La solidaridad se transforma pero no desaparece
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Vamos juntos surgió hace 16 años por iniciativa de un sacerdote. Se convirtió en asociación civil y desde hace dos años es parte la actividad pastoral de la parroquia Santa Teresita
“Tuvimos que reorganizarnos”, señaló Silvana Beatriz Martínez, secretaria de la Parroquia Santa Teresita y una de las personas que trabajan desde hace años para llevar adelante el proyecto Vamos Juntos.
La iniciativa tenía como objetivo brindar contención a los chicos más necesitados del barrio de la parroquia.
A partir de recibir becas del estado, se integró una asociación civil que obtuvo personería jurídica en 2004, un año después de su formación.
Pero en los últimos dos años la institución dejó de recibir financiamiento estatal, por lo cual dejó de funcionar como asociación civil y Vamos Juntos fue absorbida por Cáritas Santa Teresita.
No obstante, el proyecto, que ahora se denomina Vamos juntos por los pibes, no ha perdido su esencia solidaria y mantiene el centro de día y lugar de contención de los niños, donde se les sirve la merienda y se les brinda contención.
Entre 30 y 40 chicos concurren a la parroquia donde voluntarios los ayudan a hacer los deberes y les dan el desayuno o la merienda, de acuerdo al horario en que concurran.
Por otra parte, también se dicta un taller de cocina y uno de arte.
Silvana señaló que el trabajo es posible en parte debido a la colaboración del barrio y especialmente de algunos socios que aportan una pequeña cuota para afrontar los distintos gastos del centro de día.
Ese aporta también permitió hace unos días reparar los juegos existentes en el patio de la institución.
La gente también colabora con leche, galletitas, mermeladas para que los chicos puedan disfrutar de la merienda o el desayuno.
Un proyecto con historia
El programa, que ahora funciona como una acción pastoral de la parroquia, surgió en 2003 por iniciativa del cura párroco Daniel Climenti, que también fue el primer presidente de la asociación.
Vamos Juntos obtuvo su personería jurídica en 2004 y por varios años desarrolló una intensa labor comunitaria, que se fue adaptando, año a año, a las necesidades del barrio y especialmente de los más pequeños y desprotegidos.
Poco tiempo después de su formación la asociación abrió un Centro de Día y también funcionó como una escuela de verano.
La fundación de la entidad, “fue motivada las problemáticas del barrio. Especialmente
los chicos y los adolescentes”, dijo hace años atrás Marisa Di Nápoli, quien en la actualidad continúa ligada a Vamos Juntos.
La asociación estaba integrada en un principio por el propio Climenti y gente de cada una de las capillas que integran la Parroquia Santa Teresita. Entonces había gente de Inmaculada, de San Cayetano, de Jesús Buen Pastor, de San Pablo y La Lita.
En la primera etapa, en el Centro de Día se les daba una taza de leche a niños, adolescentes y ancianos y realizaban distintas actividades y talleres.
Pero con el paso del tiempo se comenzó a brindar servicio de comedor. Primero se les daba una vianda a los chicos, pero como pronto los responsables de la entidad se dieron cuenta de que esa forma los que menos comían eran los niños, se comenzó a servir la comida en el centro.
En el comedor que funcionaba en la misma sede parroquial, en calle 55 al 4400, se llegó a darles de comer a 196 personas.
En la actualidad el servicio está dirigido a los más pequeños. Desde la parroquia Santa Teresita intentan acompañar con el apoyo escolar, para que los chicos no dejen la escuela.
Asimismo, sabiendo las necesidades alimenticias que hay, tratan de que no falte el desayuno en la mañana y la merienda en el turno tarde a los chicos, es decir, que tengan su porción de leche, algo para comer, ya que muchos no tienen para cenar.
En el desayuno y la merienda les dan leche con chocolate, malta con leche, té, mate cocido, pan con dulce, tostadas, torta, galletitas, lo que se consiga a través de Cáritas.
Los chicos que van al centro de día son los hijos de aquellas familias que son asistidas por Cáritas.
En tanto, la edad de los niños oscila desde los 4 años, que ya están escolarizados en el Jardín de Infantes hasta los 14 años.