La tenaz lucha de un joven de 23 años por seguir viviendo
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“Estoy muy contento de ver a mi pequeña hija y al resto de mi familia”, señaló anoche con emoción y sentimiento Pablo Morón
“Estoy bastante bien, recuperándome en el Inareps de Mar del Plata (Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur) y quiero agradecer a todos los que se preocuparon por mi salud”, señaló anoche emocionado Pablo Morón, quien superó la dura batalla por sobrevivir.
El joven de 23 años, trabajador rural, sufrió un grave accidente en un camino vecinal en cercanías al paraje Las Cascadas, la noche del 28 de noviembre pasado, y desde ese día, luchó a brazo partido por su vida.
“Hola papi, te quiero…”, fue la expresión emocionada y transparente de la pequeña
Emilia, de tres años, la hija de Pablo Morón y de su pareja, Brisa, quien lo acompañó en toda la etapa de recuperación junto al resto de la familia.
“Mi hijo estuvo dos meses y medio internado en el sanatorio Belgrano, de Mar del Plata, y debemos agradecer a todas las personas que pusieron tanta buena onda para que Pablo supere lo sucedido”, destacó Estela Cajaravilla, la madre del chico accidentado.
Acotó durante la charla con Ecos Diarios que “la gente hizo cadenas de oraciones desde todas las religiones y nosotros estaremos siempre muy agradecidos por tanta participación. El milagro se dio gracias a tanta fuerza de las personas y la labor de los profesionales de la salud”.
Contacto con la familia
“Vengo todos los fines de semana a Necochea para tomar contacto con mi familia y amistades y el rencuentro es muy emotivo. Además, con mis tíos voy a pescar y me pasean por sectores de la costa y otros lugares, el parque, la escollera, entre otros sitios”, agregó Pablo Morón durante el diálogo con los periodistas de Ecos Diarios.
En el transcurso de la semana, Pablo permanece internado con un acompañante en el Inareps, situado en la ruta provincial 88, cerca de Mar del Plata, donde lleva a cabo ejercicios psicofísicos para recuperarse.
Pablo Morón viajaba junto a un amigo, Facundo Luján (19), por un camino rural en dirección al campo “El Retiro”, para llevar a cabo trabajos de fumigación. En un determinado momento de la conducción de su vehículo, sufrió una neurisma y perdió el control del rodado.
El amigo lo salvó
El auto volcó y terminó la trayectoria dentro de un predio agropecuario, al tiempo que su amigo, Facundo Luján, le salvó la vida a Pablo, ya que estuvo consciente en todo momento tras el accidente y alertó a la Policía sobre lo ocurrido.
“Este chico fue vital en la vida de Pablo, tras el vuelco lo puso de costado porque sufría convulsiones y mi hijo está vivo gracias a su amigo, quien además concurrió a visitar a Pablo cuando estuvo internado en Mar del Plata”, explicó Estela Cajaravilla. ///