La seguridad, un tema aún no resuelto
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En junio del año pasado, la Municipalidad anunciaba que estaba trabajando en la concreción de un mapa del delito, en el cual no sólo se volcarían las denuncias sino que también se sumaría la información de las comunicaciones al 911.
El objetivo era poder tener información más precisa y completa sobre cuáles eran los lugares y los horarios donde ocurrían los episodios de inseguridad para poder planificar y organizar la labor de las fuerzas de seguridad, de manera de optimizar los recursos y tener presencia en los sectores donde podían ocurrir los delitos y en el horario en que sucedían.
Desde la Secretaria de Seguridad se manifestaba que el fin principal de esta herramienta sería prevenir hechos de inseguridad pero también daría la posibilidad de saber cómo y adonde hay que prevenirlo, ”porque si se va a volcar toda la Policía en un lugar donde no pasa nada, será algo que no tiene sentido. Por eso se va a tener la información sobre las modalidades de delito, la franja horaria en la que se cometen, los sectores, las formas y los resultados”.
Una vez más, un anuncio que no se concretó. No podemos asegurar que la realización del mapa del delito hubiese funcionado en la prevención tal cual lo vaticinaban en aquel momento pero al menos hubiera demostrado una intención, una vocación de ocuparse de un tema que sigue careciendo de una política de acción que responda a una estrategia destinada a la seguridad ciudadana. A la vista está por la cantidad de hechos policiales que se realizan impunemente en los espacios públicos y a la luz del día. No son acciones delictivas realizadas por el crimen organizado con recursos de inteligencia y de última tecnología, sin embargo no pueden prevenirse ni tampoco se descubre quién los hizo. Quizás sea momento de repensar el rol y la formación de la policía local, aquella que tanta expectativa generó cuando fue creada y formó agente en 6 meses para dedicarse casi con exclusividad a la prevención del delito menor, pero ese es otro asunto.
Tampoco se sabe qué pasó con las denuncias que se iban a recibir en las urnas apostadas en los centros de salud, idea que se presentó como innovadora por el jefe Departamental del distrito, comisario Norberto Esteban, en aquel momento el funcionario policial decía que el principal problema del delito era la droga , claro que sin un solo elemento estadístico que avalara dicha afirmación. Y así pareciera que se gestiona la seguridad, sin datos, con anuncios que quedan en eso y con acciones erráticas.
Tal vez sea el momento oportuno de reformular cuál es el rol del Estado municipal en la ejecución de políticas tendientes a brindar seguridad a la población. No se trata solamente de quejarse porque son pocos los policías enviados a nuestra ciudad en el marco del Operativo Sol. Ya lo dijo el mismísimo Facundo López cuando la Provincia enviaba más agentes durante el verano y sin embargo los robos seguían ocurriendo que “más efectivos no garantizaban más seguridad”.
La inseguridad es compleja y son varios los factores que convergen en ella. La sociedad no es la misma que hace unos años, los riesgos que corre y los miedos que tiene se han modificado. También las demandas y las posibilidades reales de satisfacerlas. Actuar sobre esa nueva complejidad, sobre los nuevos esquemas de conflicto y violencia, es la urgencia.
La geolocalización del delito es importante pero no suficiente como medida de prevención, es necesario cruzar otras variables que deberán aportar las distintas fuerzas de seguridad, los juzgados, las encuestas de victimización, el hospital municipal, las áreas de estadísticas de las agencias municipales vinculadas al tema, entre otras fuentes de datos. Para prevenir la inseguridad no solamente es necesario saber donde ocurren los delitos (aún cuando sabemos que el delito muta), sino que también hay que analizar por qué ocurre para desalentarlo con acciones que permitan tomar alertas tempranas o medidas de carácter preventivo.
También es necesario cortar con la cadena de comercialización de lo que se sustrae, la pregunta es siempre la misma ¿a dónde va lo robado?, ¿a dónde fueron a parar los más de 20 autos robados en nuestra ciudad? pocas son las respuestas que se obtienen hasta el momento. El plan debe ser integral y considerar todas las aristas del fenómeno.
Dejar la resolución de la seguridad ciudadana en manos únicamente de la policía ( necesaria pero no excluyente de otros aportes) es alentar al permanente fracaso , escuchar otras voces, otras miradas sobre la cuestión, estudiar experiencias en otras ciudad que las hay y exitosas, es necesario para vislumbrar cuál es el camino que hay que tomar si queremos, en verdad, trabajar a favor de una sociedad más segura y pacífica.///
por María D. González
Redacción