La tarea de enfrentar el frío del sur argentino arriba de un barco
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Tres vecinos de nuestra ciudad trabajan en el abastecimiento de plataformas petroleras en el Estrecho de Magallanes, con temperatura bajo cero
A veces, estando en Necochea en estos días fríos algunas personas suelen extrañar el verano y pensar en lo lindo que era estar en la playa, con la arena calentita y el tereré. No obstante, hay otros que comparan el frío que se siente en los lugares donde están pasando este mes de mayo y llegan a extrañar los días frescos de Necochea.
Este es el caso Martín Chaves, Andrés Lucero y Diego Avate, tres vecinos de nuestra ciudad que tienen un trabajo poco habitual, más allá que son marineros, dado que ellos se desempeñan en el abastecimiento de insumos para el personal de las plataformas petroleras ubicadas en el Estrecho de Magallanes, en el sur del país. Trabajo que, lógicamente, se debe hacer desde un barco dado que estas plataformas están en el agua, a varios kilómetros de la costa.
El trabajo
Junto a otras ocho personas, los tres necochenses se suben a un barco de unos 70 metros de eslora y con ellos llevan los elementos necesarios combatir incendios, derrames o cualquier otro desperfecto que puedan tener las plataformas petroleras que se encuentran a varios kilómetros de la orilla y con una distancia considerable entre una y otra.
En el barco también llevan agua potable, repuestos, comida y cargan la basura de los trabajadores de las torres ya que, por cuestiones obvias, no pueden tirar los desechos al mar. Cuando tocan puerto, el personal va rotando, se descarga la basura y se reponen las provisiones.
“Nosotros trabajamos en la parte de atrás del barco y como entra marcha atrás a la parte de abajo de las plataformas, a veces entra agua, te mojás, te golpeás y te caés”, contó el quequenense de 40 años, Diego Avate que, además, explicó que en ese lugar en el que trabajan «se está haciendo un gasoducto nuevo bajo el agua» y que hay muchas personas trabajando en ello.
Avate comenzó hace ocho años a trabajar en esta embarcación aunque ya estaba acostumbrado al frío dado que antes ya había estado por diez años en el rubro de la pesca de calamar, donde trabajaba seis meses de corrido y otros seis estaba en su casa. “Uso una campera y tres buzos al mismo tiempo pero de noche afuera igual te congelás”, contó a Ecos Diarios
Chaves, Lucero y Avate no siempre comparten el barco en el mismo momento ya que tienen ingresos y egresos cada 45 días como mínimo, que es cuando la embarcación toca el puerto para recargar provisiones y descargar los repuestos rotos y la basura. Es así que cada un mes y medio parten desde Necochea en colectivo hasta Retiro y de allí a tomar el avión que los lleva hasta Río Gallegos para esperar su momento de abordar.
Lejos de la familia
En total son once personas en el barco: capitán, oficial, cuatro marineros, cocinero, dos encargados de máquinas, oficial de cubierta y jefe de máquinas. Además, tienen una perra llamada Pochi que ya está acostumbrada a andar siempre con ellos.
Cada una de las cinco plataformas a las que deben abastecer tiene unas 15 personas trabajando allí y, además, ahora también hay un barco con unas 200 personas que están desmantelando una de las plataformas para hacerla nueva.
Diego es uno de los cuatro marineros, es casado y tiene en nuestra ciudad dos hijas, de 8 y 12 años. «A veces me cuesta. Cuando voy es difícil acostumbrarme a casa, a llevar las nenas a la escuela, a los ruidos… y, cuando más o menos me adapto a eso, me toca de nuevo venir al barco donde estás solo y en silencio”, contó Avate y agregó que se trata de un oficio en el que “uno se pierde fiestas y cumpleaños” pero que lo hace con esmero por las tres mujeres que lo esperan en su casa.
Martín Chaves, de 40 años, por su parte, señaló que desde el 2010 está realizando este trabajo con las petroleras. “Al frio te acostumbrás, la primera semana cuesta pero el cuerpo se acostumbra”. Martín es contramaestre de cubierta y, por lo tanto, se encarga de la gente y de acomodar cada producto que se carga en las distintas partes de la plataforma del barco. “Es un riesgo porque no es un barco que se vea normalmente que se vea en cualquier puerto, tiene sus complicaciones”, indicó.
Varios días en el mar
“Si se da que el barco va al puerto a los 45 días eso es bueno porque te da justo para bajar pero, generalmente, te pasás de largo. La última vez estuve 60 días en el barco”, contó Martín. Además, señaló que “la plataforma que más cerca está a una hora y media de la costa y la más lejana a unas cuatro horas. Hay un tiempo considerable de viaje”, explicó.
Por otro lado, Andrés Lucero, de 47 años, señaló que trabajó desde 1993 en el área pesquera de Necochea, pasando por distintas empresas y también se desempeñó como panadero cuando escaseaba la pesca.
En 2011 empezó a trabajar con los remolcadores de la petrolera donde afirma que es “otra historia” ya que sus habilidades para la cocina hicieron que tenga el trabajo más halagado de todos: el del cocinero. Es que con las temperaturas tan bajas, una buena comida caliente siempre es digna de aplausos.
Por último, para brindar un panorama más gráfico del lugar en el que están estos necochenses, es bueno mencionar que los gasoductos transmagallánicos de la Argentina cruzan las aguas marinas de la región oriental del Estrecho de Magallanes transportando gas natural desde el sector de Tierra del Fuego hacia al sector continental del país, para luego ser conducido hacia los centros de consumo de gran parte de la república. El clima en este lugar es semiárido, con una temperatura media anual de unos 6 °C y ráfagas que promedian de 70 a 90 km/h pero no es raro que alcancen velocidades superiores a los 120 km/h.