La visita de una vieja compañía teatral
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Hace 93 años llegaba a Necochea la agrupación de José Paonessa, un actor que con el tiempo sería reconocido por su trabajo en la radio y también el cine
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Ecos Diarios
El jueves 21 de agosto de 1924, hace 93 años, se presentaba en nuestra ciudad la compañía teatral “Ciudad de Buenos Aires”, dirigida por José A. Paonessa.
Según artículo publicado en Ecos Diarios ese día, se presentaría en el Teatro París la comedia en tres actos “La mala reputación”, de José González Castillo y J. Mazzanti.
De acuerdo a la publicación, Paonessa llegaba a la ciudad en el marco de una exitosa gira que ya había recorrido las ciudades de Azul, Olavarría, Bolívar, Tres Arroyos, Tandil y Mar del Plata.
Paonessa, que fue un reconocido actor de teatro, radio y cine, creó la compañía “Ciudad de Buenos Aires” en 1922 y por el elenco pasaron artistas como Pedro Maratea, Ambrosio Radrizzani, Ricardo Passano y Homero Cárpena.
Nacido en la ciudad de Mar del Plata, Paonessa vivió la mayor parte de su vida en el barrio porteño de Caballito.
En los años 30 tuvo una destacada participación en radioteatros de radio Belgrano y El Mundo y ya en los 40 fue actor de reparto en películas de la edad de oro del cine nacional, entre las películas en las que trabajó estuvieron “Fantasmas de Buenos Aires” y “Dios se lo pague”.
El teatro era el rey
Hace 93 años, cuando Paonessa se presentó con su compañía en Necochea, el teatro era el rey de los espectáculos, ya que el cine todavía era en blanco y negro y mudo, por lo que difícilmente podía competir con las presentaciones en vivo.
Y el París, que todavía no contaba con su actual edificio, era el escenario por naturaleza de esos espectáculos. Unos años antes, en noviembre de 1921, se había presentado aquí la actriz Blanca Podestá, que con los años se convirtió en uno de los grandes nombres del teatro nacional.
Podestá provenía de una familia de actores, clowns, músicos y artistas que marcaron al teatro argentino durante un siglo. Su tío Pepe Podestá creo el inolvidable payaso Pepino del 88 y su versión pantomímica de Juan Moreira significó un hito para el teatro nacional.
Y en la década del 20, cuando llegó a Necochea, Blanca Podestá ya era sinónimo de buen teatro. En aquellos años en que la televisión no existía y la radio no alcanzaba el desarrollo técnico que tendría unos años más tarde, el entretenimiento no se encontraba, como ahora en el living de cada hogar, sino en el cine o en la sala teatral.
Ir al cine era una rutina diaria, especialmente en una ciudad del interior como Necochea. En aquellos tiempos se proyectaba todos los días un capítulo distinto de algún serial cinematográfico (primitivo antecesor de las series televisivas). Pero la presencia de una compañía teatral como la de la Podestá, significaba un quiebre en la rutina de cualquier pueblo del interior.
La presentación de la compañía el 10 de noviembre de 1921 significó un suceso y debido a ellos se debió duplicar el número de funciones.
El elenco debutó con “El gringo Barattieri”, comedia en tres actos de Alberto Novion1. Al día siguiente presentó “Mi pobre muñeca”, de María Alvear de Burgos y el sábado “Mamá Clara”.
El domingo ofrecieron dos funciones: “Te quiero, te adoro”, de Roberto Gache, y “La carrera del charrúa”, de B. Aquino. El lunes, “Botafogo”, de Florencio Parravicini, el martes “Ki-Ki”, de Julio Escobar, el miércoles “Kolossal mujer” y, el jueves 17, “La mano de Dios”.
Blanca Podestá regresó a nuestra ciudad a fines de 1932. El 28 de diciembre subió a escena con la obra “La emboscada” del dramaturgo francés Henry Kistemaekers.
Actuó a sala llena y al día siguiente puso en escena “Mamá Colibrí”, de Henry Bataille. Otra vez el viejo París presentó sus mejores galas y una selecta concurrencia aplaudió a la artista.
El 30 subió a escena “Alma doliente”, de J.J. Berutti, obra estrenada poco antes en el Teatro Marconi de Buenos Aires.
Como cierre del espectáculo, Blanca y Pablo Acchiardi, uno de sus principales colaboradores, interpretaron un monólogo de Ernesto Vilches titulado “Así son todos”. Daniel Alvarado leyó poemas y Pablo Acchiardi interpretó “La huelga de los herreros”, de Coppe.
El último día del año 1932, Blanca Podestá estrenó “El ladrón”, de Henry Berstein. Y luego, para cerrar la jornada, la actriz, junto a Enrique Roldán y Daniel Alvarado, presentaron “Accidentes de trabajo”, del autor italiano Darío Nidodemi.
Así concluyó un año inolvidable para los necochenses amantes del teatro. Pero aquella pequeña temporada teatral no terminó allí, continuó hasta el 4 de enero de 1933, en la sala del Teatro París, cuando Pedro Lafourcada todavía era el propietario.
El primero de enero de ese año, la compañía realizó otra función de “La emboscada” y por la noche presentó “La llama sagrada”, de Sommerset.
En los días siguientes, subió a escena con “El calvario de una madre”, de Ruiz Huidobro; “La enemiga del hombre”, de Darío Nidodemi, y por último, “La sombra”, del mismo autor.
Volvería actuar con su compañía en 1934 y en 1938. En 1942, ya retirada, regresó, pero para pasar aquí el verano y disfrutar de las playas que tanto admiraba.///