Lago de los Cisnes: un centro turístico que nació en los sesenta
El lugar atravesó etapas de notable repercusión y estuvo a punto de cerrar por los altos costos de mantenimiento
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RAÚL JÁUREGUI
Redacción
El rico historial del Lago de los Cisnes, camino a cumplir 60 años de vida, fue el tema elegido para la columna semanal de hechos del pasado necochense, en el programa radial “Desde temprano”, por Ecos Radio.
En primer término, se refirió que el origen de este lugar turístico se remonta a fines de la década del 60, cuando un capitalino de apellido alemán, decidió traer a Necochea estructuras de fibra de vidrio de su creación, representando a cisnes y que también había montado en Parque Camet.
Para ello obtuvo una concesión de un sitio del Parque Miguel Lillo que había sido una cava de tosca, y la llenó de agua mediante bombeo para crear un lago artificial.
Hay que recordar que por aquellos años y hasta 1979, cuando el Parque pasó a la órbita municipal, el predio pertenecía a la Provincia, más precisamente al Ministerio de Asuntos Agrarios, que tenía como responsable en nuestra ciudad al ingeniero Edgar Gatti.
Apremiado por los costos que le demandaba el Lago de los Cisnes, el concesionario buscó un socio que lo ayudara en la explotación del lugar, y en 1974 se sumó a la empresa el conocido ingeniero local Roberto González Mendizábal, que había estado en el gobierno municipal hasta un año antes.
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Anécdotas de esos inicios
Por aquellos años había una docena los cisnes de material que paseaban a niños y familiares por el lago, en un circuito que solo rodeaba la primera isla que vemos hoy en día.
Los cisnes no eran a pedal y se movilizaban enganchados de un cable a través de una rondana e impulsados por un motor.
A veces la fuerza del motor no alcanzaba para movilizar a todos los cisnes, y se quedaban paralizados, obligando a los concesionarios a ponerse las botas e introducirse en el agua para rescatar a los tripulantes y llevarlos “a babucha” a tierra.
El entretenimiento solo funcionaba en verano, en una Necochea que empezaba a expandirse en lo turístico y todo era incipiente. Con mucho esfuerzo, pero también con gran repercusión. A punto tal que el promedio diario de venta de entradas llegaba a los mil tickets.
El polvillo de la calle de tosca de la avenida 2 en los días de viento invadía el lago, que no tenía la vegetación de hoy, a la vez que no había animales, excepción de algún ejemplar silvestre, como patos y aves de distintas especies.
La venta de entradas, en una comodidad que aún existe estaba a cargo del recordado fotógrafo ya fallecido Juan Matar y su esposa.
El profesional de la imagen tenía una muy buena ganancia extra, ya que tomaba y vendía fotos de los niños y sus padres que disfrutaban del paseo en cisnes. Todos querían llevarse ese recuerdo.
A su vez el lugar convocaba a vendedores ambulantes que ofrecían garrapiñadas, pochoclos, globos y manzanas acarameladas, entre otros productos.
Para recorrer su contorno, años después se construyó un sendero de material, sumándose un mini zoológico en el que los niños, especialmente, se sorprenden hasta hoy al observar cabras, ñandúes, faisanes y un pavo real, entre otras especies.
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Cambio de manos
En la continuidad de la columna se dio cuenta que en un momento se hizo complicado continuar la concesión, por la constante suba del cánon impuesto por la Provincia. La sociedad se disolvió y los cines de fibra fueron llevados a Mar del Plata, para un entretenimiento similar en esa ciudad.
Avanzado el tiempo, el funcionamiento de este parque recreativo estuvo a partir de 1998 y por 10 años en manos del Centro de Veteranos de la Guerra de Malvinas.
Además de los cisnes, que pasaron a ser a pedal y con “manejo propio” de sus tripulantes, se sumaron bicicletas acuáticas y algunos botes.
El mantenimiento del lugar empezó a demandar mucha inversión. En buena parte por la necesidad de vaciar de vez en tanto el lago, ante el crecimiento exponencial de las algas del lugar, que trababan el navegar de las embarcaciones y despedían fuerte olor.
También se incrementó el costo de alimentación de los animales que vivían en la mini granja, requiriendo de colaboración de comercios y empresas de la ciudad
Un temporal a fines de diciembre de 2014, que destrozó buena parte del lugar, y el repetido ingreso de vándalos que cazaban a los animales del Lago y producían daños, pusieron en un momento serias dudas sobre su cierre.
Por ese tiempo, como una forma de detener el avance de las algas se removió la tierra del fondo, sobre el que tras vaciarse el lago se ubicaron silo bolsas, de manera de morigerar la reaparición de las algas.
La nueva etapa
Luego de la tenencia de los Veteranos de Malvinas, el municipio restauró parte del lugar, radicándose allí temporalmente la sede de Guardaparques; hasta que en 2019 se produjo una licitación del paseo, que posicionó como concesionaria a una empresa que ha transformado plenamente el paseo.
El Lago de los Cisnes, que fue declarado de interés turístico, educativo y cultural por el Concejo Deliberante en junio de 2024 fue sumando atractivos, con el remplazo de botes-cisnes a pedal y se incorporó una segunda isla habitada por animales del lugar y aves acuáticas
Una granja ecológica, juegos diversos, una tirolesa que atraviesa parte del lago y un servicio gastronómico y de souvenirs constituyen el complejo actual, modernizado para mantener vigente a un lugar que es un ícono turístico de la ciudad.
En el Spotify de Ecos Radio se puede escuchar la columna completa.
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