La vida, el partido más importante
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/10/astro-1.jpg)
Pablo “Astro” Leiva nació en 1958 en Corrientes, pero vivió la mitad de su vida en Brasil. Jugó en Gremio y si bien una lesión frustró su carrera, nunca se sacó la camiseta ni los botines. A los 62 años se lo puede ver con la pelota en cualquier esquina de Necochea
Por Juan José Flores
Redacción
“Nací en el año 58 y ese año Brasil comenzó a ganar”, afirma Pablo Leiva. Se refiere a la primera Copa del Mundo que la verdeamarelha obtuvo en Suecia, de la mano de un equipo brillante, en el que un Pelé juvenil ya comenzaba a deslumbrar con su magia.
Astro Leiva tiene 62 años, pero su espíritu alegre y su inagotable energía parece no tener edad. Desde su llegada a Necochea, a principios de año, se ha convertido en uno de los personajes más llamativos de la ciudad.
Se lo puede ver a la vuelta de la esquina en cualquier barrio de Necochea o Quequén. Siempre con su indumentaria completa de futbolista: camiseta, short, medias y botines. Siempre con la pelota al pie.
Al principio lo miraban raro, después de unos meses se convirtió en una de esas personas que vemos todos los días y con las que nos comenzamos encariñar a pesar de que tal vez nunca crucemos palabras con ellas.
Lo insólito hoy no es verlo, sino los lugares en los que se lo puede encontrar. Esta semana llegó hasta Arenas Verdes. Recientemente se lo vió por los molinos del Parque Energético o en el otro extremo del núcleo urbano, en Bahía de los Vientos.
“Conozco más que muchos necochense. Porque recorrí todo. Yo agarro la pelota y ya me fui”, dijo Astro, que cada vez que puede agradece a la ciudad por su buen trato. “La gente me quiere”, afirmó.
Aunque el destino lo trajo a Necochea, Astro sueña con volver a Buenos Aires, a vivir con uno de sus hermanos y luego, si es posible, regresar a Brasil, donde se encuentra la mayor parte de su familia.
En la actualidad Astro Leiva vive en el Hogar Raimondi, no le gusta pasar mucho tiempo entre las paredes del edificio. Se levanta temprano, se viste, la mayoría de las veces con la camiseta brasileña y sale.
“Salgo a correr todas las mañanas. Me gusta correr, si no lo hago me siento mal. Puedo correr 32 kilómetros por día y no me hace nada”, explicó Astro, que además realiza una intensa vida social.
Se lo puede ver en cualquier acto público y si se trata de fechas patrias, llega vestido con la indumentaria de la selección argentina. Y este cambio de camiseta no es demagogia, ya que Astro tiene doble nacionalidad, algo que también se refleja en su conversación: habla portuñol pero no por desconocimiento del portugués o el español, sino porque su vida cotidiana siempre ha transcurrido entre personas que usan indistintamente una u otra lengua.
El destino del jugador
Astro Leiva nació en 1958 en la provincia de Corrientes, Argentina. Su madre llegó embarazada de Brasil a vivir a la casa de su madre, que era argentina.
Por eso los primeros siete años de vida del futuro Astro transcurrieron en nuestro país y por ello es argentino de nacimiento y su primer DNI fue el nacional.
A los 7 años su madre volvió a Brasil y la familia se instaló en Porto Alegre. Allí Astro siguió creciendo en rodeado de sus hermanos (son 17 en total).
Fue en la capital de Río Grande do Sul, estado que alguna vez perteneció al Virreinato del Río de la Plata, donde Astro se convirtió en el chico que iba a todos lados vestido de jugador de fútbol, con la pelota a todas partes.
Ingresó a las inferiores de Gremio y jugó durante años en los equipos del club. Incluso llegó a integrar los equipos de primera y fue el suplente de Roberto Gaúcho. Con el plantel incluso viajó a Bolivia, Chile y distintas ciudades de Brasil.
Pero tenía sólo 19 años cuando una gravísima lesión en una de sus rodillas frustró su carrera deportiva. Si bien fue sometido a cirugías y hoy puede correr a diario las distancias que habitualmente recorre un maratonista en su entrenamiento, la pierna no le quedó bien para jugar fútbol a nivel competitivo.
Una cancha sin límites
Aunque su carrera de futbolista se frustró, Astro nunca se quitó el uniforme y jamás abandonó la pelota.
Vivió cinco veces en pareja, estuvo radicado muchos años en Río de Janeiro y en 1982 vino a la Argentina, a vivir a la Capital Federal junto a uno de sus hermanos.
Pero tiempo atrás fueron desalojados de la propiedad donde vivían y a principios de este año el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le dio un techo y un hogar donde vivir, pero en la ciudad de Necochea, en el Raimondi.
Si bien Astro es un eterno agradecido por la atención recibida en el hogar y por la simpatía de la gente de la ciudad, quiere volver a Buenos Aires, donde vivió 25 años, y a Brasil.
“Tengo 62 y me siento como un pibe. Vengo de una familia de longevos”, explicó Astro. “Aquí estoy bien, pero pedí el pase para allá, donde vive mi hermano”.
Si bien aquí cada vez más gente se detiene para sacarse una foto con él, en Buenos Aires fue donde Astro se hizo más popular el año pasado, cuando fue invitado al programa de televisión Peligro sin Codificar, que se transmite en toda Latinoamérica.
Aunque lograr reconocimiento no parece ser más importante para Astro que hacer lo que le gusta: jugar al fútbol en esa cancha sin límites que es la vida misma.
“Hay que vivir bien la vida, porque es una sola y hay que tener fe y esperanza. Yo siempre estoy alegre, nunca estoy triste”, dijo Astro y luego agradeció.///