La sociedad civil al frente
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Otra vez la sociedad civil se puso al frente de situaciones que preocupan a la comunidad en su conjunto y requieren de una atención por parte de quienes tienen responsabilidades.
Es encomiable la decisión del Círculo Médico de nuestra ciudad que, a partir de un grupo de profesionales, decidió visibilizar el problema de la abusiva ingesta de alcohol en adolescentes y hacerle frente, o al menos intentarlo, que es el primer paso para que una acción resulte exitosa. ¿De qué manera? Comprometiendo a distintos sectores de la sociedad provenientes del ámbito educativo, religioso, deportivo y de otras asociaciones intermedias para que se sumen a la tarea de mostrar la realidad, asumirla y difundir las consecuencias negativas que el consumo de alcohol tiene en los más chicos e invitando al conjunto a generar, entre todos, una alternativa para modificarla.
Detectaron el problema y se pusieron a pensar, sin escaparle al deber como profesionales de la medicina pero también como ciudadanos, sin cargar responsabilidades absolutas en el otro y tampoco quedándose en la queja, que siempre es lo más fácil y lo más común cuando algo está mal.
El Estado municipal enterado de esta iniciativa decidió sumarse al trabajo y el área de Atención Primaria de la Salud se comprometió a realizar una estadística sobre los ingresos de jóvenes alcoholizados a la Guardia del Hospital público. Según se manifestó, algunos cosas son más evidentes ya que se presentan como un coma alcohólico pero otros chicos son ingresados al sistema estadístico como pacientes con traumatismos o lesiones leves ( producidos en accidentes de autos o en peleas) pero en verdad estos cuadros tienen su génesis en el alcohol consumido.
Los médicos, muchos padres de adolescente que viven la experiencia en el entorno de sus hijos y no solo en su trabajo, se vieron alertados y decidieron hacerse cargo del asunto luego de constatar que, además de los comas alcohólicos, accidentes de tránsito y situaciones de violencia, muchos de los embarazos adolescentes no deseados habían sido producto de una noche de consumo y las chicas poco recordaban lo que había pasado. Además, los profesionales que atienden a los jóvenes de entre 12 y 18 años notaron con preocupación la aparición de enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis, que hasta hace unos años era muy rara en esa etapa etaria.
Aun en nuestra ciudad no hay estadísticas que demuestren con datos certeros la realidad que hoy es percibida pero urge que las haya para evaluar la evolución año tras año. En el caso de Mar del Plata, donde si hay un registro, las autoridades manifestaron su preocupación y sorpresa ante el drástico aumento de enfermedades de transmisión sexual entre los jóvenes.
La falta de controles médicos, las falencias en educación y el poco uso de métodos anticonceptivos y de otros cuidados como la ingesta abusiva de alcohol durante el fin de semana que hace que los chicos pierdan la noción de riegos, “asoman como las principales problemáticas de fondo que hoy ya traducen este fenómeno en estadísticas concretas, que marcan una suba sostenida y, hasta el momento, irreversible”, sostuvieron las autoridades sanitarias de la vecina localidad.
El alcohol es la sustancia legal más consumida por los adolescentes en nuestro país y numerosos estudios indican que la prevalencia en la vida del consumo de bebidas alcohólicas de los estudiantes secundarios fue aumentando hasta llegar al 70 por ciento. La edad media de inicio fue bajando y se ubica en 12 años. Además, la percepción de riesgo disminuyó y es muy fácil conseguir las bebidas alcohólicas.
Es importante señalar que se ha evidenciado un cambio en la modalidad de consumo que consiste en un consumo excesivo de alcohol en breve período de tiempo: se realiza los fines de semana, por fuera de la alimentación y del ámbito familiar, en ámbitos nocturnos con fines recreativos. Este tipo de consumo, que se ha denominado «previas» o consumo excesivo episódico, es también utilizado por los jóvenes con fines tóxicos para modificar sus conductas, su humor o su percepción.
Los profesionales de la salud aseguran que “esta nueva modalidad de consumo no nos ha generado la suficiente reflexión sobre sus graves consecuencias neuro-psicosociales en los consumidores adolescentes, que incluyen violencia, accidentes de tránsito, embarazos no deseados y deterioro cognitivo. Tendríamos que reunir todos los recursos de los que disponemos como comunidad, partiendo de las familias, la escuela y las instituciones para revertir esta naturalización del consumo y sus riesgos, y fortalecer a los sujetos con educación en valores y promoción de la salud”.
Desde la Defensoría del Pueblo de la provincia de Bueno Aires se realizó un estadística vinculada al tema y al momento de darla a conocer se señaló que “esta problemática es un fenómeno mundial, pero las cifras locales son altamente alarmantes. Desde este relevamiento detectamos que más del 70% de los jóvenes admite consumir alcohol en niveles problemáticos y el inicio de la edad de consumo es de 12 años. La sumatoria de la ingesta de alcohol varía en muchos casos en esto que se conoce como la previa en 5 bebidas distintas la misma noche y las motivaciones están centradas en la diversión, la evasión y en la pertenencia”.
Es necesario continuar y profundizar este llamado de atención de los riesgos que genera el consumo episódico y abusivo de alcohol y el Estado no puede estar ausente en esta campaña preventiva. Entre las responsabilidades que tiene una primordial es la del control de la venta a menores tanto en kioscos, almacenes y bares, nadie puede sustituirlo en ese rol.
Hay que promover conciencia familiar, social y colectiva para tratar de postergar el inicio de consumo y disminuir el consumo perjudicial, considerando a los adolescentes como población de riesgo.
Sin ninguna duda el rol de los padres es fundamental, es verdad que muchas veces estos se sienten desbordados pero lejos de sentir culpa y aislarse lo que hay que hacer es pedir ayuda. Lo peor que un padre puede decir es el “acá no pasa nada” o que “es imposible ir contra la moda”, siempre hay algo para hacer en función del bienestar de los hijos. Si bien el consumo abusivo de alcohol puede ser algo pasajero, en ese tiempo que casi seguro pasará pueden ocurrir cosas determinantes para la vida del adolescente por eso es importante estar alertas y no minimizar cualquier situación que ponga a los chicos en una situación de riesgo y a los padres en una de preocupación.
Por María D. González
Redacción