rojas ¿cómo lo ves?
-Ha hecho cosas y ha embellecido la ciudad, pero hay otras cosas de la interna política que no me convencen.
-¿Cómo ves el futuro de la ciudad?
-Quiero creer que vamos a estar bien. Yo no soy una persona pesimista, así que siempre pienso que las cosas pueden mejorar.
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