La Sociedad de Fomento que cuida los intereses de Quequén
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Nacida en la década del 30, es la más añeja de nuestro distrito
La Unión Vecinal de Fomento de Quequén desde sus inicios en 1933 fue testigo y partícipe del nacimiento de otras instituciones de aquella localidad. En aquel momento aún no existían en nuestra ciudad sociedades de fomento, por eso, al ser la primera, tuvo injerencia en las demás. Se puede destacar que lo hizo con el nacimiento del Hospital Irurzun, la Plaza principal de Quequén, el Jardín Nº 913, y también con el CEF Nº 76, que durante muchos años funcionó en el edificio vecinalista. La parte administrativa funcionaba en el mismo lugar que hoy lo hace el CAPS, el playón contiguo se utilizaba para el básquet, handball y fútbol, en tanto que en el salón de arriba se hacía gimnasia deportiva.
En la actualidad, luego de lo que fue la pandemia, se retrajo bastante la vida institucional de la entidad y seguir adelante es todo un desafío. “Hoy nos cuesta formar una lista de comisión directiva de 24 miembros, como a cualquiera de las instituciones, ONG o clubes deportivos, es por eso que pedimos en personería jurídica para poder reducir a 12 los integrantes”, indicó Fabián Nicolosi, presidente de la Unión Vecinal de Fomento de Quequén
Todo a pulmón
En las asociaciones sin fines de lucro, se hace todo a pulmón. En general, pasan momentos delicados debido al poco involucramiento o participación de los vecinos y ni que hablar desde lo económico. “Todo lo que es mantenimiento, arreglos de techos, canaletas, tenemos el patrimonio más grande de las entidades vecinales y el tema edilicio cuesta mucho mantenerlo”, admitió, quien está al frente de los destinos de la entidad nacida en 1933.
A la hora de poner manos a la obra no siempre se cuenta con los recursos disponibles para llevar adelante las reparaciones, con lo cual se produce un desgaste importante. “No solo el costo es económico, sino también humano, porque todo lo hacemos a pulmón, con los mismos miembros de la comisión, donde algunos nos damos ingenio, pero en otros casos hay que contratar a profesionales o gente que se dedique a eso específicamente”, explicó quien proviene de familia vecinalista, ya que su hermana también presidió la Unión Vecinal de Fomento de Quequén.
Por los intereses de Quequén
Al ser una institución tan añeja, que antecedió a todas las demás, su visión no se circunscribe solamente a su alrededor, sino a todo el pueblo quequenense. Ese legado sigue intacto a la hora de pensar qué obras son necesarias y que puedan entrar en el presupuesto participativo. “En nuestro caso se designa a dos o más personas de la comisión que quieran, y tengan la disponibilidad, de concurrir a las reuniones de presupuesto participativo”, contó Nicolosi a Ecos Diarios, al tiempo que explicó que a través de esta herramienta el municipio les consulta qué obras necesita el barrio. La entidad, generalmente, “a no ser que hayan venido vecinos a reclamar por alguna obra en especial, lo que tratamos de hacer es observar qué obra hace falta en el barrio, pero no limitado a 12 o 14 cuadras de la entidad, sino a cualquier parte de la ciudad”.
La Unión Vecinal de Fomento de Quequén es una referencia sin lugar a dudas para la comunidad quequenense. Con 90 años de vida, participó de grandes hechos y eventos históricos y, a pesar de que estos tiempos, no sean los más dulces, el empuje de su gente, integrantes de comisión directiva y colaboradores, hacen que siga adelante cuidando los intereses de Quequén.///