La vida de Macri, policiales, historias románticas y sagas juveniles, entre los preferidos
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El contacto con el libro se sigue imponiendo a la lectura digital. Una manera de estar acompañados, disfrutar y aprender
<span class=»highlight-text»>A pesar del avance de los medios electrónicos y las plataformas para ver cine y series en casa, la lectura de libros no decrece en nuestra ciudad y sigue atrapando a personas de todas las edades.</span>
Según un relevamiento de Ecos Diarios en librerías de la ciudad y en la biblioteca Andrés Ferreyra”, el hábito de leer sigue vigente, aunque se renuevan los autores de moda.
A su vez se refleja una marcada preferencia del libro de papel, dejando relegada, por ahora, a los textos digitales. «Tener al lado un buen texto y acariciarlo a medida que se avanza en el recorrido de las páginas sigue siendo un placer”, certificó una habitué al mundo de las letras.
Lo que está de moda
Aunque hay que desembolsar no menos de $180 para un libro de bolsillo, o unos $350 para los de mayor tamaño, los comercios locales del rubro dicen mantener una clientela que oscila según «la economía personal y la fecha del mes”.
En la librerías es donde habitualmente se buscan los títulos de moda, y por estos días la obra «Macri”, en la cual Laura Di Marco desnuda los secretos y verdades del Presidente, contados por el mismo protagonista; «Emoción y sentimientos”, un texto de autoayuda y superación personal del conocido médico Daniel López Rosetti; la novela de realismo romántico «Sí”, de Viviana Rivero y el libro «La Argentina devorada”, del economista José Luis Espert, todos autores argentinos, son los más pedidos por los aficionados a la lectura o para hacer un regalo.
En cuanto al público juvenil, la novela «Por trece razones”, del norteamericano Jay Asher, y que diera origen a una serie muy vista, tientan al público de menor edad, que también solicita al aún vigente «Descubriendo el cerebro”, del neurólogo Facundo Manes.
Un sitio elegido
Unos doscientos socios, algunos de los cuales llegan a leer un promedio semanal de tres obras literarias, constituyen el «círculo fuerte” de la nutrida masa de lectores que acuden a buscar títulos a la biblioteca popular Andrés Ferreyra.
Si bien los autores buscados varían, los géneros de las novelas policiales y las que mezclan historia con romanticismo, en el caso de los adultos; y las sagas, con un buen condimento de fantasía y ciencia ficción, en el caso de los jóvenes, se mantienen al frente de las preferencias.
En el primer rubro los autores que más se solicitan en las instalaciones de calle 54, son: Andrea Camilleri, con las aventuras del comisario Montalbano; la estadounidense Sue Grafton y sus novelas detectivescas y el argentino Sergio Olguín y su sus entretenidos thiller, mientras que por el lado de las historias románticas de las argentinas Florencia Bonelli y Gloria Casañas, han desplazado por ahora a los clásicos libros de la chilena Isabel Allende y no «paran” en las estanterías de la céntrica biblioteca.
En lo que respecta a los lectores juveniles, las ocho historias-libros de Harry Potter no pasan de moda y cautivan a decenas de ellos, habiéndose sumado en los últimos tiempos «Husch husch”, de Fitz Patrick. Como nota curiosa se dio cuenta que entre los adolescentes, las mujeres son las que más leen.
En la biblioteca
En la Ferreyra los libros que se adquieren suelen ser sugeridos por los propios socios, que en su mayoría no han adherido a los libros digitales y prefieren el formato papel.
En tanto se destacó que no pocos lectores suelen ir a las propias instalaciones de la calle 54, entre ellos tres adolescentes que no pueden pagar la cuota y quienes acuden todos los días a leer novelas.
Todos ellos prefieren degustar el placer rodeados de textos, tomar notas de los libros, comentar con las bibliotecarias y sentirse más acompañados.
Asimismo no son pocos los chicos que, como ocurre desde hace varias generaciones, acuden a la biblioteca a hacer las tareas a estudiar, a veces con sus notebooks o solicitando las computadoras de la entidad.
Por fortuna en todos los casos la costumbre de leer se sigue manteniendo en muchos vecinos.