La tasa portuaria otra vez en escena
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» Ni antes…ni después…
todo llega exactamente
cuando tiene que llegar»
El 17 de febrero de 2015, el Concejo Deliberante aprobaba la tasa portuaria, «tasa única por mantenimiento extraordinario de las arterias viales urbanas» contemplada en la ordenanza fiscal e impositiva. La misma establecía que, por cada tonelada exportada, por puerto Quequén, el Estado municipal obtendría un ingreso.
Han pasado cuatro años y ocho meses de un largo recorrido, que ha tenido una historia de idas y venidas, en aquel momento de su nacimiento fue solamente una discusión y posiciones parecidas o encontradas entre los actores políticos y empresarios.
La tasa, ya derogada hoy, era una obligación impuesta a las exportadoras que abonarían 33 centavos por cada dólar exportado según el tonelaje de la carta de porte, aclarándose que no era con cargo al transportista. En ese momento,16 concejales rubricaban la iniciativa, con un detalle a tener en cuenta, era año electoral, que se disputarían en algunos meses, dos protagonistas Pablo Aued, impulsor de la tasa y Facundo López, mostrando sus dudas sobre dicha aplicación.
El 29 de noviembre de 2016 ante los vaivenes para la aplicación de la misma, se dispuso la creación de un fideicomiso entre la Municipalidad y el sector de la exportación, estableciéndose que el ochenta por ciento de lo recaudado sería destinado a mantener la red vial por donde transitan los camiones en Quequén y el veinte por ciento restante para política sanitaria de la localidad.
El 29 de diciembre de 2017 se produjo otra situación curiosa en estos intríngulis, no fáciles de explicar. En sesión del legislativo, los concejales oficialistas del Frente Renovador se sumaron a los trece votos para conseguir mayoría y derogarla, quedando en la nada misma, pero respetando si su continuidad judicial en cuanto al período de vigencia, que es lo que se viene reclamando.
La información de aquel momento asegura que la derogación respondió, a presiones de los exportadores, bajo un paraguas que la Provincia había mejorado los acceso a la estación marítima, además un cambio de figuritas para lograr el aumento de tasas municipales en 35 % , que se acercaba al pedido del Ejecutivo porcentaje no simple de lograr y la reticencia de una oposición que, finalmente levantó su mano.
¿Aumento de tasas a cambio de derogación de la tasa portuaria?, pregunta que no se puede contestar con certezas. Quedan grises en la medida.
Negado el pago por los exportadores, aduciendo desde la inconstitucionalidad de la norma y otras consideraciones, el período 2015-2017 pasó a la Justicia, ante una medida cautelar presentada por las empresas, siendo desempolvada en los últimos meses, provocando discusiones, pase de facturas entre dirigentes todo en un marco de cambios de posiciones que desorientan al más avezado de los analistas.
Los impulsores y luego derogadores están en el centro de la escena actual de la política. El presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, Arturo Rojas y el excandidato a intendente de Cambiemos 2015, Pablo Aued, y quien impulsa con fuerza, lo que queda, el intendente López, se abstuvo de votarla como concejal.
La Caproq, Cámara de Profesionales de Puerto Quequén, siempre se manifestó en contra de su cobro aduciendo que dicha instalación incrementa los costos de la estación marítima., «Agregar valor y no costos» manifestó el diputado Domínguez Yelpo como aporte de sostén político, agregando que «para ser proveedores del mundo tenemos que seguir disminuyendo tarifas y ser competitivos», conceptos que tuvieron en el sector portuario, entre otros, fuerte apoyo.
La discusión tomó cuerpo en la sociedad, con voces diversas la Cámara Comercial e Industrial adujo el apoyo al cobro de la tasa repitiendo una frase muy común “si todos pagamos tasas con enorme esfuerzo, por qué no han de hacerla aquellos de mayor poder económico como son los exportadores».
A cobrar la tasa portuaria
El 8 de agosto de 2017 se intimó a 36 empresas a pagar por entonces 81 millones de pesos, cifra basada en el volumen de toneladas operadas en puerto Quequén durante el año 2016 y los meses de 2017, surgiendo la cifra del cálculo de mercaderías operadas en el año 2016, 7.100.000 toneladas equivalentes a una suma de 52 millones de pesos en concepto de tasa y 29 millones de pesos por toneladas movilizadas durante los meses del año 2017, total 81 millones de pesos.
Y la situación al presente es el embargo de las cuentas de las 28 empresas que no habían abonado la tasa durante ese tiempo, y en el medio aunque trate de disimularse se mete de lleno en la campaña política donde dos protagonistas centrales como el Intendente y su opositor más serio, el presidente del Consorcio de Puerto Quequén. Cada uno menciona al otro con un mismo concepto, los cambios de posiciones en un mismo tema, algo real, Rojas la impulsó y la derogó desde el legislativo, López se abstuvo cuando se votó y ahora va a la Justicia para recuperar ese dinero para el Estado, con la firme decisión de enviarla nuevamente al Concejo Deliberante para que vuelva a reestablecerse, ante la situación económico financiera que atraviesa el municipio.
La recuperación de ese dinero, aproximadamente unos doscientos millones de pesos, le hacen brillar los ojos a López a la espera de un oxigeno que no se sabe si llegará.
Oxigeno para el asfixiado Estado municipal
Puede ser cierto que Necochea acote sus dramas económicos que la persiguen de años, al instaurarse la tasa portuaria y ser bien administrada direccionada a obras prioritarias y no al clásico rentas generales para tapar huecos y colocar maquillajes sobre la realidad imperante, una tasa que debería dejar menos del uno por ciento del total de la exportación anual, afirmándose en 33 centavos de dólar por tonelada, cifra equivalente en el presente a 180 millones de pesos aproximadamente, si se logra finalmente su incorporación definitiva, algo que puede suceder, porque existiría consenso, introduciendo tal vez algunos cambios y a la espera de algo vital, la elección para intendente. Luego de la judicialización del pago no efectuado en su tiempo (120 millones de pesos) y el avance de exportadoras tibiamente abonando como una muestra de acuerdo, el que se estaría gestando al respecto.
El año pasado, para hacer un promedio, salieron por Puerto Quequén seis millones de toneladas de granos y en lo que va de éste cinco millones, equivalen a once millones. Si se estuviera cobrando a un promedio de medio litro de gas-oíl por tonelada, al presente serían unos doscientos millones de pesos, prácticamente cifra cercana al déficit actual del Estado municipal. Así, en el aire entusiasma sin muchas vueltas.
Con el nuevo Concejo Deliberante sin duda habrá definiciones que tendrán que ser con elevado nivel, sin ideologismos por medio, con seriedad y madurez y entendimiento en conjunto.
Cuando los obstáculos o las diferencias surjan, especialmente en el mundo de la política, se puede cambiar de dirección y buscar el consenso necesario para alcanzar las metas, lo que nunca es bueno cambiar, la decisión de llegar allí.
Se puede implementar la tasa que beneficie colectivamente a la sociedad sin necesidad de abrir grietas, lo primero es hallar puntos comunes en el Concejo Deliberante, modificar lo que se deba modificar, seguir el diálogo con los exportadores, para poder llegar a una instancia donde las partes deban relegar algo y haya consenso. El aporte significaría para el municipio un alivio muy grande, por eso hay una duda centrada en el momento actual y una pregunta que encontrará respuestas en el corto plazo, la postura final de quien gane la elección.///