La vigilancia policial a medias es lo mismo que no la hubiera
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Es intermitente la vigilancia en la posta de la Ribera y el móvil está roto. Situación similar en campings de avenida 10. Y plaza 3 de Agosto de Quequén
Una de las principales razones que llevaron a los residentes en la zona ribereña del río Quequén a juntarse y trabajar en conjunto, fue la serie de robos que acontecían en las viviendas del sector algunos años atrás.
Bajo esa premisa inicial y tras gestiones efectuadas ante las autoridades municipales y policiales, a mediados de julio de 2016 los vecinos cedieron una casilla de campo en carácter de préstamo, hasta tanto se construyera una comodidad, donde se emplazaron un móvil y efectivos que durante las 24 horas llevaban adelante la vigilancia en el paseo, incluyendo rondines por el camino en distintas horas.
Por aquél entonces en más de una oportunidad los residentes ayudaron con combustible para el móvil, y con el mismo entusiasmo con el que fueron transformando el paseo, se abocaron a la construcción de una moderna estructura, incluyendo una rampa de acceso en la que se ubicaría el móvil destinado al barrio, que bajo el nombre de Multiespacio fue inaugurado a principios de julio de 2017 en la ribera y calle 90, conjuntamente con la plazoleta de la farola, ubicada enfrente, sobre ribera.
Menor vigilancia y móvil roto
La disposición de esta posta de seguridad surtió buen efecto. Al menos los hechos delictuales decrecieron en gran forma, más allá de algunos actos vandálicos que se cometieron en miradores, bancos y juegos instalados en el paseo costero.
Sin embargo en los últimos meses y paradójicamente con el crecimiento que ha tenido el lugar en cuanto a circulación de gente, la permanencia policial en la posta ha pasado a ser intermitente, con ausencias durante varias horas, y un móvil apostado afuera que no se circula desde hace tiempo. Sobre el mismo se supo que tiene roto el turbo del motor y se adujo que “se lo repararía” en próximas jornadas.
Quien pase por el camino puede observar quietud y oscuridad en el lugar durante muchos pasajes de cada jornada, y los residentes en la zona dan cuenta que nunca hay más de un uniformado. Como sucedía ayer por la tarde, al momento de una recorrida de Ecos Diarios por el lugar. La presencia de ese móvil, de la Policía de la Provincia de Buenos Aires por el estado en que se encuentra a simple vista habla por sí solo. Ya que desde la jefatura policial no se ha dado explicaciones de esta reducción de vigilancia en el tramo de 4,5 kilómetros, entre la sede del Club Del Valle y el puente de circunvalación. A la vez se desconoce si desde el Ejecutivo municipal se ha hecho alguna observación o pedido de información al respecto.
Otros sitios, la misma suerte
El crecimiento poblacional que ha tenido la ciudad hacia el Oeste y con ello el azote delictual para los barrios más alejados, determinó que hace año se ubicara una casilla-refugio en la avenida 10, a la altura del camping de la Uatre.
El gremio de los peones rurales asumió en su momento el compromiso de entregar una nueva comodidad, cuando se renovará su concesión en un lugar privilegiado del parque Miguel Lillo. Más no fue así y a eso se suma una inexistente presencia policial durante gran parte de cada jornada.
Los residentes en el sector de Villa Marítima Zabala muestran inquietud ante esa falta de vigilancia, mientras esperan que se concrete la puesta en marcha de la policía de caballería, anunciada hace meses por la actual gestión municipal.
Hablando de ausencia policial, la misma suerte ha corrido la posta ubicada en la esquina de la plaza 3 de Agosto de Quequén (avenida 502 y calle 521), que fuera construida por el Consorcio de Puerto Quequén e inaugurada en 2015, y reconstruida cuatro años después tras sufrir ataques vandálicos.
La intención era contar con policías y móviles durante las 24 horas, pero con el correr del tiempo no se cumplió y el lugar solo cuenta con efectivos durante los veranos, cuando la Provincia manda algunos efectivos de refuerzo.
En definitiva estamos ante tres sectores desprovistos de una efectiva custodia preventiva en cuanto a recursos, y vecinos que siguen indefensos ante la delincuencia.