Antigüedades y el estilo moderno
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Los objetos que sean poco habituales en el presente siguen llamando la atención
Aunque con los años van surgiendo nuevas modas, nuevas ideas y nuevas tecnologías para implementar en el hogar, los objetos antiguos siguen llamando la atención de varios nostálgicos.
Al ambiente moderno, donde predomina lo minimalista y lo sencillo pero útil, se le presentan como contrapunto estas antigüedades que suelen tener más molduras y detalles elaborados.
Esto da un toque diferente a los ambientes y, además, estos objetos que tienen varias décadas de historia generan recuerdos de momentos vividos o de una época en particular.
Sin embargo, aunque hay personas que buscan estos objetos para ambientar alguna vivienda, un patio, un local, un bar o un hotel, la realidad es que los vendedores locales tienen que tenerlos un tiempo hasta que logran venderlos. Aún así, estas antigüedades suelen tener precios bastante altos, debido a que cada vez son más difíciles de conseguir y tienen cierta exclusividad.
«Lo que hago es comprar cosas para revender o hay gente que viene y me trae a consignación”, contó Elsa, que hace tres años que se dedica a vender estos objetos en nuestra ciudad.
“La mayoría de lo que se lleva es para regalo o para decorar negocios. También hay gente que viene a sacar fotos y varios que han venido de otros países a pasear a Necochea se han llevado algo porque es como un pedacito de la historia argentina”, señaló Elsa.
No se toma cualquier cosa
Aunque vender cosas antiguas parecería ser un gran negocio, porque no necesariamente tienen que ser objetos que cumplan su función original, la realidad es que no es tan fácil conseguir material en buenas condiciones y encontrar al comprador justo.
Por ejemplo, en el caso de los muebles, desde una mueblería de nuevos y usados que funciona hace 53 años en nuestra ciudad, se explicó que es importante tomarlos en buen estado o con detalles que puedan ser reparados en un proceso de restauración sencillo. Lo más frecuente es hacer un barnizado o algún trabajo mínimo de carpintería que no afecte la estética original. «Se toman a consignación, en canje o se compran en remates. Necochea tuvo cuatro o cinco remates muy importantes y la gente de las estancias es la que más busca este tipo de muebles, sobre todo porque les contamos su historia y las generaciones por las que ha pasado», contó Víctor, propietario de la mueblería.
También explicó que, de lo que se ve, «la mayoría son muebles traídos hace muchos años de Europa o de Estados Unidos».
Por su parte, Elsa manifestó que “hay cosas de las que cuesta que me desprenda porque son hasta para un museo pero siempre llegan cosas nuevas”. También agregó que “muchas veces los clientes hacen conmigo una catarsis porque las cosas les traen recuerdos buenos y malos de algún momento de su vida”.
Con respecto a los precios, los vendedores locales se van guiando no solo por el tipo de material y los años que tiene cada objeto sino también por los costos de productos similares en Internet. “Los precios no suben mucho porque no hay gran salida y, cuando se tiene mucha cantidad de cosas, se trata de hacer espacio”, cuentan los vendedores.
Sin duda, hoy en día es un negocio del que es difícil vivir de manera exclusiva porque el mercado es muy chico y sólo sobreviven los negocios que tienen clientes fijos, conocimientos en la materia y espalda financiera para soportar las malas épocas. Para contrarrestar esto, la mayoría ha tenido que incorporar artículos nuevos o artesanías a su stock de venta.