La vigencia de un piloto que le cambió la cara al Turismo Carretera
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/07/Foto-Chevitu.jpg)
Jorge Cupeiro, con el Chevitú, marcó una época en el automovilismo nacional
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2017/05/firma-daniel-emilio-pereyra.png)
Fue en el autódromo de Buenos Aires, un 12 de abril de 1964, donde se presentó a competir el novedoso Chevitú, y ya pasaron 56 años. Allí, Jorge Cupeiro le dio una vuelta de rosca a todo lo que ocurría alrededor del mundo Turismo Carretera que, con sus reconocidas cupecitas, recorría caminos y “disfrutaba” de la ruta a pura velocidad y talento conductivo.
Durante casi una hora, en diálogo con el programa Máxima Velocidad, con sus 82 años y sin entender la resolución adoptada por Eduardo Rodriguez Larreta, gobernador de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, porque deben solicitar el permiso por un solo día para poder salir a la vereda de su domicilio.
Un recuerdo
Hizo mención a aquella carrera que se instaló en la historia del automovilismo indicando que a ese auto lo llamaban Chevy a los Chevrolet, es un diminutivo, casi igual que nosotros, al menos acá por mis pagos, en algún momento a aquellos simpáticos 4 cilindros del fin de los 20 les llamamos cariñosamente Chevroletines.
Aquellos mastodontes llenos de cromados y colas como aletas que llamábamos Impala, eran Chevrolet-Impala (había más modelos) ya se conocían como “Chevys”. Parece medio difícil pensar en un diminutivo de un aparatazo semejante, pero así era”.
Nova o No-Vá
En 1960, al aparecer los modelos más chicos que se conocieron como compactos en USA, Chevrolet presentó el auto mas revolucionario de la industria norteamericana hasta hoy, el Corvair que lamentablemente siendo el auto que más novedades presentó después del Cord (1935) justamente por eso, por ser tan revolucionario, no tuvo la aceptación que se esperaba y General Motors debió salir dos años después con otro modelo más tradicional para competir con el Falcon y el Valiant.
La denominación de fábrica fue Nova (no lleva acento, pero como ya había un “Chevy” para el público este fue el Chevy II (dos en inglés, que suena tu). Se ofrecía en versiones de 4 (2.523cc-90HP) o 6 cilindros (3.179c.c-120HP) en línea. Como sucedía, en USA estaba disponible en versiones de 4 y 2 puertas, rural, cupé, cupé sin parantes y convertible techo de lona. Acá no se podía llamar NOVA. ¿Quién iba a comprar un auto de nombre no-vá?, y se llamó Chevrolet 400, llegaba poco después, ya que la producción del modelo de cuatro puertas en la planta de GM de San Martín, en Buenos Aires comenzaba en 1962.
José Froilán González decidió hacer un TC aprovechando una cupé importada de ese modelo, el nombre vino con la fonética: Chevitú, que encima sonaba excelente y lo posicionó desde un primer momento.
¿Qué iban a decir casi todos, los tradicionalistas?: imposible!, como va a correr en TC contra las cupés, puro fierro, muchas tenían todavía los dos ejes rígidos, éste, ni siquiera tenía chasis! No faltó quien pensara: que saben de autos los yanquis, como olvidándose que las cupecitas, hacía mucho, pero de allá habían venido, lo que pasaba era que la vejez les había dado carta de ciudadanía. Si el TC es nuestro”, destacó. Aún en TC corren los Falcon, Torinos, Dodges y Chevrolet. No es una crítica, es una característica de esta categoría. Entonces, al presentarse el Chevitú, el Torino no existía y no se concebía que se pudiera correr en otra cosa que no sea una cupecita, pero Froilán González atrevido, los desafió con el nuevo auto y conmigo encima”, dijo entre risas.
Era un auto de calle por fuera, y tuve que abandonar. El motor era obra de los hermanos Bellavigna.
El primer triunfo
También trajo el recuerdo de su primer triunfo como si fuera ayer. Fue el 9 de agosto de ese año, “en Mar del Plata en una carrera reservada a no ganadores, y para el 13 de marzo del año siguiente, en 1965 donde gané la primera serie y la general en el autódromo de Buenos Aires, mientras que en ruta logré recién ganar en la Vuelta de Arrecifes, el 9 de Mayo del 65. Unos años después se introducirían mejoras aerodinámicas cambiando su aspecto.
Todos decían que no iba a durar, que se desarmaría, que iban a tener que reconstruirlo cada carrera; más bien parecía que les daba lástima…”
Afortunadamente nada de eso pasó. Los pequeños percances se fueron superando y el Chevitú andaba y tenía mal a los Ford y a las cupecitas de la misma marca Chevrolet.
Entonces apareció la bronca. Cómo un tipo así de irrespetuoso y equivocado, encima, podía darles esa paliza a los de siempre. Casi a los padres fundadores de la categoría; Gálvez, Emiliozzi, Peduzzi, Ríos, Rienzi, Ciani, Petrini, Navone y algunos cuantos ídolos mas.
Rolo Alzaga o Charles Menditeguy, se hacían preparar el auto y se subían descansaditos.
El resto era gente de taller, que bendecimos con esa especie de santidad que le colgamos a esos fanáticos del Turismo Carretera. Media tribuna a favor para todos los Chevroletistas, porque cuando empezó a ganar se olvidaron de la falta de respeto, que no tenía chasis y lo empezaron a adorar, el tendal de Fordistas doloridos, heridos al ver que el cachivache le hacía comer tierra, y mucha a Emiliozzi, Rienzi, Casá, Gálvez, Menditeguy y compañía.
Turno en Rafaela
Jorge Cupeiro al mando de la segunda versión del Chevitú, esta vez en Rafaela.Con el tiempo llegaron más compactos a la categoría, la demostración de que andaban y ganaban fue cambiando la mentalidad, más adelante llegaron los Torino.
También los accidentes terminaron con las carreras en ruta, las trenzadas pasaron a los autódromos, las cupecitas ya no eran las estrellas indiscutidas y como a todos, les llegó la jubilación.
Aunque no salió campeón, se terminó alzando con 14 triunfos en la categoría que en ese tiempo nos tenía en vilo. El polémico Chevitú, marcó el camino.///