«La solución sería que el intendente que entre no ponga más empleados»
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El comerciante Roque Bruno comparó al municipio con una casa de familia, que debe “ahorrar para crecer”
“Las debilidades de la ciudad las vemos todos, pero con este rumbo todavía no se pueden cambiar”, afirmó el comerciante Roque Bruno, que se mostró esperanzado en un buen futuro, siempre y cuando se empiece a limitar o anular “urgentemente” la incorporación de personal a la comuna.
“El rumbo sería que el intendente que entrara, tratara de no poner más empleados. En cualquier casa de familia, si no tenemos muchos empleados podemos ahorrar y con esos ahorros podemos crecer. Vemos que ciudades vecinas crecen y nosotros nos quedamos, entonces tenemos que mirar para adentro”, aseguró.
Además, recordó que “cuando recién empezó este periodo de democracia había 900 empleados municipales” y que si bien entiende que la población ha crecido, hay que tratar de “organizarnos” porque así “no podremos salir nunca del pozo”. En este sentido, remarcó que para conseguirlo “no hay que echar a nadie” pero tampoco incorporar más personas cuando otras se van jubilando. “No hay magia”, sentenció.
Cambios del barrio Puerto
Roque Bruno es hijo de familia italiana que se afianzó en Necochea y hace ya 29 años que está a cargo de la pescadería Santa Cecilia, fundada por su padre en el año 1984, a la cual ha incorporado también a sus hijos.
Con respecto a los cambios en su rubro, contó que hace 30 años había en la ciudad mayoría de inmigrantes italianos, daneses y españoles, por lo que se vendían muchos pescados enteros, mientras que hoy en día se han afianzado las comidas elaboradas, como empanadas y milanesas.
Cabe destacar que desde su pescadería también son proveedores de las escuelas estatales y de jardines maternales, hospitales y clínicas.
Por toda la trayectoria y el crecimiento que han logrado tener en el rubro, Roque Bruno no dudó en afirmar con firmeza que para su familia el barrio Puerto “es el más importante de la ciudad”, y en enumerar las bondades de la actividad portuaria.
Su profundo amor por el Puerto no solo tiene que ver con su trabajo sino que también es el lugar en el cual creció, conservando hasta hoy recuerdos de ese sector de Necochea que supo ser como “otra cuidad” que tenía “un empuje terrible”. “Yo viví la industria pesquera a full. Venían barcos de España a cargar pescado congelado, mis tíos y padres tenían lancha pesquera de toda la vida. Todo eso se fue perdiendo y ahora es como que la ciudad está dormida”, manifestó.
Esta caída en la actividad pesquera en el distrito, según entiende el comerciante, se vio afectada por el crecimiento en la pesca de langostinos en el sur. “La actividad pesquera se mudó a Rawson y Madryn. Eso es una mina de oro, y ojalá no ocurra, pero si desaparece el langostino volverían todas las lanchas para acá”, comentó el hombre nacido en Necochea en el año 1969, que tomó las riendas de la pescadería después de terminar el servicio militar, en 1990.
Finalmente, cerrando el dialogo sobre la actividad pesquera local, Roque recordó que su padre llegó a tener cincuenta fileteros que cortaban 400 cajones de merluza por día para la empresa Sasetru, que cerró junto con la caída del puente Ezcurra. “Se dio todo junto, fue una tristeza muy grande”, contó.
“Hay que trabajar todos los días”
“Si me preguntas cómo triunfé, te digo que en mi trabajo estoy todos los días a las seis de la mañana y me voy a las diez de la noche, desde hace casi 29 años. He tenido años muy malos y problemas bancarios, pero nunca le aflojé. Eso es lo que hay que hacer: ser fuertes, porque al débil lo voltean”, explicó, haciendo una comparación entre su vida personal con lo que se requiere y espera de una ciudad más pujante.
“La sangre inmigrante tiene unas ganas terribles de trabajar pero nosotros le hemos aflojado. Alberto Salvador tiene casi 80 años y está ahí trabajando todos los días. Cualquiera de nuestros abuelos era así y los frutos se veían a lo lejos”, manifestó.
