Por la red obsoleta y destruida corre el agua a los domicilios
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Un sistema obsoleto genera el enorme derroche. Una cuantiosa inversión que es imposible de realizar para el municipio, sin ayuda de la Provincia o la Nación
“Hacemos lo que podemos…” La frase emitida a Ecos Diarios desde las entrañas de Obras Sanitarias del municipio suena a resignación. Y seguramente resulta una respuesta insuficiente para quienes con frecuencia padecen la falta de agua.
Lo real es que desde hace años y obviamente agudizado con el paso del tiempo, el sistema de agua potable de la ciudad tiene mucho de obsoleto, más que nada en las cañerías, lo que para ser cambiada requiere de una millonaria inversión, imposible para las flacas arcas de la comuna.
Desde el parque de bombas que dispone el municipio, se libera diariamente un promedio de unos 900 litros de agua potable por habitante, mucho más de lo cada persona debería consumir. Eso deja a las claras el derroche existente, pero el tema llama más la atención cuando se conoce que el 30% de ese caudal aflora desde las múltiples pérdidas y roturas de veredas y calles y no es utilizado por nadie.
Molesta y apena ver cómo se pierde en distintos lugares un recurso no renovable. Algo que muy posiblemente padecerán las futuras generaciones.
Pocos recursos
La multiplicación de cortes y falta de presión en distintos sitios de la ciudad, pero principalmente sobre todo en la zona de los barrios 9 de Julio, Los Tilos y Camioneros hacen que los cañones apunten a la Dirección de Obras Sanitarias. Las quejas son constantes. Se acusa al municipio de ineficiencia y desinterés para dar rápidas soluciones, pero detrás hay varias causas que no permiten estabilizar la cuestión.
La falta de recursos económicos para la adquisición de repuestos es uno de los puntos principales, lo que lleva a improvisar arreglos, a veces de escasa duración.
El diagnóstico de las múltiples pérdidas determina que las juntas que unen las cañerías, varias de ellas de cemento, son endebles o directamente ya han cumplido su función. El agua no es retenida y aflora hacia la superficie con mayor o menor fuerza, a veces generando “riachos” que corren por las aceras y calles.
En las dependencias de Obras Sanitaria existe una especie de mapa de estas roturas, aunque no se da a conocer el número preciso. Lo que sí se sabe es que hay muchísimo por hacer y que por ende llevará tiempo.
Ya hablando de la infraestructura del área, se cuenta con solo tres vehículos para salir a solucionar las roturas y emergencias manifestadas a través del número 147 del municipio. En esto también “se hace agua”, como reza el dicho popular.
Sobre la atención de los requerimientos se afirma que se privilegia la solución de la falta de agua por sobre la escasez de presión en el sistema.
A su vez, a veces el esfuerzo por mejorar es enseguida dado por tierra. Un ejemplo surge con la cuestión de la falta de presión, que crea múltiples molestias, ya que en el caudal del líquido no hay inconvenientes.
El año pasado, a esta altura, la presión del agua en Necocchea no superaba los 18 metros y actualmente está en 21. Sin embargo esta mayor presión genera nuevas pérdidas, sobre todo en la zona de la Villa Díaz Vélez, ya que las viejas cañerías no la resisten.
En la última sesión del Concejo Deliberante la oposición pidió respuestas sobre las fallas del servicio sanitario. Para darlas ha sido convocado al Concejo Deliberante el titular del área, Leonardo Gaitán.
Postergaciones
Los desfasajes que tiene el fluido eléctrico de la ciudad, son según se ha expuesto desde Obras Sanitarias, la causa por las cual se queman con llamativa facilidad las bombas de distintos pozos.
Esa rotura y la salida de funciones de los mismos tarda a veces en ser detectada, lo que deja sin agua a los barrios por varias horas y días, hasta que se normaliza la presión.
La solución a este problema es la automatización de todos los pozos, pero una vez más se trata de una inversión imposible para la comuna, si es que no se recibe una ayuda desde el estado provincial o nacional. Poco menos que una utopía en los tiempos económicos que transitamos.
Hoy los recursos son más que insuficientes para un problema de peso en la red de agua. Eso conlleva que la comunidad tendrá que colaborar en el ahorro del consumo y hacerse de paciencia para llegar a tener un servicio de excelencia.
Una zona complicada
Los trabajos de las últimas horas se han remitido al sector cercano al Cementerio de Necochea, más precisamente en el barrio Los Tilos. Una zona donde lamentablemente la falta de agua o presión ha sido moneda corriente en los últimos tiempos.
Ayer, por caso, se colocó una bomba de mayor tamaño que la que existía, lo que solucionaría en próximas horas la falta de presión.
Un nuevo pozo
El crecimiento que exhibe esta zona se manifiesta en dos barrios que prontamente serán ocupados: sobre la avenida 98 y el otro en 79 y 108, a los que se sumará otro centenar de casas proyectadas.
Inexorablemente el aumento de la población generará una mayor demanda de agua y desde Obras Sanitarias ya empiezan a preocuparse y ocuparse.
Por caso para el segundo barrio ya está planificado, por parte de la empresa que lo construyó, la perforación de un nuevo pozo, que abastezca de agua al lugar (ya está conectada toda la cañería a la red), y que alimentará a todo el área.
Por su parte la Municipalidad tiene previsto en breve la perforación del pozo 11, ubicado en 59 y 86 y se buscará así repotenciar el sistema para antes del verano.
En materia de pérdidas de agua de larga data, residentes de la cercana zona de avenida 98 y calles 55 y 57 se quejan con frecuencia, mientras que desde Obras Sanitarias aducen que están a la espera de juntas de 75 milímetros que ”ya están compradas, pero no las recibimos. Apenas lleguen lo arreglaremos…”