Sequía histórica: ya hay productores que están metiendo las vacas a los campos de maíz
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No hay pasto para alimentar al ganado y creen que ya no hay lluvia que salve los cultivos. Persisten los incendios
El campo sufre las consecuencias de una sequía histórica. Muchos de los productores y trabajadores rurales manifiestan no tener recuerdo de haber vivido una situación similar en las últimas décadas, pero está pasando y está complicando considerablemente a quienes han invertido grandes sumas de dinero en producir cultivos que no tendrán, ni cerca, los resultados esperados.
La gravedad de la situación se puede divisar empíricamente al recorrer un poco los campos cercanos, donde hay los lotes de maíz amarillentos por la falta de agua y las elevadas temperaturas de este mes de enero.
En algunos casos, como es el de la foto que ilustra esta nota, tomada ayer en un campo a unos 20 kilómetros de Energía (a 50 kilómetros de Necochea), los dueños de los lotes cultivados con maíz han tomado la difícil decisión de convertir el maizal en rollos para alimentar a los animales o, incluso, hay quienes han decidido directamente abrir las tranqueras y que los bovinos entren el lote a comer las plantas.
Como si fuera poco el daño que están teniendo los cultivos y las pérdidas económicas que eso produce, también la sequía está dejando sin alimento al ganado, secando las pasturas y las reservas de pasto que había en los lotes.
Las lluvias han sido casi inexistentes en el distrito y los pocos milímetros que han llovido han sido totalmente insuficientes ante el panorama actual.
Pérdidas
“No llovió nada, no sirvió para nada”, afirman los productores, que sostienen que el sector más afectado es el que está contra la costa. Los más esperanzados y positivos creen que quizá puedan rescatar algo del maíz gracias a que alguna nube aislada, en medio de una de las típicas tormentas de verano, le permitió tener un poco más de lluvia que el resto de los campos, pero son excepciones contadas con los dedos.
El maíz se encuentra en floración, una etapa que tiene un espacio “crítico” de unos diez días, en que la presencia de lluvias es determinante para el rinde final. Hace mucho más que eso que no llueve como debería.
Los girasoles, por su parte, están muy caídos, amarillentos y las cabezas son chicas para la etapa de crecimiento en la que se encuentran. Por eso, se cree que por más que empiece a llover ahora, difícilmente se pueda recuperar.
“Los maíces de segunda que se sembraron están complicados y están a 15 centímetros del piso. Las sojas de primera todavía se la bancan y las de segunda la mayoría ni nació”, cuentan los productores consultados por Ecos Diarios.
Por otra parte, en 15 días deberían empezar a sembrarse los verdeos para alimentar al ganado, pero para que eso pueda pasar y se recupere el pasto de los campos tiene que venir lluvia y días frescos. A tal punto que hoy estiman la necesidad de unos 100 milímetros, empezando por unos 40 o 50 para “zafar”.
Sequía fuerte
Un dato curioso que refleja también la sequía actual es que las lagunas han perdido tamaño considerablemente y algunos arroyos tienen un “hilo” de agua. Incluso, la laguna del balneario San Cayetano, situada a unos 65 kilómetros de los balnearios de Necochea por la costa hacia el sur, se secó por completo.
“Si no llueve mucho esta semana, se pierde todo”, se animan a arriesgar algunos, mientras otros explican que para el que arrienda un campo, manda a hacer el trabajo de siembra y se endeuda en los insumos, esta sequía es una pérdida millonaria. Hay incluso quienes para recuperar la inversión necesitaban un rinde de unos 5.000 kilos de maíz por hectárea, algo que no ocurrirá ni por aproximación.
Otros problemas
Paralelamente a todo esto, hay que considerar que la sequía y las malas perspectivas de cosecha no son el único problema actual de los productores.
Estos calores están generando muchos incendios en todo el territorio bonaerense, perdiéndose miles de hectáreas, entre rastrojos y cultivos. Incluso este mismo fin de semana que pasó se quemaron unas 150 hectáreas en un sector de la ribera del río Quequén.
Además, los hechos de robo vienen causando pérdidas de miles o incluso millones de pesos a los productores y hasta a los empleados que muchas veces tienen que soportar la rotura de las casas y la sustracción de sus pertenencias.///