“No tenemos que quedarnos en la lástima y en la bronca, hay que aprender a votar, que es algo que nos cuesta, y así salir adelante porque tenemos una ciudad divina”, continuó.
Arreglo de calles
Con respecto a las críticas por el mal estado de las calles, indicó que no se puede pretender tener todo asfaltado porque “somos una ciudad adolescente” comparada con las de Europa, que tienen cientos de años.
Si bien evitó hacer críticas personales al gobierno municipal actual, dijo que sería una muy buena idea copiar la planta a de asfalto de San Cayetano, para poder arreglar los pozos.
La basura
Uno de los temas que tocó es la responsabilidad de los residentes en el cuidado de la ciudad y en el tratamiento de la basura. “Hace diez años atrás no había papelitos en mi auto, lo reconozco. Ahora está lleno de papeles y mis hijos han aprendido eso. Vamos con la bolsita a todos lados. Cuando un auto de adelante tiran una colilla de cigarrillo me dan ganas de frenar y decirles, pero tengo miedo que me peguen, porque la gente está muy sensible”, señaló riendo.
A modo de anécdota, contó que un cliente de Japón le había contado que en ese país no tienen recipientes de basura en la calle, porque la gente se la lleva a la casa. “Tenemos mucho por aprender”, reflexionó.
Finalmente, apoyó la idea de una tasa portuaria, porque afirma que hoy en día “el Puerto cerealero” solo deja “algunas ratitas y las calles rotas de Quequén”. “Se estuvo por hacer la tasa portuaria y nunca se hizo. En Olavarría, que no tiene mar, la cantera deja el 5% y la ciudad está brillante y sigue creciendo igual que Tandil y San Cayetano. Nosotros estamos durmiendo”, concluyó.
“El Casino no sirve más”
Roque Bruno fue muy crítico con respecto al futuro del edificio del Casino, por el cual mostró admiración por su pasado, pero lástima por su presente.
“El Casino no sirve más, pero estoy lejos de opinar si se puede vender o no, porque soy un simple comerciante”, explicó. Además, indicó que “como ciudadano” ve “una postal que ya no es”, porque actualmente solo “es un peligro”.
“Si se puede transformar en otra cosa, sería bárbaro. No soy partidario de vender y que se vaya la plata como el agua entre los dedos”, señaló, pero admitió que ya no pretende “obras faraónicas” porque ya le habían “mentido” con promesas de llegada de una nueva Terminal y del puente Ezcurra. “Ya somos grandes para que nos digan esas cosas”, dijo Bruno.
En cuanto al Parque y la posibilidad de hacer intervenciones que contribuyan al crecimiento y la mejora de los servicios en la ciudad, indicó que “lo poquito que se está haciendo” le gusta, porque está prolijo. “Si para adentro van a hacer cosas tipo Cariló y van a cuidar a nuestro querido Parque, está todo bien, pero el municipio tendría que cuidar y fomentar la reposición de árboles”.
La gestión de López y la inseguridad
Cuando fue consultado acerca de cuáles eran problemas que más le preocupaban de la actualidad local, mencionó: la inseguridad en el primer puesto y la falta de empleo en el segundo. “Hay mucha Policía y parece que se están haciendo las cosas bien, pero hay mucho por mejorar. Nací en una ciudad donde casi podíamos dormir con la puerta abierta”, dijo en cuanto a su primer punto y, en respecto al segundo, manifestó que “una ciudad con trabajo es una ciudad alegre y que gasta”.
En cuanto a la gestión de Facundo López, la ve “con altibajos” y consideró que los trabajos realizados en el nuevo tramo de la avenida 10, “es una obra muy linda, al igual que la terminación de la 75, a pesar de que los baches no se pueden tapar”. “Lo que no puede hacer es porque el dinero se va en el Hospital, la basura y, sobre todo, en los sueldos. Volvemos siempre a lo mismo”, indicó.///