“La vida de mi hijo no me la devolvería ninguna condena”
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2017/10/tribunal-e1508265505820.jpg)
Dijo la señora Juana Cañete, la madre de César Sandoval, el joven que murió de un balazo a quemarropa en un barrio de Quequén
La jueza unipersonal Luciana Irigoyen Testa confirmó la pena de 10 años y 8 meses de prisión para el joven acusado de matar de un disparo a quemarropa a César Andrés Sandoval, en un episodio registrado en un barrio de Quequén.
De esta manera, el Tribunal Criminal Nº 1 avaló el acuerdo alcanzado entre la Fiscalía y el abogado particular del imputado. Asimismo, el condenado por el crimen, Angel Abel González, alías “El Angelito”, admitió su conformidad en el marco del trámite de juicio abreviado, sin debate público.
La madre del joven fallecido, Juana Cañete, se había manifestado en contra de dicho castigo y reconoció que “ninguna condena me iba a devolver la vida de mi hijo”. Estas palabras fueron expresadas por la señora durante la audiencia desarrollada en el recinto del Tribunal Criminal.
Junto a su abogado defensor Martín De la Canal, la madre de César Sandoval expresó ante la propia jueza Luciana Irigoyen Testa que “en relación a la pena pactada, rechazaba cualquier tipo de acuerdo”, obtenido entre las partes intervinientes.
El propio representante legal de la mujer aseguró conocer esta opinión de la madre de la víctima y que le resultaba relevante que pudiera ser expresada en la audiencia, donde se informó a la magistrada sobre el trámite de juicio abreviado para resolver este caso.
Dolor de una madre
Para el abogado de la Canal “era muy importante, en el proceso penal, escuchar la opinión de la señora Juana Cañete”. La madre de la víctima fue contundente al afirmar su desacuerdo con toda pena, “pues ninguna le devolvería a su hijo César Andrés Sandoval”.
“Ello es incuestionable y se comprende el dolor que encierra tal afirmación”, indica un tramo de la sentencia del Tribunal, en relación a la postura de la madre de Sandoval y su abogado que la representó en el encuentro.
Cabe señalar que para las formas de llegar a esa sentencia son dos: por juicio oral o por juicio abreviado. La diferencia en relación a la pena para ambos casos es que en el juicio oral, el fiscal anuncia su pedido de pena al cerrarse la etapa de los alegatos.
En cambio, en juicio escrito (como se resolvió este caso), el Ministerio Público Fiscal debe estimar la pena aplicable al solicitar la vía del juicio abreviado. En este caso, estimó razonable la aplicación de una pena de diez años y ocho meses de prisión para Angel Abel González.
Cumplimiento efectivo
Para la madre de la víctima fatal, la “pena es insuficiente”, y esto quedó en claro durante el desarrollo de la audiencia de juicio abreviado.
Cabe acotar que luego del acuerdo alcanzado entre la Fiscalía que investigó el crimen y el abogado defensor del imputado, la jueza unipersonal del Tribunal Criminal dispuso de días para analizar el caso y con su fallo avaló la pena de 10 años y 8 meses de cárcel para González.
En referencia al arma de fuego que se utilizó en el crimen de Sandoval, la misma nunca pudo ser recuperada por el personal policial, ya que el imputado la arrojó al Río Quequén durante el trayecto de la fuga.
Se hicieron rastrillajes en las aguas y ambas márgenes del río, pero nunca se logró hallar el revólver que tenía en su poder Ángel González cuando se produjo el violento incidente.
El castigo es de efectivo cumplimiento y el sentenciado permanece alojado en la Unidad Penal Nº 15, de Batán. ///
Discusión y desenlace a tiros
El día 26 de mayo de 2016, entre las 20.40 y las 22, en la zona de calle 543 entre 570 y 572, en cercanías al Hospital José Irurzun, Ángel Abel González alias “Angelito”, efectuó al menos dos disparos de arma de fuego contra César Andrés Sandoval.
Los protagonistas de una serie de diferencias acumuladas en el tiempo, se encontraron en un barrio de Quequén y uno de los proyectiles del arma que manipulaba González, impactó en la cara anterior basal del hemitórax derecho de Sandoval.
El joven murió en el Hospital Municipal de nuestra ciudad, aproximadamente a las 23.15, tras ser llevado de urgencia al Hospital Irurzun, donde en la guardia lo asistieron pero ante la gravedad de las lesiones internas fue derivado al nosocomio Emilio Ferreyra.
César Andrés Sandoval, quien se encontraba en compañía de un amigo de apellido Fernández, mantuvo un intercambio de palabras con Angel González, pero éste lo sorprendió cuando extrajo el arma de fuego y le disparó a corta distancia.
El arma de fuego nunca pudo ser encontrada porque el propio acusado del crimen reconoció que la había arrojado a las aguas del Río Quequén, en pleno camino de huida tras el violento episodio protagonizado.
Peleas entre bandas
Si bien los investigadores trataron de establecer los motivos de la brutal agresión hacia César Sandoval, se supo luego de las declaraciones testimoniales tomadas a personas allegadas a ambos jóvenes que “siempre hubo bronca entre el grupo de Sandoval y los Fernández con el grupo de jóvenes que encabezaban González y Pallero”.
Las amenazas de terminar “las diferencias personales a los tiros”, eran moneda corriente y esto se pudo constatar en la medida que la Fiscalía fue incorporando pruebas a la causa por el “homicidio agravado”.
Se trató de muerte absurda por cuestiones de odios y rencores acumulados a través del paso del tiempo entre diferentes bandas.
Confirman condena
Tras el acuerdo alcanzado por la Fiscalía y el abogado particular del imputado, el Tribunal Criminal Nº 1 decidió condenar a Angel Abel González, apodado “Angelito”, nacido el 12 de febrero de 1995, a la pena de 10 años y 8 meses de prisión, accesorias legales y costas.
Fue hallado autor penalmente responsable del delito “homicidio agravado por el uso de arma de fuego” y se le sumó otra causa como “coautor” de “daño agravado por la participación de un menor”, hecho también cometido en Quequén en 2014. ///