La "selva" de los cordones amarillos en Necochea: ¿Quién autoriza el espacio público?
Ecos Diarios analizó más de una docena de ordenanzas y expedientes para conocer quién puede reservar espacios en la vía pública
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Encontrar un lugar para estacionar en el centro de Necochea, especialmente durante el horario comercial o de oficina, se ha convertido en una tarea cada vez más difícil. A la creciente cantidad de vehículos se suma otro fenómeno que muchos vecinos observan a diario: la aparición constante de nuevos cordones pintados de amarillo que reducen aún más los espacios disponibles para el estacionamiento general.
Pero, ¿todos esos lugares reservados son legales? ¿Quién autoriza que una parte de la vía pública deje de estar disponible para el resto de los automovilistas?
Con esas preguntas como punto de partida, Ecos Diarios realizó un relevamiento de más de una docena de ordenanzas, resoluciones y expedientes incorporados al Digesto del Concejo Deliberante para reconstruir cómo es el procedimiento legal que debe seguir cualquier persona, comercio o institución que pretenda obtener una reserva de estacionamiento sobre la vía pública.
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El análisis permite arribar a una primera conclusión: ningún vecino, comercio o empresa puede decidir por sí mismo pintar un cordón de amarillo para reservar un espacio. La utilización exclusiva de un sector de la calle requiere un procedimiento administrativo y legislativo específico, ya que el espacio público pertenece a toda la comunidad.
Autorizaciones
La normativa vigente establece que el trámite comienza con una solicitud formal presentada ante el Departamento Ejecutivo. A partir de allí intervienen distintas áreas técnicas municipales, entre ellas la Dirección General de Tránsito y, según cada caso, la Secretaría de Planeamiento y Obras Públicas, que deben emitir informes sobre la conveniencia o no de otorgar la reserva solicitada.
Incluso la Ordenanza Nº 4628/01 establece criterios para la utilización del espacio público y, entre otras cuestiones, limita la construcción de nuevas dársenas que no contribuyan al ordenamiento urbano, aunque contempla excepciones cuando se trata de estacionamientos reservados debidamente autorizados.
Sin embargo, la decisión final no queda exclusivamente en manos del Ejecutivo. La autorización debe contar con el respaldo del Honorable Concejo Deliberante mediante la sanción de una ordenanza o una resolución específica que habilite esa reserva de estacionamiento.
Es decir, no alcanza con un pedido ni con una autorización verbal. Debe existir una norma concreta que justifique la utilización exclusiva de ese espacio.
No alcanza con la pintura
Uno de los aspectos más importantes que surge del análisis de la legislación vigente es que la pintura amarilla, por sí sola, no acredita la legalidad de una reserva.
La Ordenanza Nº 10406/21 actualizó las condiciones de señalización y establece que todo estacionamiento reservado debe contar tanto con señalización horizontal como vertical.
En el cordón debe existir una franja amarilla reglamentaria de veinte centímetros de ancho, pero además resulta obligatoria la colocación de un cartel de aproximadamente 60 por 60 centímetros instalado a una altura cercana a 1,80 metros.
Ese cartel no cumple solamente una función informativa. Debe consignar expresamente el número de la resolución municipal que autorizó la reserva y el horario durante el cual tiene vigencia.
En consecuencia, si existe un cordón amarillo sin la cartelería correspondiente o sin la identificación de la norma que lo respalda, aparecen serias dudas acerca de la legalidad de esa ocupación del espacio público.
Destino específico y costos
Otro dato que surge de las ordenanzas analizadas es que obtener un estacionamiento reservado tampoco significa apropiarse definitivamente de un sector de la calle.
La normativa deja en claro que los espacios autorizados poseen un destino específico y, en la mayoría de los casos, tienen carácter transitorio para operaciones de ascenso y descenso de personas o mercaderías, evitando que funcionen como un estacionamiento privado permanente.
Además, quienes obtienen la autorización deben afrontar todos los costos derivados de la señalización. Tanto la pintura como la cartelería, la colocación y el mantenimiento corren por cuenta del solicitante.
A ello se suma el pago del correspondiente derecho de uso previsto en la Ordenanza Fiscal Impositiva, cuyo valor depende de cada categoría y del tipo de autorización otorgada. En algunos casos, como hoteles y residenciales, el canon puede abonarse por temporada o de manera anual.
La obligación tampoco termina una vez instalado el cartel. El beneficiario debe conservar la señalización en buenas condiciones y respetar los términos bajo los cuales fue concedido el permiso.
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Incumplimientos
En caso contrario, las distintas ordenanzas remiten al Código Contravencional Municipal como herramienta para aplicar las sanciones correspondientes.
Aunque las normas consultadas no establecen montos específicos para quienes pinten un cordón sin autorización, sí dejan en claro que cualquier reserva realizada al margen del procedimiento legal constituye una ocupación irregular del espacio público y puede dar lugar a sanciones previstas en la normativa contravencional.
La discusión cobra relevancia en un contexto donde cada vez resulta más complejo encontrar un lugar para estacionar en el microcentro de Necochea. La proliferación de sectores vedados al estacionamiento, sumada a la escasez de controles visibles sobre la legalidad de muchas reservas, alimenta las dudas de vecinos y automovilistas.
El panorama plantea un interrogante que excede a cada caso particular: cuántos de los cordones amarillos que hoy existen en la ciudad cuentan efectivamente con una ordenanza o resolución vigente y cuántos responden simplemente a decisiones particulares sin respaldo legal.
Frente a esa realidad, especialistas consultados coinciden en que una tarea de relevamiento y fiscalización por parte del Departamento Ejecutivo permitiría verificar cuáles de esas reservas cumplen con todos los requisitos exigidos por la normativa vigente y cuáles deberían ser retiradas para devolver esos espacios al uso común de todos los vecinos.
En Buenos Aires
La problemática no es exclusiva de Necochea. En la Ciudad de Buenos Aires, el Gobierno porteño lleva adelante un operativo para detectar y retirar señalización colocada sin autorización en la vía pública. Allí no solo se han encontrado cordones pintados de amarillo de manera irregular, sino también carteles apócrifos que reservaban espacios para personas con discapacidad sin contar con ningún tipo de habilitación oficial.
Como parte de esos controles, ya fueron retirados 424 carteles irregulares, en el marco de una campaña destinada a recuperar espacios de estacionamiento para el uso público y evitar la apropiación indebida de sectores de la calle mediante señalización no autorizada.
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