La única verdad es la gestión
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La gestión es hacer las cosas bien. Golpear puertas, abrir puertas, pensar en el distrito y sus necesidades y dialogar, a veces con palabras suaves, otras con firmeza, callar sin otorgar y colocar en un paraguas la ideología para ir a la gestión.
Mientras la mayoría en política suele hablar más de los problemas que afrontarlos, convirtiéndose en narradores de lo conocido, quien gana es quien gestiona, no importa la historia que interprete, tampoco de donde viene, lo importante es adonde va, y posiciona al lugar donde gobierna.
Juan Bautista Alberdi nos marcó aquello de “gobernar es poblar».
Significado de la política demográfica que proponía en “Las Bases”, esa organización de gobernar era poblar, mediante la llegada de la inmigración europea, creciendo el Estado con el progreso y la civilización.
Domingo Faustino Sarmiento fue aquel de “gobernar es educar». Organizador del sistema educativo con que la Argentina llegó al siglo veinte entre los principales países del mundo.
Hoy vigente en muchos aspectos, dar trabajo, poblar, educar, construir la unidad nacional, gobernar es gestionar.
En la antítesis está la «politiquería», hablar sin hacer, el «populismo», decir lo que la gente quiere escuchar, aunque muchos no vivan como hablan.
Los intendentes exitosos son los gestionadores
La desmedida ideologización en los municipios, cayendo en irracionalidades en la defensa de una idea que se cree perfecta, ver enemigos irreconciliables en el adversario, no sirve para el conjunto. Gestionar es conducir a logros, un negocio, empresa, estado, o lo que nos toque administrar. No hay comunas pobres, hay comunas bien o mal administradas.
Se puede ganar una elección con el partido político que se adscribe, lo que no se puede hacer es quedarse mirando para adentro a la hora de enfrentar los desafíos mayores, el intendente es la cabeza de una empresa, acompañando sus colaboradores cada uno en su tarea, con voluntad y acción conjunta.
Necochea es un caso típico de premios y castigos que mide la ciudadanía en cada elección, sin importar en muchos casos los candidatos nacionales o provinciales que acompañen la boleta.
Es un distrito que observa cuidadosamente, a veces en silencio, produciendo cortes de boleta, giros en diferentes direcciones, premiando a aquellos que, por sobre los discursos gestionan con una sociedad que ve resultados.
Los intendentes surgidos en muchas ocasiones han sido fruto de nuevas esperanzas colectivas o la reelección producto de primeros mandatos donde se aprobaron los exámenes.
Caso concreto, el actual intendente López, quien llegó al poder municipal fruto de un discurso abarcativo, convocando a diversos sectores, sin ocultar una identidad pero no abrumando o imponiendo una idea como absoluta. Esa es la política moderna.
Los intendentes exitosos no repiten como loro huellas ya transitadas o slogan publicitarios, que suelen ser parte de una campaña pero no vital luego para comenzar a gobernar.
Hay que hablar por las realizaciones, cumpliendo metas, proyectando y culminando obras, mejoramiento de la calidad de vida de la población.
La gestión es mejoramiento de las calles, asfaltado, arreglo en la vía pública, limpieza de la ciudad, cloacas, iluminación, pequeñas obras que requiere el vecino, marchando a organismos provinciales y nacionales para solucionar nuestras sempiternas asignaturas pendientes.
Necochea ha recuperado un lugar en la provincia de Buenos Aires de consideración. Hay presencia en organismos bonaerenses y nacionales, obras en conjunto como la avenida 554 de Quequén, la avenida 10 remodelación de la 75, desde 42 a 62, y la terminación entre 42 y 58 ratificada el pasado viernes por el propio Secretario General de la Gobernación de Buenos Aires.
También el Concejo Deliberante debe ser acción permanente, dejando atrás cierta paralización del presente, donde la lentitud parece ser moneda imperante, especialmente cuando se tardan meses en definir diferentes llamados a licitaciones o duermen el sueño profundo varios proyectos que esperan definición.
La evaluación de la sociedad
“Por sus obras los conoceréis”, tiene su relación con el Evangelio, lo dijo Jesús para darnos un criterio que nos ayude a distinguir entre lo verdadero y falso.
A los intendentes los conocemos al final de sus mandatos por las obras, al fin y al cabo eso se juzgará el año próximo cuando el actual Intendente vaya por su reelección.
No sólo a López habrá de examinar la población cuando vaya a las urnas sino también a quienes aspiran instalarse en el edificio de la calle 56, que sin exposición pública, tendrán que mostrar que en el ámbito en que se manejan, hayan demostrado liderazgo, idoneidad y capacidad de gestión.
Arturo Rojas, casi seguro candidato de Cambiemos le harán la radiografía en su gestión desde la presidencia de Puerto Quequén y sus años de concejal, por remitir otro nombre con posibilidades ciertas de ocupar el primer lugar del podio en octubre del próximo año, siendo prematuro hoy analizar otras candidaturas que irán surgiendo en el corto plazo.
La evaluación estará dada por varios motivos, el acercamiento afectivo de los suyos, el análisis de una gran parte de la población sobre la actividad desplegada por aquellos que pretenden el sillón de Murga, y el éxito que han tenido en cada lugar que han ocupado en la vida necochense.
Asignaturas pendientes
Si bien el oficialismo tiene una sonrisa por diferentes encuestas culminadas recientemente que lo favorecen, la política además del arte de lo posible suele ser de una dinámica impensada.
Por eso, es una foto del momento, variable en el paso del tiempo. Para el Intendente anhelar a la reelección significa gestionar y cerrar asignaturas pendientes que tenemos desde 1983.
La planta de efluentes cloacales, inversión en nuestras vetustas cañerías de la red de agua corriente, gestionar inversiones, avanzar con la apertura del frente costero, modernizar el Parque, definir el futuro del edificio del Casino, vigorizar el cobro de tasas municipales, hoy 400 millones de pesos en la calle, de los cuales la mitad puede ser cobrable, prácticamente el déficit económico actual. Gestionar es seguir viajando, dialogando, aceitando contactos, acordar con la Nación y la Provincia. No hay tiempo por perder.
Las elecciones están cerca en el almanaque pero lejos en el sentir ciudadano, la gente sigue requiriendo celeridad y decisiones firmes, esas que imponen las empresas y modelos prósperos.
La política exitosa es gestionar, no malgastar más tiempo y energías en hablar de los problemas sino traer las soluciones.