Al Casino hay que demolerlo
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El comerciante Daniel Giuliani aseguró que si el predio se vende, con el dinero se deberían hacer obras para la ciudad. Planteó su preocupación por el estado del comercio y la involución que presenta Necochea desde hace años
“Necochea no evolucionó en todos estos años”, fue la primera frase que expresó el comerciante Daniel Giuliani al referirse a la situación de la ciudad y una muestra de ello –para él -es el estado del Complejo Casino.
“Cuando yo llegué en 1981, el Casino era un lujo y hoy es la peor imagen que podemos tener”, se lamentó. Si bien entiende el reclamo de los empleados de la sala de juegos, cree que “la solución sería demolerlo”. Además se mostró a favor de vender el predio si es necesario y con el dinero que se recaude, hacer obras para la ciudad.
Daniel “El Corto” Giuliani nació en Tres Arroyos, pero en 1981 llegó a Necochea para hacer un trabajo de catastro para una empresa de La Plata y se terminó quedando. A partir de ese momento, trabajó en distintos rubros -comercio, ventas, cereales, mozo- hasta que en 1994 abrió su propio local, primero dedicado al videoclub y videojuegos y con los años especializado en electrónica.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su mirada sobre distintos aspectos de la ciudad. Se refirió a la involución que ha sufrido Necochea en los últimos años, planteó su preocupación por la situación que atraviesa el comercio y se mostró decepcionado por los políticos en general que “entran pobres a la política y se van ricos”. A nivel local, se quejó de la cantidad de empleados que tiene el municipio y dijo que el Puerto “no le deja un peso a la ciudad”.
La cuestión económica y la educación
La involución que ha sufrido Necochea, para Giuliani, responde a varios factores, entre ellos el problema económico. “No hay plata y además la Municipalidad está sobredimensionada, no se puede tener la cantidad de empleados que hay”, se quejó e hizo una comparación con San Cayetano, afirmando que “es un lujo esa localidad”. Como contrapartida, comentó que “acá llamas a Tránsito y los inspectores no pueden salir porque no tienen combustible”.
Mencionó que Necochea tiene campo, río, puerto, haciendo referencia a los recursos con los que cuenta. Sin embargo, se preguntó “¿dónde va la plata?’”, destacando que “en todas las partes del mundo el puerto deja ganancias, pero acá dicen que no deja un peso porque todo se va a la Provincia y a la Nación, sólo quedan los puestos de trabajo”.
Además del problema económico, se refirió a la falta de educación como otro de los factores que marcan una involución como sociedad. “A mi negocio, van padres con los chicos de 6º o de secundaria, que no saben ni multiplicar”, se lamentó. También dijo que tampoco los padres tienen autoridad sobre los hijos y puso como ejemplo que un cliente suyo le compró a su hijo de 8 años un iphone que vale $ 25.000 para jugar al Fornite. “Si no se le puede decir que no a un chico de 8 años, cuando cumpla 15 hace un asado arriba del techo de la casa”, comentó, indignado por la situación.
La falta de respeto, el no pensar en el otro y no hacerse cargo de las responsabilidades de cada uno, también -para él- es un mal de la época.
Ampliar el frente costero
Según Giuliani, una de las características que tiene Necochea es que creció “atravesada porque está hecha para el lado de las rutas en lugar de frente al mar; en cambio todas las ciudades costeras están hechas en la playa”.
En este sentido, él es de la idea de ampliar el frente costero. “Eso se tiene que lotear, venderse de forma transparente y con esa plata hacer algo, puede ser asfalto, cloacas”, opinó, destacando que, a su vez, “lo que se construya se debe hacer bajo determinadas condiciones como se hizo en Pinamar”.
De todas maneras, indicó que se podrían lotear los terrenos del Parque que están frente al mar, aunque no incluiría el interior o lo que da hacia la avenida 10.
“Yo diría lotear desde el Casino en adelante y que se venda, generando algo para la ciudad”, insistió, advirtiendo la importancia de los controles, para “no que venga un loco y se ponga la plata en el bolsillo”.
Desilusionado de la política
Con respecto a la gestión del gobierno municipal, indicó que “no está bien”, aunque aclaró que no se mete en política, pero escucha lo que dice la gente. De todas maneras, señaló que desconoce en qué situación estaba la Municipalidad cuando él entró y cómo está ahora.
No obstante, lamentó el mal estado de muchos espacios de la ciudad e hizo referencia al asfalto, mencionando la cuadra de 53 entre 58 y 60 que cada vez está más deteriorada, al igual que el sector de 67 entre 60 y 64.
También se refirió al estado de la Villa Díaz Vélez, a días del inicio de la temporada, y habló del parador que se quemó a la altura de la 91, donde ni siquiera se han terminado de sacar los escombros.
Para terminar, Giuliani contó sus intenciones de irse de la ciudad, quizás a vivir a Tres Arroyos, un poco motivado por la mala situación que atraviesa el comercio en general y la ciudad que tampoco ofrece mayores oportunidades.
En general, se mostró decepcionado con la situación y advirtió que tampoco tiene fe que se pueda revertir.
“Estoy desilusionado con la política que hemos tenido, con los impuestos y con que nadie va preso (…) Macri es un desastre, pero no puedo decir que Néstor y Cristina sean Lassie” e hizo mención a cómo se ha enriquecido la familia Kirchner. En este aspecto, también está cansado de las discusiones en las redes sociales, donde no se puede opinar sin que te tilden de un determinado partido político.
“En la política todos se dan vuelta, se llenan de plata, viven en country y después hablan en contra del capitalismo. La política lamentablemente es para facturar…entran pobres y se van ricos”.
La situación del comercio
Daniel Giuliani considera que el comercio está atravesando una situación complicada. En su rubro, cuando él abrió el local, había siete u ocho comercios que se dedicaban a lo mismo y hoy son más de 30 y sólo en su manzana, hay siete.
“Necochea no ha tenido un crecimiento de habitantes pero sí comercial y no da para todos porque el consumo es el mismo”, explicó. Abrir un comercio aparece -según él- como una salida laboral rápida, pero lo cierto que no es fácil mantenerlo en el tiempo.
“Tenés mucho gasto y los márgenes se han achicado”, mencionó, detallando las cargas sociales, empleados, luz, gas, alquiler y los impuestos.
A la cantidad de comercios, hay que sumarle también las ventas online que en electrónica e indumentaria están creciendo.
“La persona que me vende a mi al por mayor, vende también por Internet. A mi me vende un producto a $100 para venderlo a $130 y él lo vende a $119 de forma online y yo no puedo competir”, explicó.