La tristeza y desilusión de quienes están en contra de la legalización del aborto
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Pese a la disconformidad por la aprobación en Diputados, se destacó la oportunidad de discutir el tema pacíficamente, aunque se criticó los festejos desmedidos en un tema tan sensible
Finalmente la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de legalización del aborto, tras debatir 23 horas.
Quienes apoyaron la iniciativa, celebraron lo que consideran “un avance” en el camino para que se convierta en ley, pero quienes rechazan el proyecto, sintieron tristeza, desilusión y pena. Ecos Diarios, dialogó con personas de distintos ámbitos de nuestra ciudad, que desde un primer momento estuvieron en contra de la iniciativa e hicieron pública su postura a partir de publicaciones en sus redes sociales o a través de la participación en alguna movilización.
“La pena de muerte”
Mara Laxalt, inspectora de Educación Primaria en San Cayetano, desde el primer momento en que se comenzó a discutir el tema en el Congreso hace unos meses, dio su opinión a través de las redes sociales “a favor de las dos vidas”.
Siguió gran parte del debate que se realizó en la Cámara de Diputados, así como también el momento de la votación. Tras conocer el resultado, aseguró que para ella, fue “es un día de muchísima tristeza” y remarcó que significa “instalar la pena de muerte en la Argentina”.
Para ella, “se ha vulnerado el primero de todos los derechos humanos, que es el derecho a la vida”. De todas maneras, se mostró optimista de que se pueda revertir en la Cámara de Senadores.
Más allá del resultado, señaló que “me parece que es importante que se pueda debatir libremente gracias al presidente Mauricio Macri que fue quien dio la posibilidad de que se debata, cosa que nunca se había hecho”.
Además le sorprendió lo “transversal que fue la votación” y cómo “jugaron las convicciones personales, más que las ideológicas, porque diputados del mismo partido votaron diferente”.
Con respecto a las movilizaciones en la Plaza, mencionó que no hubo ningún conflicto entre ambos grupos, aunque advirtió que “no sé que hubiera pasado si el resultado hubiera sido diferente porque las personas que estaban identificadas con los pañuelos verdes, cuando alguien votaba en contra, enseguida cantaban que si no salía la aprobación iban a prender fuego la catedral”.
“Por suerte todo se realizó en paz”, destacó, al tiempo que agregó: “No estoy de acuerdo con el resultado pero creo que hace al juego de la democracia, respetar las decisiones que toman la mayoría”.
“Desilusión”
La licenciada en Enfermería, María del Carmen González, dijo que sintió “desilusión” cuando se le dio media sanción al proyecto, principalmente al ver cómo se festejaba cada voto “como en una cancha de fútbol”.
Ella desde el primer momento compartió su opinión en forma pública porque –según su visión- “tiene el mismo valor un bebé desde la concepción que una persona ya nacida”.
Además dijo que “todos los que trabajamos en salud hacemos una promesa para hacer todo lo posible por salvar vidas, de acuerdo a las leyes nacionales e internacionales”.
“Biológicamente somos una persona diferente desde el momento de la concepción, tenemos un ADN propio y cierta independencia, pese a que se depende de la madre para la alimentación”, argumentó.
Con respecto a los abortos que se hacen, dijo que son “clandestinos” porque “no se deben hacer”, y agregó que “abortar es matar a una persona y es como un robo o cualquier otro delito”.
Para ella, la solución es trabajar “muchísimo” en educación sexual y, en el caso de un embarazo no deseado, aclaró que “la opción no es matarlo porque es un asesinato”.
Aseguró que entiende todas las situaciones y que trabaja para ayudar a esas mujeres que están solas y que las impulsan a abortar.
“Para el gobierno y para muchos intereses, es más barato eliminar pobres que mejorar sus condiciones de vida”, lamentó.
Con respecto al debate, dijo que lo que se tendría que haber debatido es cómo terminar en serio con los abortos clandestinos y agregó que si el proyecto es aprobado también en senadores, “el aborto va a terminar siendo un anticonceptivo más”.
“La cultura de la vida”
Patricia Marín, catequista y secretaria del Hogar Raimondi, dijo que ella está a favor de “la cultura de la vida” porque “la fe y los valores que profesa están arraigados en uno y tengo que dar testimonio de eso”.
Contó que ha participado de charlas médicas en las que se ha demostrado que a partir de la concepción, empieza la vida. “Eliminar una vida humana no es una evolución sino que es una involución de la humanidad porque se está matando al género humano”, destacó.
Siguió el debate por televisión y aseguró que se conmovió con algunos discursos a favor de la vida, pero también se desilusionó con diputados del PRO que votaron en a favor del proyecto, porque ella en su momento votó a Cambiemos.
De todas maneras, dijo que no cuestiona a las mujeres que han pasado por un aborto y opinó que “uno tiene que ser misericordioso, contenedor y tener una mirada de compasión, pero que no pase”, aunque reconoció que los abortos suceden en forma clandestina.
Para ella, la solución pasa por la educación sexual, por informar sobre los métodos de anticoncepción que se entregan en los hospitales y trabajar sobre la ley de adopción. Además contó que en las iglesias, hay centros para mujeres que han sido violadas y han quedado embarazadas.
Lo que no le gustó del debate fueron los festejos con aplausos y gritos ante cada voto a favor de la despenalización. “No es algo para sonreír, lo puedo entender en los adolescentes, pero no en los adultos y en los legisladores. Sentí una pena muy grande”, indicó.
Además se mostró totalmente en contra a la posibilidad de que una chica adolescente, entre los 13 y 15 años, pueda presentarse en un Hospital para hacerse un aborto “porque no cuenta con la madurez necesaria”. “Hay cosas que se tratan con una gran liviandad…”, se quejó.
“Estoy convencida que hay que trabajar por los derechos del niño por nacer”, insistió, advirtiendo que ella no puede separarse de lo que siente y de su fe católica.
“Falta educación”
Beatriz Scala, quien participó de las movilizaciones que hubo en nuestra ciudad “a favor de las dos vidas”, señaló que “primero tiene que existir más la familia”.
“Lo que siento que estamos pidiendo que el Estado nos dé todo: educación, salud, planes de trabajo, y ahora que nos dé la posibilidad de abortar en los hospitales. Creo que falta educación en nuestra sociedad y no tanto de los chicos sino de los padres y de las familias”, se lamentó.
Lo que a ella, “le hace ruido” es esa idea de pensar: “Quedo embarazada y total después me lo saco”. En este sentido, pidió que se tome más conciencia de lo que uno hace en la vida y que se asuma la responsabilidad de los actos.
“Obviamente yo no quiero que se mueran mujeres desangradas, quiero una toma de conciencia mayor para prever el embarazo y no hacer un aborto”, afirmó.
Sobre el debate, dijo que no le sorprendió “las cosas que escuchó” porque
“la gente que está votando no tiene ni idea lo que votó; estamos en manos de gente que no está preparada para estar en los cargos donde está”.