La solidaridad en la Navidad
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Más allá de las creencias religiosas que tenga cada persona, la Navidad es un día especial para compartir en familia. La cena, el árbol, los regalos, el brindis son parte de esa tradición que en la mayoría de las casas se cumplen de una u otra manera, con más o menos intensidad.
Sin embargo, lamentablemente no en todas las casas se puede festejar igual. Las necesidades económicas, las dificultades de la vida diaria y la falta de trabajo y de oportunidades que sufren algunos sectores sociales, hace que las navidades no sean igual para todas las familias. No obstante, para esos casos, decenas de comedores y merenderos de nuestra ciudad, ubicados en los distintos barrios, hacen un trabajo digno de destacar. Lo hacen durante todo el año, aunque para estas fechas lo refuerzan con actividades especiales.
Algunos juntan juguetes para que cada niño del barrio tenga su regalo, mientras que otros se ocupan de la comida para que en las mesas familiares, no falte el pan dulce, la sidra, entre otros artículos típicos de la cena navideña. Algunas entidades incluso preparan una celebración previa para compartir entre los vecinos, reforzar la unión del barrio y brindarles un momento de ilusión a los chicos, que son quienes más disfrutan de este tipo de festejos.
El viernes pasado, por ejemplo, la Casita para Merendar despidió el año con una merienda especial y también entregaron juguetes a las familias para que puedan poner un regalo para sus hijos en el árbol de Navidad. A este merendero, que funciona en 81 y 82, concurren 40 chicos no sólo a tomar la leche sino a participar de algunas de las múltiples actividades que realizan, como deportes, plástica, música, reciclado de ropa, entre otros talleres para niños y adultos. Una tarea similar cumplen las entidades Puente Colgante, Mate Cocido, Mateo, La Familia, Conciencia por la Vida, Solidaridad en Marcha, hogar Preciosa Semilla, entre otras.
Más allá de la tarea especial que están haciendo con motivo de las fiestas, hay que destacar el trabajo permanente que hacen todo el año, ya sea para brindar un plato de comida o servir la leche, pero también para ofrecer un espacio de contención. Desde apoyo escolar para los chicos, talleres deportivos y artísticos, hasta charlas informativas para las madres sobre distintos temas que hacen a la salud, a los cuidados de los hijos y de ellas como mujeres, son sólo algunas de las actividades que buscan mejorar la calidad de vida en los barrios.
Se trata de una tarea ardua que llevan adelante personas, a veces mujeres solas, matrimonios o comisiones formadas especialmente para ayudar al otro, con un sentido social y solidario.
A este trabajo, hay que sumarle el aporte de particulares y empresas que mes a mes dan su granito de arena a través de donaciones para que estas instituciones sigan funcionando.
Ojalá que para el año próximo, todos, desde nuestro lugar, nos comprometamos un poco más con el que menos tiene, no solamente con la donación de alguna ropa que ya no usemos sino también con alimentos, útiles escolares, juguetes y por qué no, con una parte de nuestro tiempo. Un lindo compromiso para asumir en 2018.///